Los países latinoamericanos y caribeños están en una ruta fundamental de ese tráfico que se inicia en Asia y se vale de grupos criminales en varias regiones del planeta.

 

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) ha lanzado una nueva iniciativa para luchar contra los grupos de crimen organizado dedicados al tráfico de migrantes a través de rutas intercontinentales hacia América del Norte, informó ese organismo este martes 16.

El tráfico de migrantes “es un delito global y lucrativo, caracterizado por una alta demanda y un bajo riesgo de detección para los delincuentes”, destacó Panagiotis Papadimitriou, líder del equipo de cooperación técnica que coordina la iniciuativa, bautizada Starsom.

El proyecto durará dos años y asistirá a 13 países, apoyando a los Estados en la prevención y la investigación de este crimen a lo largo de las principales rutas del tráfico ilícito de personas, liderando una respuesta conjunta que promete defender los derechos de migrantes que han sido víctimas del tráfico ilícito.

“Las personas recurren a los traficantes cuando necesitan escapar de la pobreza, los desastres naturales, los conflictos o cuando se encuentran en búsqueda de oportunidades de empleo y educación, pero no tienen la opción de migrar legalmente”, observó Papadimitriou.

La iniciativa enfocará sus acciones “sobre una zona geográfica que abarca una conocida ruta de tráfico de personas”: se inicia en Asia, transita por los Estados del Golfo (arábico-persa), África Occidental, América Latina y el Caribe, y luego se dirige hacia Estados Unidos y Canadá.

Los migrantes a menudo se enfrentan a viajes largos y arduos y deben confiarle su dinero y sus vidas a los traficantes. Cada año mueren miles de personas migrantes, asfixiadas en contenedores, ahogadas en el mar o deshidratadas en desiertos.

Recientemente, 126 migrantes de Ghana, Nepal y Haití fueron abandonados en un contenedor en Guatemala, tras haber cruzado la frontera con Honduras. Las autoridades sospechan que habían pagado a los contrabandistas para que los llevaran a Estados Unidos.

Los migrantes objeto de tráfico ilícito no solo corren el riesgo de sufrir abusos por parte de las redes criminales, sino que también son vulnerables a convertirse en víctimas de otra forma de delincuencia organizada: la trata de personas.

En 2019, un grupo de nepalíes que habían pagado a traficantes para ser transportados a América del Norte, fueron encontrados un año después siendo explotados por traficantes de personas en Malawi, en el sur de África, después de haber viajado por seis países diferentes.

Actualmente “existe una falta de conocimiento sobre la forma en que los grupos criminales organizan sus operaciones de contrabando a lo largo de estas rutas transregionales, y no hay suficiente cooperación entre las autoridades de los Estados afectados para hacerle frente a este crimen”, sostuvo Papadimitriou.

“Muchos funcionarios y funcionarias de control de fronteras e inmigración, policías, fiscales y jueces no están lo suficientemente capacitados y equipados para investigar y enjuiciar eficazmente el tráfico de migrantes a nivel transregional”, agregó.

Por ello, los expertos reunidos en Starsom tienen la misión de capacitar profesionales para detectar, investigar y procesar casos de tráfico ilícito de migrantes, y facilitarán la cooperación entre las autoridades judiciales de los países concernidos.

ONUDD, también conocida por su sigla en inglés, UNODC, indicó que “si bien el objetivo final de Starsom es desmantelar las redes del tráfico que se benefician de este crimen y asegurar condenas para los responsables, el proyecto también tiene como objetivo garantizar que las autoridades traten a las personas migrantes traficadas de manera justa y humana”.

Papadimitriou enfatizó la importancia de considerar las cuestiones de género al abordar una respuesta inclusiva al tráfico de migrantes, pues “debe haber una mayor comprensión de las diferentes formas en que las mujeres, los hombres, los niños y las niñas, así como las personas LGBTQIA, se convierten en víctimas”.

El programa, dirigido por expertos en prevención del delito y justicia penal de la ONUDD, cuenta con el apoyo del Programa de Construcción de Capacidades contra el Crimen de Canadá.

El embajador canadiense en Costa Rica, Honduras y Nicaragua, James Hill, dijo que su gobierno está comprometido en cooperar para “combatir las organizaciones criminales internacionales que buscan aprovecharse de las personas más vulnerables, quienes se encuentran en situaciones desesperadas”.

Según Hill “debemos cambiar el enfoque. No debemos criminalizar a los migrantes, sino buscar formas de respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos de los migrantes que se encuentran en situaciones precarias”.

 

Imagen e información de ipsnoticias.net