Compartimos el artículo de Reinaldo Rojas, basado en la videoconferencia realizada el 21 de septiembre y que contó con la participación de Piero Trepiccione, Coordinador de la Red de Centros Sociales de la CPAL, y de Andrés Cañizález, periodista y Director de Medianálisis.

 

El avance de una ola autoritaria que pone en peligro la democracia en América Latina  fue el tema tratado en el “Análisis de Coyuntura” desarrollado por el politólogo Piero Trepiccione y el comunicador social Andrés Cañizales, actividad organizada por la Red de Centros Sociales de la Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL) de la Compañía de Jesús. La misma fue presentada a través del canal “Somos jesuitas”, en You Tube, contando con moderación de la Lic. Ingrid Jiménez.

Sin acciones de fuerza, como los tradicionales golpes militares de estado que en el siglo XX sirvieron como vía para la instauración de gobiernos dictatoriales, hoy estamos asistiendo a un avance progresivo de gobiernos autoritarios que, surgidos de procesos electorales, vienen dominando el escenario político latinoamericano, poniendo en peligro la existencia de la democracia en el continente. Para el Dr. Andrés Cañizales, uno de los ponentes, habría que diferenciar “golpes de estado” a “golpes desde el estado”. 

Este fenómeno está presente en países con gobiernos tan disímiles ideológicamente como Venezuela y Brasil, en Suramérica, o El Salvador y Nicaragua en Centroamérica. A esta situación hay que agregar la generalización de conductas autoritarias y personalistas en el resto de gobiernos democráticos del continente que utilizan los mismos poderes públicos para limitar el ejercicio de las libertades democráticas.

La reciente cumbre de la CELAC, celebrada en México, evidenció esta confrontación entre gobiernos democráticos y gobiernos autoritarios, lo cual llevó a enfrentamientos verbales entre los líderes gubernamentales allí presentes. De allí la importancia de abordar un tema cuyo análisis puede orientarse a partir de las siguientes interrogantes: ¿estamos en los inicios de una deriva autoritaria en América Latina y El Caribe? ¿El desencanto popular frente al desempeño de los gobiernos democráticos le está abriendo las puertas al autoritarismo? Y por las características que se aprecian en la región, ¿estamos frente a un nuevo modelo político autoritario?

Tres contextos del problema

La exposición inicial estuvo a cargo del politólogo Piero Trepiccione, coordinador de la Red de Centro Sociales de la CPAL y director del Centro Gumilla en la ciudad de Barquisimeto (Venezuela), quien se ha especializado en el estudio y seguimiento de los procesos electorales en Venezuela. Para él deben tomarse en cuenta tres contextos diferentes en el análisis del problema:

Un contexto tradicional, que parte de apreciar la consolidación de los sistemas democráticos en América latina, como un proceso complejo, de marchas y contramarchas, que tiene mucho que ver con sociedades donde la desigualdad frena las aspiraciones de vivir en una democracia política y social. El otro contexto a considerar es el geopolítico, lo cual tiene que ver con la emergencia de nuevos actores políticos en el escenario latinoamericano frente al tradicional dominio norteamericano. Y el contexto de la pandemia del COVID-19,  cuyo enfrentamiento, más allá de los necesarios controles sanitarios, también ha servido para promover el autoritarismo a través de la imposición generalizada de controles sociales y políticos en la población.

Señales de alarma

Para el ponente, hay una serie de señales de alarma que deben ser tomados en cuenta,  ya que reflejan la serie de amenazas que socaban las bases de la democracia en el continente. ¿Cuáles son esas señales de alarma?

En primer lugar, el crecimiento del neo-autoritarismo en el desempeño gubernamental, con presidentes que parecen más guapetones de barrio que jefes de estado. Este neo-autoritarismo tiene mucho que ver con gobernantes que ven los controles administrativos y presupuestarios, así como la alternabilidad en los cargos de elección popular,  como obstáculos en su gestión ejecutiva, por lo que al final terminan actuando por encima de las propias leyes. Los ejemplos abundan, tanto en gobiernos de derecha como de  izquierda. 

La profundización de la desigualdad social, producto de políticas públicas corporativas, es otro factor que afecta la democracia, al beneficiar de manera discrecional a sectores vinculados al gobierno en detrimento de la mayoría, creando nuevas oligarquías cuyos intereses conspiran contra el Estado de Derecho. 

El uso de una reingeniería electoral dirigida a acabar con la alternabilidad republicana es otra amenaza, ya que la intervención de los circuitos electorales para favorecer a los candidatos del gobierno, sólo buscan eliminar “técnicamente” las posibilidades de una  competencia real en los procesos electorales.

Otro factor es el hiperliderazgo, el cual busca desactivar los contrapesos institucionales al colocar en manos de un gobernante los destinos de un país, promoviendo una relación líder-pueblo sin intermediación política y control de las instituciones públicas.  Esta tendencia personalista del liderazgo empobrece los procesos electorales y los transforma en competencias por el poder sin signo ideológico ni propuestas políticas de gobierno.

En el contexto internacional, otra señal de alarma es la desunión que se aprecia en los organismos multilaterales, como la OEA, CELAC y ONU, que si en el pasado fueron instancias de presión muy activas,  hoy se aprecia que prácticamente no tienen incidencia real en la creación de un clima realmente democrático en la región.

Por otro lado, ha aumentado la respuesta violenta de los gobiernos a la protesta civil, abriéndole campo a la violación de los derechos humanos, situación que se puede apreciar en países tan disímiles ideológicamente como Chile, Colombia o Cuba. A ello se debe agregar otra señal de alarma como es la ampliación del poder de influencia de las organizaciones criminales en gobiernos, gobernantes y en las instituciones encargados de velar por la defensa nacional y la seguridad ciudadana, quedando en entredicho el propio Estado de Derecho.            

Ha venido prosperando una tendencia a aceptar la reelección indefinida de los gobernantes, lo cual afecta el principio de alternabilidad republicana como base de la democracia. En este tipo de tendencia, está presente el uso de las redes sociales para la desinformación, la manipulación informativa y la construcción de post-verdades o falsas verdades que circulan abiertamente incidiendo en la opinión pública. Es, en este tipo contexto de manipulación informativa, que pasan desapercibidos los verdaderos problemas que afectan a la democracia como la criminalización de la protesta social, el uso de los poderes judiciales para perseguir la oposición política, el militarismo, la corrupción, el despilfarro de recursos, la distorsión en la formulación de políticas públicas, todo lo cual favorece la despolitización de la sociedad, genera inestabilidad política y desapego a la democracia como sistema político y forma civilizada de vida. Con estos aportes para el debate, tomó la palabra Andrés Cañizales, Comunicador Social, Doctor en Ciencias Políticas y Director de Medianalisis.

Un escenario de desconcierto

Para este experto en el estudio de la comunicación social, efectivamente A.L. vive en un estado de desconcierto, con una población que tiene grandes expectativas sociales de desarrollo frente a una carencia de líderes democráticos. Para él, los enfrentamientos personales y la división política que se dio en la Cumbre de la CELAC en México, evidencian una situación de fragmentación, con gobiernos y líderes políticos que no tienen interés real en construir una visión geopolítica compartida de A. L. en el mundo global.  

En estas circunstancias, la más afectada es la democracia por la presencia de diversos factores en juego. En primer lugar, la tradicional hegemonía norteamericana en la región ha venido cediéndole espacio a nuevos actores geopolíticos como China y Rusia, lo cual seguramente va a acrecentarse con la política exterior del nuevo presidente de los Estados Unidos, John Biden, de retirarse militarmente de los escenarios conflictivos del planeta, tal como acaba de suceder en Afganistán, para concentrarse en la solución de su problemática interna, recomponiendo con ello su estrategia geopolítica global, en la cual, América Latina parece ocupar un segundo plano.

Esta posición de los Estados Unidos le va a permitir a China ocupar los espacios dejados por la potencia norteamericana, lo cual ha sido evidente en el terreno comercial en lo que va de siglo, pero con nuevos componentes. China está pasando de ser una potencia comercial para transformarse en una potencia geopolítica, lo que significa que sus relaciones comerciales pasan a formar parte de su posicionamiento estratégico en el mundo que viene. La reactivación de la ruta de la seda, de tradición milenaria, tiene que ver con esa nueva estrategia china en el mundo global.

En cuanto a Rusia, el otro actor geopolítico emergente en A. L., para el ponente se trata de una presencia diferente ya que Rusia ha ido más al apoyo político y militar de gobiernos autoritarios, a diferencia de China, defendiéndolos en instancias internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU. Lo importante, para el tema que se debate, es que ambos actores tienen gobiernos autoritarios, por lo que su estrategia geopolítica no es favorable a la defensa de la democracia y al respecto de  los derechos humanos. El apoyo de Rusia a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua habla por si solo.

Al abordar el contexto del COVID-19, para Andrés Cañizales, tanto China como Rusia han utilizado la diplomacia de las vacunas como una herramienta de posicionamiento internacional. En un escenario de caos e incertidumbre, frente a los efectos de la pandemia en el resto del mundo, Rusia y China han aparecido con una estrategia de influencia a futuro en los países donde han llegado las vacunas de ambos países.  En los Estados Unidos y Europa ha dominado el aspecto comercial y el interés económico de los grandes laboratorios fabricantes de las vacunas.

Estados Unidos y la emergencia de China y Rusia

El declive de Estados Unidos como potencia global y el retiro progresivo de Europa del escenario internacional, son dos factores muy importantes a considerar en la reconfiguración del escenario geopolítico mundial y de sus efectos en nuestro continente. No se puede dejar de lado, al analizar este declive de Estados Unidos y de Europa, la decisión tomada recientemente por el gobierno de Biden de establecer un eje estratégico de cooperación con Australia y Gran Bretaña, dejando de lado a la Comunidad Europea como su aliado estratégico tradicional  en el mundo desde la II Guerra Mundial, situación que beneficia la presencia de Rusia y China, con mayor fuerza,  en nuestro continente.

Ante este panorama, conviene destacar que las estrategias geopolíticas que vienen impulsando los gobiernos de Rusia y China en nuestra región pueden calificarse como una intervención blanda, según el ponente, donde juega un papel fundamental la información. Mientras China hace uso de la propaganda clásica que a través de medios como la TV venden la imagen de un país idílico y trabajador, Rusia desarrolla una política de desinformación gracias a la creación de grandes laboratorios que aprovechan las redes sociales para generar confusión en la opinión pública, a través de la inundación de informaciones que enturbian los procesos de comunicación tan importantes en los sistemas democráticos.

Para ambos ponentes, la democracia latinoamericana enfrenta en estos momentos un gran desafío, situación que puede comprometer su continuidad en el tiempo,  sino atendemos estas señales de emergencia y aprovechamos las movilizaciones de la sociedad para incluir en la agenda pública el análisis y debate de estas amenazas, externas e internas, que ponen en peligro los avances logrados con la derrota de las dictaduras militares que tanto atraso y sufrimiento le dejaron a la región en el siglo pasado.

Reinaldo Rojas
Doctor en Historia, profesor titular jubilado de la Universidad Pedagógica
Experimental Libertador, de Venezuela.
Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia y colaborador del Centro Gumilla.
Encargado de la revisión de los videos de las conferencias virtuales de la serie
“Análisis de la realidad de América Latina y el Caribe”, y redactor de sus versiones escritas.

 

Oficina de Comunicaciones de la CPAL