Save the Children pide al Ministerio de Educación peruano que garantice el acceso a los servicios educativos de los niños migrantes, proporcionando formación a los profesores para que comprendan la necesidad de incluirlos y reducir la discriminación contra ellos.

 

Uno de cada cuatro niños migrantes en Perú no va a la escuela, mientras que uno de cada diez denuncia discriminación por parte de la administración escolar que ha obstaculizado su matriculación. Lo comunica Save the Children, que pide al Ministerio de Educación peruano que garantice el acceso a los servicios educativos de los niños migrantes. 

El informe "Los niños migrantes y la educación. Acceso y permanencia de los menores venezolanos en el sistema educativo de Lima y La Libertad' analizó la situación de los niños y adolescentes venezolanos que llegaron a las regiones con mayor concentración de migrantes en el Perú. El estudio identificó la insuficiencia de espacio (45%), la falta de acceso a Internet para matricularse (29%) y el hecho de llegar después de haber cerrado la matrícula (23%) como los principales obstáculos a la educación a los que se enfrentan los niños venezolanos.

Uno de cada 10 niños refirió haber sido discriminado por la administración escolar, lo que les impidió matricularse. Al parecer, una cuarta parte de los niños inmigrantes venezolanos matriculados en las escuelas no asisten a clase a diario debido al limitado acceso a la tecnología para la enseñanza a distancia y a la necesidad de compaginar la educación con las tareas domésticas, incluido el cuidado de otros niños.

Tal como se desprende del comunicado de Save the Children, Perú, que actualmente acoge a cerca de 1,3 millones de venezolanos desplazados, entre ellos unos 250 mil niños, es el segundo destino de los migrantes venezolanos después de Colombia, y es el mayor país de acogida de refugiados venezolanos a nivel mundial.

La directora de Save the Children en Perú, Verónica Valdivieso, enfatiza que para los niños, “quedar excluidos del sistema educativo tiene enormes consecuencias para los niños, como la pérdida de autoestima y los sentimientos de inseguridad, que aumentan el riesgo de trabajo infantil y de explotación sexual”, y que “reduce drásticamente su capacidad de encontrar un empleo regular una vez que son adultos".

"Las escuelas de todo Perú –señala- deben reconocer y acoger las diversas experiencias culturales y sociales. La empatía que los centros educativos, los profesores y el personal administrativo muestran hacia esta diversidad es fundamental para que los alumnos que viven en circunstancias vulnerables se sientan acogidos”.

 

Información de vaticannews.va