Se trata de la carta que el Papa Benedicto XVI escribe el 2006 al P. Peter-Hans Kolvenbach, Prepósito General de la Compañía de Jesús, con motivo del quincuagésimo aniversario de la encíclica «Haurietis aquas» con la que el pontífice promovía el culto al Corazón de Jesús.
Luego de la introducción, el Pontífice se refiere a conocer el amor de Dios en Jesucristo y a vivir y testimoniar el amor experimentado.