El gobierno central sandinista, dirigido por Daniel Ortega, ha ido controlando la mayoría de los municipios del país centroamericano colocando como principales autoridades a sus partidarios, así no les corresponda estar en el cargo.

Este copamiento de autoridades afines al gobierno central se inició en las elecciones del 2008, las cuales fueron cuestionadas, y se ido incrementando en elecciones posteriores hasta obtener 137 alcaldías de las 153 que conforman Nicaragua.

El control del gobierno sandinista no termina aquí. Aquellos municipios con autoridades opositoras han sufrido recortes presupuestales de casi un 50%, todo lo contrario a las alcaldías oficialistas. Tan es así que estas últimas han priorizado obras populistas, a pesar de la crisis económica imperante.

 

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