Rechazo por la gestión de la pandemia y al título otorgado al presidente como "ciudadano amazonense" por la Asamblea Legislativa del Estado de Amazonas.

 

Por Luis Miguel Modino

Las protestas contra Bolsonaro aumentan cada día en Brasil. De esta vez ha sido en Manaos, una de las ciudades más castigadas del mundo por la pandemia del Covid-19, que ya se ha cobrado la vida de 4.000 personas por millón de habitantes en la ciudad, una situación de la que muchos culpan al presidente brasileño. Bolsonaro es uno de los grandes negacionistas de la pandemia, que poco o nada ha hecho para combatirla y actualmente para que la vacuna sea aplicada en la población.

Su presencia en Manaos este viernes ha provocado protestas de la población, entre los que se encontraban colectivos de Iglesia. La vida religiosa, seminaristas, miembros de la Pastoral de la Juventud, de las Pastorales Sociales, de la Red un Grito por la Vida y del Servicio Amazónico de Acción, Reflexión y Educación Socioambiental – SARES, de la Compañía de Jesús, entre otros, estaban entre los que esperaban la llegada del presidente a la sede de la Asamblea Legislativa del Estado de Amazonas, donde debía recibir el título de ciudadano amazonense, un acto que finalmente fue trasladado a otro local.

Paulo Tadeu Barausse, coordinador del SARES, repudiaba la decisión de la Asamblea Legislativa del Estado de Amazonas en que en el Proyecto de Ley 187/2021, del 20 de abril de 2021, concedía el título de ciudadano del Estado de Amazonas al presidente Bolsonaro.

El jesuita lo considera una inmensa contradicción, dado el alto número de muertos por la pandemia de Covid-19, tanto en Brasil, donde ya se han superado los 383 mil fallecidos, como en el Estado de Amazonas, con cerca de 12.500 muertes causadas por la pandemia. Barausse se pregunta “¿cómo una persona de esas puede recibir un título?”, denunciando que “vivimos una profunda crisis política, económica, ecológica, sanitaria”. El director del SARES insistía en que eso, como pastorales y movimientos sociales, “nos causa un profundo repudio”, algo con lo que no están de acuerdo quienes “queremos un Brasil más justo, solidario y fraterno”.

Estamos ante un hecho “inconcebible y contradictorio”, haciendo una llamada a la reflexión a la opinión pública “en este momento tan sombrío que vivimos”, sostenía el jesuita. El padre Barausse mostraba su indignación ante un título que fue fruto de una votación repentina, que solo pretende contrarrestar los efectos de la Comisión Parlamentaria de Investigación abierta en el Congreso Brasileño para juzgar la actuación del presidente frente a la pandemia, a todas luces ineficiente, inclusive criminosa según buena parte de la opinión pública brasileña y mundial.

Desde que se conoció la concesión del título de ciudadano al presidente brasileño las protestas se han multiplicado. Inclusive algunas personas que había recibido la misma honra han renunciado públicamente en las últimas horas a su condición de ciudadanos amazonenses.

Entre quienes se encontraban a las puertas de la Asamblea Legislativa estuvieron presentes varias representantes de la Red un Grito por la Vida, que combate la trata de personas y la explotación sexual de niños y adolescentes. Su coordinadora en Manaos, Rose Bertoldo, decía que, “aunque en este tiempo de pandemia protestar en la calle supone un riesgo grande, necesitamos movilizarnos para denunciar colectiva y públicamente los actos genocidas del actual desgobierno”.

 

Imagen e información religiondigital.org