El sector social de la Provincia de México incluye un Centro de Investigación y de Acción Social (CIAS), el cual fue relanzado en 2015 con el “apellido” Jesuitas por la Paz. En un país donde la inseguridad y la violencia prevalecen con mucha frecuencia, no faltan campos de actuación para el CIAS. Hablamos con el actual director, Gilberto Lenin Torres Lázaro. Para él, una gran cualidad del CIAS - Jesuitas por la Paz es su modo de actuación, que le lleva a estar fuertemente inmerso en la investigación social y, al mismo tiempo, a tener un firme arraigo en la acción con comunidades concretas.

- Gilberto Lenin Torres, todo el proyecto del CIAS aquí en México se define por el objetivo de “Reconstrucción del Tejido Social” (RTS). Por favor, explícanoslo.

Creemos que apuntando a la reconstrucción del tejido social podemos diseñar estrategias, programas y acciones que construyan la paz. Proponer directamente la “paz” puede ser malinterpretado porque cada grupo de interés pueda tener su propia visión de la paz. Ya sea la policía, los grupos comunitarios o las comunidades eclesiales, por ejemplo. Sin embargo, el RTS es, para todos ellos, una base para crear las condiciones que conduzcan a un entorno pacífico.

Hemos definido indicadores que nos permiten comprobar si nuestros esfuerzos en materia de RTS tienen éxito: a) la evolución positiva de los vínculos entre las personas de una comunidad, las personas con sus instituciones e incluso con su medio ambiente; b) la fuerza de la identidad de pertenencia de una persona, un grupo, una institución en su medio. Porque cuanto más fuerte es la identidad, más interés hay en construir un entorno seguro y pacífico; c) la capacidad de un grupo o comunidad para fomentar acuerdos para una mejor organización de la vida en común.

Cuando empezamos a trabajar con una comunidad o una institución, estos indicadores nos permiten conocer el estado del tejido social y nos señalan las áreas que hay que reforzar para crear un entorno de paz.

- También hablan mucho del “Buen convivir”...

Sí, promovemos lo que llamamos “utopía política operativa”, el “buen convivir”. Es algo que se construye, que se genera precisamente a partir de las condiciones de vida que queremos conseguir. Esta utopía nos impulsa. Consideramos que el sistema social en el que vivimos nos hace incapaces de soñar. Así que nuestra programación pretende ayudar a las personas a identificar sus necesidades y tratar de satisfacerlas, pero al mismo tiempo ayudarles a volver a soñar. Para lograrlo, ayudamos a las personas a SER y a HACER institución. Hay mucha desconfianza entre los ciudadanos hacia las instituciones. Nuestro programa pretende generar una nueva confianza invitando a la gente a implicarse directamente en la construcción de una ciudadanía en la que sea bueno vivir juntos.

En la práctica, esto se hace con grupos muy diferentes:

  • con departamentos de policía municipal, aunque esto pueda parecer un reto;
  • con grupos de la Iglesia, porque la Iglesia, a pesar de todo, es una referencia moral y puede llegar a mucha gente;
  • con ayuntamientos, y para este caso estamos por lanzar el diplomado de “Función pública y reconstrucción del tejido social”, en colaboración con la Ibero Torreón, una universidad jesuita.

Además, tenemos previsto lanzar el programa para las propias universidades, porque creemos que la universidad puede, saliendo de sus muros, influir políticamente en el tejido social de su entorno.

- El CIAS ha llevado a cabo sus proyectos con algunos grupos policiales, algunos ayuntamientos, algunas parroquias... ¡pero hay cientos, miles de grupos de estos! ¡Una tarea imposible!

No, no es imposible. En primer lugar, la violencia y la inseguridad no son el resultado de una generación espontánea. Así que tampoco lo será la construcción de la paz. Tenemos que empezar y, poco a poco, crear las condiciones para la paz. Hemos invertido mucho en investigación para que nuestros resultados puedan ser utilizados por otros. Nuestras propuesta pedagógica y educativa ofrecen una formación que permite a muchos grupos (ciudadanos, instituciones, parroquias) aprender y garantizar un efecto multiplicador.

- ¿Cómo sitúa usted su participación en la misión global de la Compañía de Jesús, a nivel internacional, en relación con las Preferencias Apostólicas Universales, por ejemplo? ¿En qué sentido es “jesuita” el CIAS-Jesuitas por la Paz?

Tenemos siempre presente la propuesta de la Compañía de Jesús y el “sentir ignaciano”. Trabajamos para las poblaciones más desfavorecidas: los jóvenes y las mujeres pobres en particular. Nuestra metodología se dirige a las familias, a intensificar el diálogo en la familia, incluyendo una dimensión espiritual. De igual forma, procuramos “entrar por la suya para salir por la nuestra”. Hay que reconocer que en este tiempo el uso de un discurso demasiado religioso hace que la gente se cierre. Más bien tratamos de disponer los corazones, según el modo ignaciano.

En nuestro equipo, la pedagogía ignaciana es un fundamento para todo lo que hacemos; da un ritmo, una atención a la persona, pero también una atención a su entorno. Aquí aparece de nuevo nuestra utopía, la del “Buen convivir”. De este modo, creemos que respondemos a la llamada del Papa Francisco a construir una Iglesia de puertas abiertas, de salida. Para ayudarnos, tenemos un encuentro mensual de oración virtual con nuestros colaboradores y vivimos los Ejercicios Espirituales cada año. Esto nos apoya en el proyecto de crear comunidades en las que reinen la seguridad y la paz.

 

Imagen e información de jesuits.global