En la construcción y validación del campo de la sustentabilidad, filósofos, sociólogos, teólogos, ecologistas, ambientalistas, antropólogos, entre otros expertos y agentes, se dedican a pensar la humanidad, desde la premisa de que la civilización vive un tiempo transepocal , es decir , una época de cambio de época. El mismo evento, bajo dos posibilidades, marca este intercambio. El evento es la posibilidad que tiene la humanidad de extinguirse o autoextinguirse. Estas posibilidades son, primero, por el uso de ojivas nucleares – véase la posibilidad de que el conflicto entre Rusia y Ucrania se convierta en una catastrófica guerra mundial – y, segundo, por el fenómeno de la crisis ambiental, a nivel mundial, alertada por los informes de la Intergubernamental Panel sobre Cambio Climático .– IPCC, que en agosto de 2021 presenta cinco grandes resultados: 1,5ºC de calentamiento antes de lo previsto; debido a este calentamiento, cambios más transformadores; la comprensión de la ciencia del clima junto con el nexo de los fenómenos meteorológicos extremos se hace cada vez más fuerte; los cambios no tienen precedentes en la historia reciente y afectan a todo el planeta; y con cada grado de aumento de temperatura aumentan proporcionalmente los peligros y los costos. 

La Amazonía está directamente ligada a estos eventos climatológicos. La crecida del Río Negro, por ejemplo, en la región metropolitana de Manaus, capital del estado de Amazonas, alcanzó un récord histórico desde el inicio de los registros en 1902. El 1 de junio de 2021, el río alcanzó sus 30 metros. 

Con este diagnóstico, a pesar de los negacionistas, a través de las principales escuelas científicas, tendencias políticas, entre muchas otras iniciativas, se construyen respuestas en un intento de frenar el avance civilizatorio hacia una baja calidad de vida, especialmente para las generaciones futuras, o incluso la extinción, ya que la segunda mitad del siglo pasado. Este movimiento, que se basa en la elaboración científica y salpicado de publicaciones relevantes, se consolida en todo el mundo, cuando configura el campo de la sostenibilidad.

Sin embargo, este movimiento encuentra muchas resistencias y enfrentamientos provocados por quienes defienden el progreso infinito y por los negacionistas de la ciencia, generalmente políticos extremistas o comprometidos con el mercado y con los empresarios de las ramas que subsisten bajo la lógica del actual sistema productivo o bien ya sea el modelo capitalista norteamericano o el modelo socialista chino, los modelos económicos depredadores están ahora radicalmente cuestionados. 

De este movimiento de cuestionamiento y propuesta de nuevos modelos económicos como la Economía de Francisco y Clara , se desprende que el camino hacia la sustentabilidad es un camino sin retorno. Este campo de la sustentabilidad es el espacio privilegiado para la participación de todos los actores que entienden que el futuro de la humanidad depende de las acciones que se tomen en el presente. El movimiento de sustentabilidad ambiental es un movimiento para cambiar la forma en que producimos, consumimos y disponemos de bienes y servicios. Es tan importante en sus efectos sobre la cultura como lo es sobre el clima, por lo que es un movimiento de transformación civilizatoria. 

Esta tarea, frente a la crisis civilizatoria, es asunto de todos. Por lo tanto, ilustramos cómo una organización como la Iglesia Católica, que en un principio no tiene nada que ver con el mundo inmanente, se ha convertido en un actor social y políticamente relevante en los conflictos socioambientales propios del campo de la sustentabilidad, dadas las encíclicas sobre el Papa Francisco sobre el tema y, en concreto, en la praxis de una Prelatura como es el caso de la construcción de la Usina Hidroeléctrica de Belo Monte.

El campo de la sustentabilidad, si bien es un espacio en construcción, permite observar un escenario, describir los actores, identificar los conflictos, comprender los grandes emprendimientos, historiar el camino del desarrollo, en este caso, en la Amazonía, elegir el herramientas metodológicas, ubicar el marco conceptual. Estas tareas hacen posible componer un producto intelectual que arroja luz sobre un contexto concreto. 

Desde esta perspectiva, la Iglesia Católica tiene un papel socioambiental importante en los conflictos socioambientales generados por las grandes empresas. En la Amazonía brasileña, un caso específico es la construcción de la UHE Belo Monte, en la región central del Estado de Pará, en los municipios del área de influencia directa e indirecta del proyecto, que coincide con la actual Diócesis de Xingu, antes Prelazia do Xingu. Allí, la Prelatura jugó un papel fundamental para contrarrestar la propuesta del proyecto, dados los pasivos ambientales que genera ese tipo de proyectos.  

Teóricamente, para entender este papel, es necesario estructurarlo en dos ejes: contextual y temporal. Ambos se explican en tres partes, pre-texto, con-texto y post-texto, que permiten una lectura diacrónica y sincrónica del proceso del conflicto y de la identidad y praxis de la Iglesia Católica en la región. Esta lectura permite presentar a la ex Prelatura del Xingu como un actor relevante en el campo de la sustentabilidad, cuando es Iglesia sinodal y cuando participa activamente en los procesos socioambientales de la Región, por su impacto en el medio ambiente. formación del territorio, comunidades civiles, comunidades eclesiales de base, líderes y movimientos sociales. La participación de la Prelatura demuestra que la batalla por la construcción de la UHEBM no se limita a una disputa por intereses locales, sino por el concepto de desarrollo propio del ámbito de la sostenibilidad, ya que extrapola las fronteras locales y regionales, convirtiéndose en un actor socio-ambiental relevante en el mismo ámbito.

Silvio Marques, SJ
Filósofo, teólogo, magíster en Gestión Ambiental
y Desarrollo Sostenible, Doctor en Ciencias Ambientales
y Sostenibilidad en la Amazonía.

 

Imagen e información de paamsj.org.br