El encuentro fue un espacio de trabajo e intercambio favorecido por una excelente planeación a cargo de los tres coordinadores del Programa en las tres Universidades y una estupenda logística a cargo de Alfredo González, profesional del Centro Pastoral de la Javeriana de Cali y coordinador del Programa LUL – AUSJAL en la misma Universidad, y un grupo de tres estudiantes de la Javeriana Cali, egresados del Programa y que actualmente participan en los Grupos Apostólicos del Centro Pastoral: Verónica de Castro (ingeniería industrial), Ana Muñetón (derecho) y José Luis Marulanda (Economía). En total, el encuentro contó con el acompañamiento de un grupo de 12 facilitadores entre los que se encuentran tres jesuitas: El director del Centro Pastoral de la Javeriana de Cali, P. Carlos Alberto Romero, S.J., y los maestrillos jesuitas Diego Jiménez y Ricardo Delgado que trabajan en la PUCE y la PUJA CALI respectivamente.

Sin duda, los gestos de agradecimiento y el clima de paz que quedó al finalizar el encuentro, son signos que dan cuenta que la reunión permitió el fortalecimiento de los procesos particulares de cada universidad, al tiempo que generó una dinámica de comunicación en red que abre el programa a nuevas posibilidades de interacción entre los estudiantes que participan del Programa y que hoy se sienten parte de una misma familia.

Además, el encuentro permitió constatar que los procesos de formación y acompañamiento a mediano plazo posibilitan dinámicas de crecimiento personal y grupal que hacen que espacios como el encuentro regional sean de una gran riqueza experiencial. Por ejemplo, el lenguaje con el cual los estudiantes expresaron la comprensión de sus procesos particulares da cuenta que el Programa LUL – AUSJAL es una apuesta pertinente para trasmitir los valores ignacianos a los universitarios de hoy.

Por lo anterior, se confirma la necesidad de seguir apostando a procesos de formación, que por un lado, integren espacios de trabajo espiritual personal con miras a crear en los jóvenes universitarios una conciencia del liderazgo de la propia vida; y por el otro, promuevan el trabajo común que favorezca un tejido de capacidades para sentir y gustar a partir del encuentro con el otro; de tal manera que se dé un aporte a la formación integral de los universitarios, como camino para ejercer en la sociedad un liderazgo del servicio.