En la introducción del informe los autores señalan que las fronteras colombianas y ecuatorianas son lugares porosos, en los que las comunidades desarrollan su modo de vida “binacional” pero que, al mismo tiempo, persiste un flujo crítico de personas que migran forzadamente, buscando protección, inclusión y acceso a garantías de Derechos que no fueron encontrados en su lugar de origen.
Mencionan el contexto sociodemográfico; la caracterización geopolítica; hablan sobre los actores armados y la fuerza pública; acciones bélicas y posibles impactos sociales en la frontera tales como el narcotráfico y el incremento de cultivos de uso ilícito; se presentan estadísticas de la migración forzada, trata de personas, etc.