En marzo del año 1998, el P. Peter-Hans Kolvenbach, S.J., Superior General de la Compañía de Jesús, escribe a los Padres y Hermanos, reflexionando sobre la vida comunitaria.
habla, entre otros temas, sobre: Sombras y luces del individualismo; Testimonio de comunión y solidaridad; En comunidad o dispersos, crear cuerpo para la misión; Amigos en el Señor, miembros de la Compañía y, así, continúa, hasta presentar como conclusión que la vida comunitaria se transforma en delicia de convivir unidos, en la medida en que se deje impregnar por la unción de Dios que es el Espíritu y en que se exprese el don de toda persona, para puro servicio de la misión de Cristo, a imagen y por intercesión de Nuestra Señora.