La ciudad de Oruro está a 224 km dela ciudad de El Alto de La Paz. Oruro es la ciudad donde se dirigen la mayoría de los grupos de migrantes. El 10 de diciembre el SJM viajó a esa ciudad para constatar la situación migratoria.

Oruro cuenta con dos terminales, la más transitada es la nueva terminal que tiene destinos interdepartamentales e internacionales, en este lugar varias familias de migrantes se mimetizan con la gran afluencia de personas que circulan por la terminal.

El grupo al que el equipo de SJM se acercó, estaba descansando ya que había llegado hace poco desde La Paz, ellas y ellos tenían los cuerpos cansados, los rostros quemados y los labios resecos. En una breve conversación comentaron –”Estamos sin dinero. Esperamos que nos llegue una transferencia para ir a Chile”–.

Cuando les preguntaron cómo los trataba Bolivia y si tenían alguna idea del clima y situación en la frontera, ellos no dudaron en decir que la altura les produjo mareos, náuseas y vómitos. Por otro lado, tenían una vaga idea de las poblaciones a las que tenían que llegar, y poco sabían del intenso frío que les esperaba en las noches de Pisiga y Colchane. Una de ellas estaba preocupada porque viajaba con su hijo de 12 años, y no sabía cómo le afectaría la altura en las zonas fronterizas. El SJM les informó de las condiciones de aquellas poblaciones, como también los montos aproximados de los pasajes.

Luego de esto el equipo del SJM se dirigió a la terminal antigua donde están los minibuses que van a Pisiga (población que colinda con Chile). En este espacio encontraron mayor número de migrantes. En el tiempo que el SJM estuvo en el lugar casi un centenar de migrantes esperaba para subir a alguno de los transportes. Si bien la mayor parte eran venezolanos, también llegó un grupo de migrantes haitianos, familias compuestas de adultos jóvenes, niñas y bebés. A las y los ciudadanos haitianos se los reconoce porque hablan francés o creol.

En ambas terminales se pudo comprobar que, así como hay personas que tienen actitudes solidarias hacia las y los migrantes, en algunos espacios públicos el trato es poco amable y limita ciertos accesos a los migrantes, por lo que el SJM confirmó una vez más que cada día que pasa se hace más necesaria la información a la población receptora que muestre las circunstancias, condiciones y la precaria situación económica en la que migran muchos ciudadanos venezolanos, colombianos y haitianos.

 

Imagen e información de Servicio Jesuita a Migrantes - El Alto. Bolivia