El domingo 28 de agosto el embajador colombiano Armando Bendetti llegó a Caracas. Es el ansiado fin de un bloqueo entre dos países vecinos que se necesitan mutuamente.

 

La llegada de Bendetti a Venezuela marcó, sin duda, un regreso a la normalidad después de que la frontera entre los dos países llevara siete años cerrada y de que Caracas y Bogotá estuvieran oficialmente incomunicadas durante casi cuatro años.

La ruptura de las relaciones binacionales sucedió el 23 de febrero de 2019 cuando Nicolás Maduro la ordenó como respuesta al reconocimiento que hizo el entonces presidente de Colombia Iván Duque a Juan Guaidó, líder opositor, proclamado presidente interino de Venezuela tras las elecciones legislativas celebradas ese año.

Durante su campaña, Gustavo Petro, el recién posesionado presidente colombiano, dejó claro que retomaría las relaciones con el país vecino si llegaba al poder.

Ambos líderes anunciaron el 11 de agosto los nombres de sus representantes diplomáticos: el excanciller Félix Plasencia es el embajador de Venezuela en Bogotá, mientras que Benedetti cumplirá misión en Caracas. Plasencia fue canciller entre agosto de 2021 y mayo de 2022 y embajador en China entre 2019 y 2021. Benedetti es uno de los primeros políticos tradicionales en sumarse a la aspiración presidencial de Petro, luego de haber llegado al Senado en 2006 como parte de un partido fundado por el ex presidente Uribe.

A su llegada, Benedetti fue recibido por el viceministro de relaciones exteriores, Rander Peña Ramírez, quien aseguró que "nuestros vínculos históricos nos convocan a trabajar juntos por la felicidad de nuestros pueblos. ¡Bienvenido!".

“Las relaciones con Venezuela nunca han debido romperse, somos hermanos y una línea imaginaria no nos puede separar, ni muchísimo menos una política pública de Estado como sucedió con el presidente (Iván) Duque, vamos a ir a restablecer las relaciones con Venezuela", indicó el exsenador Benedetti en Twitter.

El nuevo embajador aseguró, además, que más de ocho millones de colombianos viven del comercio binacional con Venezuela, por lo que restablecer las relaciones comerciales, culturales y fraternales es clave para ambos países.

Tal expectativa es compartida por los venezolanos; los industriales del país esperan poder normalizar el comercio que, por años, existió entre las dos naciones; y por millones de colombianos y venezolanos que viven en la frontera y que esperan tener una mejor calidad de vida.

¡A vender!

En 2019, en el punto más álgido de una relación llena de tensiones durante dos décadas, Colombia y Venezuela rompieron relaciones después de que el chavismo se enfrentara constantemente al gobierno de derecha de Álvaro Uribe y luego al de Iván Duque.

Con la nueva relación se espera impulsar el intercambio comercial entre los dos países que, en 2008, se acercó a los 7.200 millones de dólares.

Esta fructuosa relación, sin embargo, se vino a pique con el cierre parcial de la frontera en 2015 y se consolidó con el cierre total en 2019. El restablecimiento de las relaciones busca retomar el funcionamiento de la Cámara Colombo-Venezolana que tiene proyecciones de intercambios comerciales de entre 800 y 1.200 millones de dólares en lo que resta de 2022.

Educación digna

Al filo del mediodía miles de estudiantes uniformados cruzan el puente que marca la frontera entre Colombia y Venezuela en Cúcuta, ciudad al oriente de Colombia.

En total son casi 55.000 niños venezolanos que estudian en más de 60 colegios colombianos y que, al final de su jornada escolar, son llevados por los buses escolares a la boca del puente.

Niños de edades que oscilan entre los 6 y los 18 años cruzan la frontera cada día. Como los guardias fronterizos ya conocen su situación, no les piden ningún documento. Sin embargo, la normalización de las relaciones bincaionales supondría que esos estudiantes podrían gozar de una mejor calidad de vida ya que los buses podrían llevarlos hasta sus casas o, al menos, hasta el otro lado del puente, y no tendrían que vivir, ni ellos ni sus padres, con la zozobra de poder ser arrestados culquier día por violar las leyes fronterizas.

Otro punto por el que llegan estudiantes venezolanos para poder estudiar en colegios colombianos es Casuarito en el departamento de Vichada en Colombia. Cada día más de 200 niños esperan en el muelle de Puerto Ayacucho en Venezuela para abordar una lancha que cruza el río Orinoco y los lleva a sus colegios.

La razón por la que tantos niños venezolanos estudian en Colombia es que sus padres consideran que la educación colombiana es de mejor calidad que la venezolana. En consecuencia, la agenda de los embajadores colombo-venezolanos debería tener el punto de cómo manejar la educación transfronteriza como prioridad dentro de su agenda.

Manejo migratorio y seguridad

Otro punto fundamental de la relación transfronteriza es el de la migración de venezolanos a Colombia y cómo se manejará con un nuevo vínculo entre los dos gobiernos.

Miles de personas cruzan a diario la línea limítrofe entre los dos países; Colombia acoge a dos de los más de seis millones de venezolanos que han migrado por la crisis de su país, muchos de los cuales recibieron permisos para trabajar y acceder a servicios públicos a través del Estatuto Temporal de Protección busca proteger a la población migrante que se encuentra actualmente en condiciones de irregularidad en Colombia.

En cuanto las relaciones se retomen, cada país tendrá que evaluar cómo tratar ese paso limítrofe. Para ser exitosos, ambos gobiernos tendrán que decidir cómo manejar los negocios ilegales en las trochas, los enfrentamientos entre bandas al margen de la ley y el contrabando.

También es necesaria una revisión técnica de las condiciones estructurales en las que están los puentes, que se han convertido esencialmente en pasos peatonales por lo que es necesario revisar en qué estado se encuentran para habilitar el paso vehicular.

Las expectativas sobre la reapertura fronteriza y el restablecimiento de las relaciones son altas. De hecho, el cierre de la frontera no detuvo la construcción de una importante autovía entre Bucaramanga y Cúcuta por donde se prevé que pasará un tráfico comercial intenso hacia la frontera venezolana.

El buen manejo de los temores y obstáculos determinará si la transición hacia una relación cordial entre Colombia y Venezuela será exitosa o no. También será clave que ambos países busquen erradicar, de forma conjunta, los grupos criminales ilegales, incluidos elementos de las disidencias, y que tracen pasos que definan el tratamiento de los migrantes. Ante todo, será un ejercicio de diálogo en el que la recuperación de la confianza estará en el centro de la discusión.

 

Imagen e información de opendemocracy.net