El Concilio Vaticano II (1962-1965) y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (26 de Agosto al 7 de Septiembre de 1968), celebrada en Medellín (Colombia), tienen algo en común: vivir inmersos en la historicidad del “misterio de la santa Iglesia” (LG 5). Desde esta perspectiva quiero acercarme al Concilio Vaticano, al cumplirse cincuenta años de su inauguración, y a Medellín, “el pequeño concilio” latinoamericano, como fue llamado. Y es desde la historia, sin abusar de ella, como trataré de identificar avatares paralelos, de diverso calado, sin duda, en ambos acontecimientos. Ellos nos pueden acercar a la necesaria historicidad de la Iglesia, ya apuntada, en la perspectiva teológica de la Historia de la salvación. Este acercamiento mira al pasado pero ineludiblemente desde el presente marcado hoy por el cambio de época al que se refiere repetidas veces el Documento Conclusivo de Aparecida (DA 44)), la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Aparecida, Brasil, (13 al 31 de mayo del 2007).