Una nueva crisis política y social pone a Perú en la mirada internacional luego de descubrirse la vacunación clandestina de altas autoridades del gobierno meses antes de iniciarse la vacunación oficial en el país. Entre los vacunados secretamente se encuentran el expresidente Vizcarra, varios de sus ministros y viceministros (entre ellos la ministra de salud), congresistas, investigadores, autoridades universitarias, entre otros.

El escándalo compromete al laboratorio Sinopharm, a quien el gobierno realizó la primera compra de vacunas para el personal sanitario del país.

Por EFE

Perú afronta, entre la indignación y la decepción, el escándalo de la vacunación en secreto contra la covid-19 de funcionarios y personajes encargados de encabezar la lucha contra la pandemia y que ahora, muy probablemente, deberán lidiar con sanciones políticas y judiciales.

Mientras que para analistas y juristas el país enfrenta "un mensaje devastador" de su clase dirigente, el gobierno de transición del presidente Francisco Sagasti reconoce el duro golpe, pero insiste en que se debe poner por delante "a todos aquellos que diariamente cumplen su función con integridad".

"No podemos dejar que el comportamiento, la actitud, de algunos pocos funcionarios públicos empañe la labor de servicio al país que cumplimos", afirmó este martes la primera ministra, Violeta Bermúdez, antes de remarcar que más de 1,4 millones de personas trabajan "fuertemente" para el Estado "en un contexto especial" ante la pandemia "y un conjunto de situaciones de crisis".

Las responsabilidades y culpas del escándalo, bautizado rápidamente como el vacunagate, comenzarán a definirse tras haberse hecho público este martes el listado de 487 personas que recibieron vacunas del laboratorio chino Sinopharm, que eran exclusivas para el personal que llevaba adelante los ensayos clínicos en el país desde fines del año pasado.

Si bien es cierto que entre los beneficiados hubo gran cantidad de médicos y científicos vinculados con los ensayos, también estuvieron funcionarios de los dos últimos gobiernos, incluido el expresidente Martín Vizcarra (2018-2020), familiares de estos, consultores e "invitados".

Los 11 grandes nombres del 'vacunagate' peruano

Martín Vizcarra, presidente. Afirma haber pedido ser voluntario del ensayo e ignorar que lo recibido era la vacuna, pero el director de la investigación, Germán Málaga, asegura que Vizcarra le pidió expresamente vacunas para él y para su esposa cuando aún era presidente (2018-2020). De paso también fue vacunado su hermano.

Pilar Mazzetti, ministra de Salud. "El capitán es el último que abandona el barco. Esperaré mi turno para ser vacunada", decía la pasada semana Mazzetti, que dimitió ni bien se descubrió el escándalo, pues ya había sido vacunada hacía un mes. Como ella, unos 50 funcionarios del Ministerio de Salud hicieron lo mismo.

Elizabeth Astete, ministra de Relaciones Exteriores. "No podía darme el lujo de caer enferma", fue la justificación que dio la ya ahora excanciller de Perú, en cuyo ministerio, encargado de negociar la compra de las vacunas, también fueron vacunados al menos otros cinco funcionarios, algunos en compañía de sus cónyuges.

Luis Suárez, viceministro de Salud Pública. La mano derecha de Mazzetti en el Ministerio de Salud fue uno de los más se aprovechó del acceso a estas vacunaciones secretas, pues dentro de la lista hay familiares directos como su esposa, sus hijos y su hermana. También dimitió tras desvelarse el escándalo.

Alejandro Aguinaga, excongresista y médico personal del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000). "Somos personas de riesgo e hice las consultas para que nos vacunaran", dijo como justificación Aguinaga tras revelarse que tanto él como su esposa fueron vacunados con este excedente de dosis que quedaban en la investigación.

Ciro Maguiña, vicedecano del Colegio Médico. "Tomé ivermectina", decía la pasada semana Maguiña para explicar cómo había vencido al COVID-19, pero este defensor del antiparasitario cuya eficacia contra la enfermedad no está científicamente demostrada no reveló que fue vacunado después de contraer el coronavirus, lo que favoreció su recuperación.

Germán Málaga, director del ensayo clínico de la vacuna de Sinopharm. El principal responsable de la investigación era el encargado de decidir a quiénes administraba el exclusivo lote de vacunas, que también uso para inmunizar a su propia hija.

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Con información e imágenes de: Público.es