El énfasis posmoderno en el ser humano, una de las fronteras culturales que la Compañía de Jesús ha de afrontar en la actualidad, ofrece una mayor oportunidad que en la época moderna para que la promoción de la justicia en el servicio a la fe pueda cautivar al mundo con la presencia de Dios. Por la misma razón, la post modernidad también ofrece a la fe religiosa nuevas formas de presencia pública y de acción en el mundo. La religión bajo la era moderna, tenía una presencia pública no diferenciada y controlada, del estilo de la que existía durante los tiempos pre-modernos y pre-seculares; al contrario, la post modernidad permite una nueva forma de presencia pública post-secular, la que Paul Ricœur, el famoso filósofo de la religión, podría llamar “segunda inocencia”. Dadas las muchas críticas religiosas de la post modernidad, esta hipótesis parece contra-intuitiva. Sabemos y compartimos muchas de las críticas teológicas realizadas sobre la post modernidad, tales como las cuestiones planteadas en esta publicación por Etienne Grieu SJ, y en otras publicaciones por el Cardenal Carlo María Martini SJ. Sin embargo, vemos nuevas y estimulantes posibilidades para la fe y la justicia en la post modernidad. ¿Qué quiere decir esta hipótesis, y bajo qué bases se construye? ¿Cómo debería ser el compromiso fe-justicia en un contexto cultural posmoderno? Empecemos observando brevemente a lo que la post modernidad reacciona, es decir, su compañero dialéctico y “opuesto”: la modernidad.