Breve comentario sobre las declaraciones del Sumo Pontífice sobre Cuba a un año del estallido social en la isla.

 

Fui uno de los tres jóvenes escogidos por la Iglesia católica cubana para llevar al Papa Francisco la cruz de la Jornada Nacional de la Juventud, durante su visita a la Isla en el año 2015. Esa imagen en formato impreso y las palabras que el sucesor de Pedro nos regaló a los cubanos en ese emotivo encuentro en el antiguo seminario de San Carlos y San Ambrosio, son un regalo invaluable que guardaré para siempre en el corazón.

Por estos días ha surgido un debate dentro de la sociedad civil cubana – redes sociales mediante – con motivo de las declaraciones expresadas por el actual sumo pontífice a un año del estallido social del 11 de julio. Sin pretender abordarlo todo, deseo dar algunas pistas sobre el pensamiento de Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco) que pueden ayudarnos a comprender su forma de interpretar nuestra realidad. Es lamentable que varios de los comentarios emitidos sobre el Papa se hayan elaborado a partir de lo que otros dicen, sin ver la entrevista completa donde expone sus declaraciones. Eso, sin dudas, le resta fuerza al debate. 

Bergoglio detesta el intelectualismo abstracto, introducido siempre por una deriva ideológica, muros que cierran y distraen al ser humano de los problemas profundos que agobian su existencia. Por eso, para interpretar su frase de que: “Cuba es un símbolo, Cuba tiene una historia grande y yo me siento muy cercano a ella”, es importante situarse en el contexto desde donde se está ejerciendo esa reflexión.

Francisco es el primer Papa latinoamericano, jesuita, por eso, lo que plantea siempre es observado con lupa por un pensamiento rigorista – incluso dentro de varios sectores católicos cubanos-  que se mueve a partir de lecturas incuestionables de la realidad, devenidas desde el centro occidental, Europa. El Papa es parte de una escuela de pensamiento surgida en Argentina en la década del 70 del siglo XX conocida como La Teología del Pueblo. Según el filósofo italiano Massimo Borguessi: “este pensamiento no constituía una alternativa conservadora a la teología de la liberación, sino una teología de la liberación sin el marxismo.” [1]

La Revolución cubana es un símbolo de liberación para el sector de fe que se sumó a la lectura socio-religiosa de la realidad de nuestro continente ofrecida por la Teología Latinoamericana de la Liberación a partir de la década del 60 del siglo XX y que puso como núcleo central de su reflexión la categoría pobre. El que introdujo el término de Teología de la Liberación en el contexto católico fue el dominico peruano Gustavo Gutiérrez.  Él es también uno de los principales artífices de la unión entre teología y marxismo en el continente.

El propio San Juan XXIII[2] Papa que convocó al concilio Vaticano II[3], tomó en uno de sus comunicados de ejemplo a la Revolución cubana para denunciar las consecuencias sociales que podrían llevar a todo un pueblo a unirse para derrocar mediante una guerra a un gobierno que está en el poder de forma dictatorial. En la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín en 1968, los obispos de nuestro continente también siguen viendo a Cuba y la lucha de su pueblo por la liberación como un referente para otros pueblos de América Latina.  

Bergoglio no ha sido nunca un cura comunista. Decir eso, corta de antemano toda la seriedad de la persona que desee expresar un criterio sobre sus últimas declaraciones con respecto a Cuba. Francisco ha ido más allá de los mitos revolucionarios comunistas o liberales que se aúpan en la región bajo signos autoritarios, para ponerse a la cabeza de los movimientos populares a los que ofrece una salida diferente a la violencia y así alcanzar sus metas emancipadoras.  Él sí vio en el peronismo una defensa de los intereses populares, de la gente humilde, frente a gobiernos liberales de la alta burguesía. Ese tipo de peronismo se mantenía en la política como una vía para enriquecer la Fe. Él se mantenía en la fe, para desde ella enriquecer la política. Él decía que lo importante no era la ideología sino el testimonio. Fue un cura peronista, no un peronista cura.

El Papa ha visitado nuestra Isla dos veces, eso demuestra el interés eclesial que le representa nuestro pueblo para su persona. La Fe no vive encerrándose sino abriéndose, Bergoglio ya de Papa diría que la Iglesia vive cuando sale de su propia autorreferencialidad.

 El juicio de Francisco sobre Cuba como símbolo es también una forma de expresar su alegría cuando en la época de Obama y Raúl Castro, con la mediación de la Iglesia católica, se lograron una serie de pasos en pos del acercamiento de los pueblos cubanos y norteamericanos. Para él, la unidad verdadera no es uniformidad, sino, unidad en la diferencia. Es interesante que durante la controversial entrevista expresó el Papa que de nuevo se están dando pasos en pos de un nuevo acercamiento en este caso entre los gobiernos de Biden y Díaz Canel. ¿Será que la Iglesia al igual que en otros momentos logra volver a ser protagonista del acercamiento entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos? 

 La referencia a Cuba y su Revolución como símbolo en el pensamiento del obispo de Roma es histórica, marcada por su formación intelectual y no hay que situarla necesariamente en lo que viene sucediendo en los últimos tiempos en nuestro tejido social, sobre todo, desde la llegada de Donald Trump; y el afianzamiento de una clase política dentro de la nación que se aleja cada día más de la realidad existencial de un pueblo que solo puede callar mediante diferentes mecanismos de represión.    

 Los grandes problemas humanos son, sin dudas universales, y en cierto modo, intemporales. Dentro del ámbito eclesial se ha juzgado bastante la frase donde el Papa plantea que tiene una relación humana con Raúl Castro. Francisco desde que asumió su pontificado asume sin temor las críticas por su intento de relacionar polos diversos como Obama y Raúl, y conciliarlos con la fuerza del Espíritu (del bien) que todo lo une como una sinfonía musical.

La amistad social entendida como la búsqueda del superar los conflictos mediante el diálogo y la colaboración fraterna entre las partes opuestas se realiza de forma paciente en la paciente trama que no pretende negar los acentos, las diversidades concretas que subsisten al interior de los líderes de estos procesos. Algunos de los que acusan a Francisco de Comunista por su relación humana con Raúl se olvidan de que ese gesto es evangélico, pues Jesús el fundador del cristianismo tejía relaciones humanas para intentar salvar, incluso, a sus grandes enemigos.

 Tener una relación humana con alguien no es un gesto de aprobación de su mala conducta, el propio Jesús no lo hizo así, por eso le dijo a la mujer infiel a quien intentaban apedrear, “yo te perdono, vete y no peques más”. La filosofía del Papa Francisco suele mostrar al buen samaritano como un símbolo de lo que debe ser una relación humana entre dos personas que incluso la sociedad define por sus creencias como opuestas. La pregunta del Evangelio sigue haciéndonos reflexionar hoy: “quién es tu prójimo” (próximo).

 Cuando habla ex - cátedra y sobre política, el Papa puede ser interpelado incluso dentro del ámbito católico. Como ser humano puede errar a la hora de emitir un criterio o con determinada actuación, pero los que por estos días lo atacan de forma denostada deben conocer que el diálogo político implica la superación de los valores sectoriales, de los intereses de una parte y mirar la totalidad de lo que se juzga.

 No podemos dividir a la Iglesia de una manera simplista, los que apoyan al Papa o los que lo critican, buenos y malos, justos y corruptos, patriotas y apátridas, de izquierda o derecha, la realidad de todas esas pociones humanas está cargada de matices. La democracia es compromiso, resolución de tensiones polares, superación del maniqueísmo. Su objetivo, a partir de la persecución del bien común, es la superación de las divergencias entre élites y pueblo, riqueza y pobreza, comunistas y cristianos.

  Las declaraciones del Papa sobre Cuba han salido en un contexto verdaderamente adverso para una mejor comprensión de su propósito y es lógico el malestar que genera en diversos sectores de la sociedad civil y la Iglesia. Un joven líder católico que ha sido incondicional con los esfuerzos por democratizar el tejido social de la nación poniendo en juego muchas cosas importantes como su libertad, comentó que sentía esas declaraciones como un tiro a la voz del pueblo que salió el 11J a las calles. En ese sentido, es válido el esfuerzo de elevar, en medio de una Iglesia nacional que vive un proceso sinodal, con una tangible reflexión, los criterios recogidos por los católicos en las asambleas parroquiales sobre la realidad del país, a alguna persona que pueda acercarlas al Vaticano. Pues, si difícil es comprender para los propios cubanos el proceso tan duro de precarización sistemática de la vida, ¿cómo lo será para los que nos observan desde fuera?

 Deseo leer apoyado en el criterio de otros amigos católicos que Francisco, intentó con sus declaraciones, mover al gobierno actual del país a una zona de diálogo. Por supuesto él solo es una voz, pero en medio de la inmovilidad que sentimos de cara a los grandes problemas que afronta la nación, cualquier esfuerzo por mover aunque sea un tilín en favor del pueblo la realidad, es importante.

Las palabras del Papa Francisco sobre Cuba, entendida en un sentido profundo y desafiante, pueden ser vistas como la invitación a construir de un modo diferente la historia de nuestra Isla para el 2022. Para eso se hace oportuno instalar un ámbito social deseable por todos los cubanos donde los conflictos, las tensiones y los opuestos puedan alcanzar una unidad pluriforme, que engendre un nuevo tejido social, marcado por el diálogo sincero, sin autoritarismos ni represión. Para lograr ese sueño es importante descubrir qué provoca esta situación de desesperanza y fuga entre nuestro pueblo y desolidarizarse de esos elementos, sean personas, relaciones o estructuras. Pero, también optar por un estilo de vida que sea coherente con la realidad que deseamos instaurar.

Por Julio Pernús

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[1] Borguessi Massimo, Biografía Intelectual del Papa Francisco, página 85
[2] Dussel Enrique; Filosofía de la Liberación; página 269; http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/otros/20120227024607/filosofia.pdf
[3] En el mes de octubre de 2022 se cumplirán 60 años de este encuentro que marca una nueva época dentro de la Iglesia católica.

 

Imagen e información de jovencuba.com