Compartimos el artículo de José Antonio Peraza, experto en temas electorales, sobre la coyuntura en Nicaragua y publicado en ENVÍO, revista mensual de la Universidad Centroamericana (UCA), correspondiente al mes de abril.

 

“Podemos ganarle a Ortega si el voto es masivo y si vamos unidos”

José Antonio Peraza, experto en temas electorales, miembro del Grupo Pro Reformas Electorales y miembro del Consejo Político de la Coalición Nacional, compartió algunas valoraciones sobre el proyecto de reforma electoral presentado por el régimen, sobre las condiciones en que se desarrollarán las elecciones y sobre las posibilidades que tiene la oposición azul y blanco si va unida, en una charla con Envío que transcribimos.

Decía el escritor francés Víctor Hugo que no hay mayor fuerza que la de una idea a la que le llegó su tiempo. El tiempo de las reformas electorales ya llegó. Y estamos forzados a idear y a actuar para ver hasta dónde logramos avanzar en el poco tiempo que nos queda.

La propuesta del gobierno: más de lo mismo y menos controles

La propuesta de reforma a la Ley Electoral presentada por el gobierno el 12 de abril trae mucho menos de lo poco que esperábamos. Y no cumple ninguna de las exigencias de la resolución de la OEA de octubre de 2020. Los siete elementos que pide la OEA han sido ignorados por el gobierno. En resumen, el gobierno propone que todo quede igual… y con menos controles de los que antes había, aun cuando antes esos controles no los respetaban. En ese sentido, el proyecto es un retroceso: todo queda difuso, ambiguo, para facilitarles realizar más sutilmente el fraude que ya están preparando.

Quienes estamos en la oposición organizada somos responsables de corregir la mayoría de estas ambigüedades. Y aunque logremos algo, aun así llegaremos al 7 de noviembre en condiciones muy difíciles. El gobierno ya dijo que, aunque eso es inconstitucional, no van a consultar su propuesta de reforma con la sociedad civil.

El Grupo Promotor de las Reformas Electorales (GPRE) ha elaborado propuestas de cambio artículo por artículo al proyecto presentado por el gobierno, señalando dónde están los trucos para hacer el fraude. Nuestras observaciones las hemos compartido con quienes quieran escucharnos. El diputado Brooklyn Rivera, del partido caribeño Yátama, retomó muchos de nuestros planteamientos e hizo una propuesta a la comisión que en el Poder Legislativo terminará aprobando la reforma a la Ley Electoral. El Partido de Restauración Democrática (PRD) también ha sido muy receptivo a nuestras propuestas. Ambos partidos, Yátama y PRD, pertenecen a la Coalición Nacional.

En el Grupo Promotor siempre hemos respetado nuestra misión: poner en agenda nacional el tema de las reformas electorales y hacer propuestas para que las conozcan y las aprovechen quienes quieran hacerlo. ¿Asumirá el gobierno algunas de nuestras propuestas? ¿Qué cambios aceptará? No lo sabemos. Lo único que sabemos es que no vamos a cansarnos de señalar las irregularidades que tiene la propuesta oficial.

Necesitamos la observación internacional

Lo básico-básico que deberíamos conseguir para ir a las elecciones con ciertas condiciones serían seis cosas.

La primera es la observación nacional, y sobre todo la internacional. Las dos son vitales. La nacional, para descubrir lo que los extranjeros no logran ver. Y la internacional para que denuncien internacionalmente el fraude.

La propuesta del gobierno no menciona “observación” sino “acompañamiento”. Pero no hay que hacer de eso una montaña infranqueable porque los acuerdos firmados entre el gobierno y la OEA afirman siempre que la OEA entiende “acompañamiento” en base a lo que dice su Carta fundacional y a lo que establece la Carta Democrática Interamericana. También la Unión Europea ha sido clara: no enviarán una misión de observación electoral a la que el gobierno le ponga restricciones, se llame misión de “acompañamiento” o como la llamen. La Unión Europea basa su trabajo en el manual de observación electoral de la ONU de 2005.

Le corresponde al gobierno invitar a los observadores internacionales. Y si el gobierno los invita después de mayo se vuelve más complejo para ellos. En la Unión Europea nos dijeron que ellos necesitan cinco meses de preparación previa. También nos dijeron que el presupuesto para la observación ya está listo, pero que deben recibir la invitación en mayo. La misión puede llegar a Nicaragua hasta en agosto o septiembre, pero la invitación oficial debe llegarles antes. En esto, como siempre, Ortega dilata hasta el último momento las decisiones, para así poner más presión, para desgastar, para hacernos caer en contradicciones. Eso lo sabe muy bien la OEA y la Unión Europea. Eso todo mundo lo sabe.

Necesitamos 50 mil fiscales… y los vamos a tener

Si son importantes los observadores, también lo son los fiscales. Es una condición básica contar con fiscalización en todo el proceso: votaciones, conteo, transmisión de resultados… Necesitamos por lo menos unas 50 mil personas que trabajen como fiscales azul y blanco en todas las instancias y en todas las etapas. Y eso sólo podemos lograrlo con organización y con conciencia ciudadana.

¿Tenemos esas 50 mil personas? Sí, las vamos a tener y seguramente tendremos más. Pero hay que trabajar, hay que tocarles la puerta, no para pedirles que se inmolen en las calles, sino para que el día de las elecciones nos regalen catorce horas cuidando el voto. Hay que explicarles que ir a las elecciones es como vamos a resolver el problema en el que nos tiene el gobierno, que defender el voto es trascendental para la vida y el futuro de sus hijos. Hay que borrar de la mente esos mensajes destructivos que llenan a veces las redes sociales: que ir a las elecciones es una traición a los mártires de Abril, que ir es legitimar a Ortega, que quienes hablan de elecciones sólo quieren un “hueso”… Tenemos que transmitir un mensaje que dé confianza a la gente y que las empodere: decirles que estamos ante una dictadura que no nos va a ponernos fáciles las cosas, pero que podemos derrotarlos y que la solución no es quedarnos en casa.

En la propuesta de reforma que presentó Ortega establecieron paridad de género no sólo en las candidaturas, donde ya la exigía la ley, también en todas las estructuras electorales: debe haber paridad en los fiscales que estén en las juntas cuidando el voto. Esto lo pusieron sólo para añadir una dificultad más de las que ya vamos a tener, para complicarnos más la participación.

En las redes me criticaron mucho porque sobre este punto señalé la dificultad que podemos encontrarnos en las zonas rurales para cumplir con esta exigencia. En las estructuras institucionales del Consejo Supremo Electoral en las zonas urbanas las mujeres son mayoría, hasta son el 65%. Pero no sucede así en las zonas rurales, donde muchas mujeres no tienen el sexto grado de escolarización, son más retraídas y tienen más responsabilidades en el cuido del hogar y de los hijos. Esto es una realidad socioeconómica innegable. A pesar de esto, sé que en todo el país podremos conseguir 25 mil mujeres y 25 mil hombres como buenos fiscales defendiendo el voto, más aun sabiendo como sé por experiencia que las mujeres son mejores fiscales: son más
ordenadas, tienen más aplomo, controlan mejor sus emociones, no se dejan provocar…

Necesitamos otro Poder Electoral… pero no soy optimista

Otro punto. La OEA pidió al gobierno algo básico: la modernización del Poder Electoral. Un Poder Electoral moderno debe estar conformado por personas honorables, de trayectoria intachable, con independencia de criterio, elegidas por procedimientos claramente establecidos y para su selección deben contar las propuestas de la sociedad… Todo lo contrario a lo que hoy tenemos.

Para modernizar lo que hoy tenemos habría que reformar todas las estructuras, que están totalmente partidarizadas, que se las han repartido entre el FSLN y el PLC. En todos los países las estructuras electorales están influidas por los partidos pero en Nicaragua esto es desvergonzado.

¿Cuánta reforma del sistema electoral lograremos, hasta dónde….? Soy poco optimista. Cambiar a los magistrados no cambiará mayor cosa. Lo correcto sería cambiar a los responsables de todas las estructuras: las nacionales, las departamentales, las municipales, las regionales y las que dirigen las juntas de votación. Dudo que logremos mucho. El gobierno no va por ese camino. Ni veo al PLC en ese camino. Nunca lo vi cuando Alemán controlaba el partido, menos lo veo ahora.

Creo que el Poder Electoral que dirija las elecciones no va a ser el que queremos ni siquiera parecido al que necesitamos. Yo me imagino que tres magistrados no serán del FSLN. Pero de esos tres, dos no serán tampoco como los quisiéramos. Tal vez quedaría uno que sí lo sea. La mayoría será escogida por criterios políticos, no por su currículo o su trayectoria. Espero que, a pesar de todo, los escogidos tengan suficiente valor para jugar al menos un papel neutral en el momento en el que las cosas se le pongan difíciles a Ortega. La historia nos lo dirá.

Necesitamos un único padrón electoral con los 650 mil que sacaron

El cuarto aspecto básico que debemos conseguir es que limpien el padrón electoral. El padrón lleva 40 años sin ser limpiado. Tiene más de un millón de muertos. ¿Lo vamos a limpiar en tres meses? No es posible. Aquí, como con las otras condiciones, una cosa son las expectativas y otra la realidad que se impone. Hay gente que dice que sin cambios en el Poder Electoral no hay que ir a las elecciones. Lo mismo dicen con el padrón electoral, que si no se depura no hay que ir. Pero si en 40 años no lo hemos depurado, no lo vamos a hacer en unos meses.

Más grave que el millón y medio de muertos que hay en padrón es que el gobierno mantenga un padrón activo y un padrón pasivo, en el que dejó fuera a las 650 mil personas que no votaron en las dos últimas elecciones. Ése es un gran problema porque es seguro que la mayoría de esa gente que fue eliminada no votó por estar decepcionada del sistema.

Hay que recuperar a esas 650 mil personas. Tendremos que hacer una campaña intensa para que todo el mundo que fue sacado fuera se vuelva a integrar al padrón. Lo mismo que debe haber una cedulación generalizada y facilitada por el Consejo Supremo Electoral, tendremos que promover una campaña de verificación para que la gente se tome la molestia de ir a verificarse. En la propuesta de reforma de Ortega le bajaron el perfil a la verificación ciudadana. Nosotros tendremos que elevárselo como una prioridad fundamental.

Necesitamos procedimientos menos discrecionales, otra informática, cédulas y libertades

El quinto cambio básico que necesitamos tiene que ver con temas de procedimientos. Este Consejo Supremo Electoral tiene una excesiva discrecionalidad y en decisiones de todo tipo. La reforma les deja aún más discrecionalidad para poder inventarse cualquier cosa hasta en el último momento. Y muy posiblemente lo van a hacer. Lo que pedimos es que se reglamenten procedimientos básicos: cómo se transmite el acta, qué soportes va a tener, cómo se interponen los recursos de impugnación…

Y finalmente, el sexto cambio básico tiene que ver con una revisión de toda la informática, porque actualmente es ahí donde se hacen los fraudes. En Nicaragua tenemos uno de los sistemas más primitivos de América Latina, sino el que más. Todos los procedimientos son manuales. La OEA ha ofrecido innovaciones tecnológicas que reduzcan el manejo casi artesanal que se hace en todo el proceso para obtener resultados más rápidos y controles mucho más confiables. Pero el gobierno no los ha aceptado.

Para noviembre, esto es lo más básico en cuanto a reformas electorales. Tendremos que poner también mucha atención a la cedulación porque, al menos en unos 50 municipios, el FSLN gana reteniendo las cédulas a los ciudadanos. ¿Habrá tiempo de producir y distribuir las cédulas que faltan?

También, en lo que creo que hay que mantener firmeza es en exigir al gobierno que ponga fin al estado de sitio de facto que mantiene desde hace más de un año. Se nos deben devolver las libertades de movilización, de reunión y de expresión.

Esto es lo esencial. Y cuando tengamos democracia tendremos reformas electorales “de segunda generación”. Las de ahora son de alcance modesto y sólo para garantizar el tránsito a la democracia. Después, cuando ya estemos en democracia, podremos asumir reformas en temas estructurales y fundamentales: distribución actualizada de diputados según la población, revisión del sistema electoral en el Caribe, cambios en el método de cálculo, flexibilización de los mecanismos para formar nuevos partidos… 

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