Existe alguna pasión en la cultura actual que anime decisivamente nuestro corazón? ¿Existe culturalmente hablando algún fuego que compita hoy con esa fe que un día inflamó nuestra pasión por la justicia? Para un grupo de analistas de la cultural , crece hoy día una pasión que atraviesa toda nuestra realidad. Se presenta con fuerza suficiente para codearse y competir con todo aquello que hasta ahora motivó nuestras vidas. Se trata de algo que cuestiona nuestros valores más comunitarios y que precisamente puede cuestionar una vida preocupada por la justicia y la entrega generosa. Se trata de una pasión que “coloca en caos” lo que es institucional y enraizado. No podemos ser sino como seres éticos y comunitarios. Pero además, si la persona no cuida “la construcción de sí mismo”, vivirá a expensas de las ofertas de la sociedad del consumo y de la cultura del bienestar.