La urgencia de una ética mundial se fundamenta en estas cuatro proposiciones: No hay paz entre las naciones sin paz entre las religiones. No hay paz entre las religiones sin diálogo entre ellas. No hay diálogo entre las religiones sin estándares éticos globales. No hay sobrevivencia de nuestro globo en paz y justicia sin un nuevo paradigma de las relaciones internacionales sobre la base de estándares éticos globales.