La invasión rusa a Ucrania ha provocado debacles económicos y aumentos de la inflación. El precio del petróleo escaló como consecuencia del conflicto y el efecto se siente en países de todas las latitudes, con tarifas eléctricas que se han encarecido y consecuencias sociales incluso en naciones desarrolladas. Esto, sin embargo, no ha tocado a Costa Rica, donde los precios de la electricidad se han mantenido estables a pesar de la incertidumbre que se vive a nivel mundial.   

¿Cómo ha logrado esta nación centroamericana sortear el vaivén de los precios internacionales? La clave yace en una matriz basada en fuentes renovables, lo cual le brinda seguridad energética y autonomía en su suministro eléctrico.

Al respecto, Erick Rojas, vicepresidente de la Cámara de Empresas de Distribución de Energía y Telecomunicaciones (CEDET), afirma:

“Muchos países aún no salen del todo del impacto económico provocado por la pandemia y ahora los golpea este aumento en el precio de los combustibles, lo cual les dispara las tarifas eléctricas. En el tema de generación de electricidad, Costa Rica se está defendiendo gracias a las renovables. Eso es importante para que la industria tenga costos más estables y se pueda reactivar la economía”.

En 2021, Costa Rica generó el 99,91% de su electricidad mediante fuentes renovables, mientras que en el primer semestre del 2022 –según datos del Centro Nacional de Control de Electricidad (CENCE)– esa participación fue del 98,58%.

Estos datos contrastan con lo que sucede a nivel mundial. Según el Global Electricity Review, informe publicado por el think tank Ember, la demanda mundial de electricidad aumentó un 5,4% en 2021. El 59% de esa demanda se cubrió quemando carbón, mientras que el 29% con generación eólica y solar.

La seguridad de las renovables

La apuesta tica por las renovables viene desde finales del siglo XIXcuando se utilizó la hidroelectricidad para iluminar la ciudad de San José, su capital, y así sustituir las lámparas de canfín (así se le conoce al queroseno en Costa Rica y Nicaragua). Desde la creación del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), a mediados del siglo XX, se empezó a diversificar la matriz eléctrica para incorporar otras fuentes y hacerla resiliente.

Actualmente, en un año promedio, el 67% de la matriz corresponde a hidroelectricidad, mientras que el restante 33% se logra mediante geotermia, biomasa (principalmente bagazo de caña), eólica y solar.

“En los últimos 10 años, los países centroamericanos han venido imitando el modelo de Costa Rica y diversificando su matriz eléctrica con energías renovables. A la larga, esta es una vía más segura y menos riesgosa ante situaciones como las que hoy estamos viendo con los precios del petróleo”, comenta Rojas.

Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá aún dependían, entre enero y junio de 2022, de los combustibles fósiles para generar su electricidad (entre 28% y 41%). En todos ellos, el búnker (combustible que proviene de la primera etapa del proceso de refinación) y el diésel se utilizan para alimentar buena parte de su suministro, a lo que se suma el carbón en Guatemala y el gas natural en El Salvador.

Para tratar de dimensionar cómo el vaivén de los precios del petróleo está impactando las tarifas eléctricas residenciales de los países centroamericanos, Kenneth Lobo –director de Planificación y Sostenibilidad del Grupo ICE– recurre a los precios promedio de la energía. Eso sí, hace una aclaración: las matrices eléctricas de estas naciones combinan renovables y combustibles fósiles.

Con un consumo promedio de 200 kilovatios por hora, al mes (unos 12.448 colones o 20 dólares), la tarifa residencial viene disminuyendo en Costa Rica en el orden del 2,63% desde 2010. En cambio, El Salvador y Honduras muestran incrementos del 25% y el 31%, respectivamente, en el período 2010-2022.

“El Salvador y Honduras se han visto afectados en el último año justamente por las variaciones en los costos internacionales de los combustibles”, explica Lobo. Y agrega:

“Un país que tenga una matriz eléctrica con un componente importante de combustibles fósiles (búnker y diésel, principalmente) y no tenga un contrato de largo plazo garantizado con un precio fijo ya establecido, pues se verá afectado por estos incrementos, porque el costo de la compra de los combustibles se refleja en la tarifa.”

Según Lobo, algunos países en el mundo incurren en préstamos y otros mecanismos financieros para subsidiar la tarifa residencial y así no afectar a la mayor parte de la población.

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Imagen e información de periodistasporelplaneta.com