La Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL) fue creada con el fin de promover la coordinación y la colaboración apostólica entre las Provincias y Regiones de América Latina y El Caribe. Nació en 1999 confirmada por la palabra de las anteriores Congregaciones Generales (31 a 34), inspirada en el ejemplo de provincias y regiones de otros contenientes, y gracias a la decisión de los Superiores Mayores de responder de forma más eficaz a desafíos apostólicos que van más allá de los contextos provinciales y regionales.

La CPAL desarrolla desde 2011 un Proyecto Apostólico Común (PAC) que busca dar concreción operativa a seis prioridades definidas:

Cercanía y Compromiso con Quienes Viven en las Fronteras de la Exclusión

Profundización y Articulación del Trabajo con Jóvenes

Diálogo Fe y Culturas

Conciencia y Solidaridad Latinoamericanas

Espiritualidad Encarnada y Apostólica

Fortalecimiento del Cuerpo Apostólico y Colaboración en la Misión

Visión

Jesuitas y colaboradores, como corresponsables de la misión en América Latina y el Caribe, respondemos de manera integral y eficaz a los desafíos continentales que nos plantean las fronteras de exclusión, juventud y diálogo con las culturas, desde un cuerpo apostólico fortalecido e inspirado en una espiritualidad encarnada y solidaria. Tenemos en marcha proyectos de impacto en los sectores, redes y obras inter y supra-provinciales que han encarnado con entusiasmo y creatividad apostólica, a diversos niveles, las seis prioridades en todas las Provincias y Regiones

Misión

La misión de la Compañía de Jesús en América Latina y El Caribe es anunciar la persona de Jesucristo, animados por la fuerza del Espíritu, para testimoniar los valores del reinado del Padre, desde la Iglesia y en colaboración con otros. Para ello, en medio de la variedad de nuestros pueblos y culturas hondamente atravesados por la injusticia, nos sentimos llamados desde nuestra espiritualidad a manifestar la vida de Dios en medio de nuestra historia, estando al lado de los más pobres y excluidos, promoviendo la justicia que brota de la fe, colaborando en la formación y educación especialmente de la juventud, impulsando el diálogo intercultural e interreligioso, y comprometiéndonos en nuestra integración latinoamericana y caribeña