La pluralidad de religiones es una realidad milenaria en la historia humana. Tanto las grandes religiones como las menos difundidas no son cosa de ayer. Las que se consideran grandes religiones provienen en su mayor parte de Asia (incluyendo la llamada Asia Menor), y durante mucho tiempo se mantuvieron dentro de áreas relativamente delimitadas. Pero hoy se hallan, en proporciones diversas, en Europa, África, América del Norte y -de manera más minoritaria- en América Latina y el Caribe. Con ello aquellas grandes religiones y culturas se han acercado a sociedades de antigua tradición cristiana. El contacto entre personas de diversas confesiones se ha hecho cotidiano, aunque, en ciertos momentos, haya sido lamentablemente conflictivo. Esta es una de las consecuencias de la llamada mundialización o globalización. Al entrar a considerar la relación entre religiones no podemos pasar por alto el nuevo ámbito geográfico y, sobre todo, cultural en el que hoy se nos presenta la cuestión. Además -aunque a menudo se olvide- existen también las religiones que acogen a un número de personas menor que aquellas consideradas “grandes”: Son las llamadas “religiones tradicionales” de África, América Latina, el Caribe y Oceanía. También éstas han de ser tenidas en cuenta, aunque hasta ahora apenas hayan sido consideradas al tratar del diálogo interreligioso. Por ello les dedicamos la última parte de este artículo, con especial referencia a lo que se refiere a América Latina y al Caribe.