El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ha instalado carpas para reemplazar provisionalmente las aulas destruidas por el terremoto en Haití hace un año y cuya reconstrucción todavía no es posible, en un contexto de violencia y necesidad de ayuda humanitaria para millones de personas.

 

Más de 250 mil niños en el suroeste de Haití permanecen sin escuela, un año después del terremoto de 7,2 grados en la escala de Richter que azotó el área el 14 de agosto de 2021, destacó un reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que actúa en esa región.

Bruno Maes, representante de Unicef en el país, dijo que “demasiados niños no tendrán acceso a servicios educativos adecuados en el próximo año escolar, ni recibirán servicios de atención médica adecuados, ni beberán agua potable, ni tendrán una oportunidad justa de crecer y desarrollar todo su potencial”.

La reconstrucción de las escuelas se ha retrasado por la inseguridad y la falta de fondos, y puede tardar años en completarse. De las 1250 aulas y espacios de aprendizaje que fueron destruidos o dañados por el terremoto, al menos 566 aún no han sido reconstruidos.

El terremoto, que azotó los departamentos Sud, Nippes y Grande-Anse (casi toda la península de Tiburón), mató a 2200 personas, hirió a 12 200 y dañó 1250 escuelas, 97 establecimientos de salud y 55 sistemas de agua, dejando a 340 mil niños sin aulas y a 800 mil personas sin acceso a servicios médicos, de agua y de higiene.

Avanzado el año 2022, nuevas penurias se abatieron sobre el país, en particular sobre esta capital, escenario de guerras entre pandillas que dejaron centenares de muertos -471 contabilizados por agencias de la ONU solo en el mes de julio- y desaparecidos.

Entre enero y mayo de 2022 más de 700 personas fueron asesinadas y más de 500 secuestradas, después de que en los últimos cinco meses de 2021 hubo unos 400 secuestros y más de 600 asesinatos.

Además, decenas de miles de personas –al menos 17 mil en un solo barrio capitalino, Cité Soleil, de unos 250 habitantes- debieron desplazarse de sus hogares para huir de la violencia criminal durante el pico de julio, en un clima de escasez y carestía de alimentos, combustible, agua, electricidad y transporte.

Un reporte del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) indicó la semana pasada que la falta de acceso a los hospitales de Puerto Príncipe, debido a la violencia y la precaria situación económica de Haití, pone en peligro la vida de decenas de miles de mujeres y niñas sin atención sanitaria adecuada.

En particular destacó la situación de las supervivientes de violencia sexual y de las cerca de 85 mil mujeres actualmente embarazadas, de las cuales unas 30 mil darán a luz durante los próximos tres meses, en medio de la crisis que azota al país

Haití tiene las tasas de mortalidad materna e infantil más altas de América Latina y el Caribe, 529 mujeres por cada 100 000 nacimientos, y 27 niños por cada 1000 nacidos vivos, según la organización no gubernamental Médicos del Mundo.

El Unfpa busca desplegar ocho clínicas móviles para brindar asistencia de salud sexual y reproductiva, en particular a sobrevivientes de la violencia de género, evacuar a embarazadas de zonas de riesgo para que reciban atención, y distribuir suministros sanitarios y lámparas en los lugares de desplazamiento.

De su lado, Unicef y sus aliados han trabajado para brindar servicios básicos a las mujeres y los niños afectados, aunque las operaciones a menudo se retrasan o se ven obstaculizadas por la falta de recursos y la violencia relacionada con las pandillas.

Hasta ahora Unicef ha reparado 22 sistemas de agua potable dañados por el desastre natural, para llegar a 440 mil personas, alrededor de la mitad de las poblaciones afectadas en el suroeste haitiano, y distribuido allí 23 000 kits de higiene.

También ha reconstruido o rehabilitado 234 aulas, instalado 100 carpas de alto rendimiento en las escuelas dañadas, proporcionado kits escolares a 74 mil estudiantes y posibilitado que 31 mil estudiantes en los tres departamentos afectados por el terremoto pudieran ponerse al día a través de clases de recuperación.

Se mantiene una ingente necesidad de ayuda humanitaria, pues según la agencias de la ONU, 4,9 millones de personas en este país de 11 millones de habitantes necesitan asistencia, entre ellas 1,3 millones de mujeres en edad reproductiva.

 

Imagen e información de ipsnoticias.net