En la presentación del texto, el autor afirma que el cristianismo no es una religión fundada en un libro que contiene una ciertacantidad de preceptos que es necesario cumplir. Antes bien es, fundamentalmente, una experiencia de encuentro con Dios que se hace conocido en el camino de la vida. La experiencia del pueblo de Israel nos muestra esta realidad por todos lados.
Hoy día podríamos preguntarnos: ¿por qué Dios no se nos aparece como a aquellos personajes antiguos de la Biblia? Tenemos el ejemplo de Moisés, a quien Dios se le apareció de manera maravillosa en una zarza ardiente. De él se dice que conversaba con Dios cara a cara, como amigos. Esta relación que comparten el profeta y Dios, no debería resultar cosa del pasado. Si queremos vivir nuestra fe de verdad, entonces es necesario fomentar en nosotros la relación, la experiencia, la cercanía con el Señor.
Continúa escribiendo que la ayuda que entrega con el presente documento, desea motivar a todos y todas en la búsqueda de Dios y su misterio. Los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola, han sido una fuente de profundización en la relación con Dios, que sigue dando frutos hasta hoy. A través de una metodología sencilla, se invita a las personas a ahondar en su conocimiento afectivo del Señor Jesús, que cambia la vida.
Junto con explicar de qué trata el método ignaciano, desea hacer llegar a todos y todas los testimonios de tres personas, que han podido profundizar en su vida espiritual a través de la modalidad de los Ejercicios Espirituales en la Vida Corriente. Son cristianos y cristianas de nuestra época que nos pueden motivar también a nosotros, a seguir el camino del evangelio. Es en este sentido que ofrece los testimonios de Claudio: ganar en mayor profundidad. Beatriz: un antes y un después, la experiencia de los Ejercicios en la Vida, aprender y discernir, dejarse transformar por Cristo; y, finalmente, Marcela: Una decisión difícil, el relato, aceptando la decisión, elegir construye futuro.