La Comunidad de Vida Cristiana, -CVX-, Asociación Internacional pública de fieles, de la Iglesia Católica, y presente en 65 países a lo largo de todo el planeta, sustenta su vocación y misión en el mundo en el reconocimiento firme y profundo de un Dios que actúa en nuestras realidades más dolorosas, y en medio de los clamores más urgentes; ”Inserto así entre los pobres, y compartiendo con ellos su condición, Jesús nos invita a todos a entregarnos continuamente a Dios y a trabajar por la unión de la familia humana” (Principios Generales No. 1). Nuestra comunidad sostiene su tradición en la espiritualidad ignaciana, y por ello hace una opción firme y genuina en la que ”con particular urgencia sentimos la necesidad de trabajar por la justicia, con una opción preferencial por los pobres y un estilo de vida sencillo que exprese nuestra libertad y nuestra solidaridad con ellos” (Principios Generales No. 4).

Asimismo, como CVX mundial hemos experimentado en nuestra pasada Asamblea Mundial en Beirut, Líbano (Julio-Agosto 2013) el llamado concreto a trabajar en las fronteras más urgentes de nuestro mundo, especialmente contribuyendo para cambiar las estructuras opresoras desde nuestra propia identidad, y en colaboración con hombres y mujeres de buena voluntad, organizaciones hermanas de Iglesia, y Organizaciones afines con las que sentimos la necesidad de trabajar juntos para responder a los enormes retos de este mundo.

Es en ese sentido que una de las fronteras que la comunidad mundial ha asumido es la de la ”Globalización y Pobreza”, en la que esperamos ”establecer y desarrollar redes para compartir experiencias y tomar acciones” (Asamblea de Líbano No. 12), y dentro de la cual reconocemos la necesidad de tomar una postura firme y frontal, y de absoluta solidaridad frente a la profunda indignación y dolor que están experimentando los miles de Dominicanos-as, hijos de padres Haitianos o de otros países, que están en peligro de ser desconocidos como ciudadanos-as por las autoridades de dicho país. Según un documento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (1ero. De Octubre de 2013) esto podría aplicarse a hijos e hijas de Haitianos que habían sido reconocidos como Dominicanos, incluso desde 1929. La nueva Constitución de la República Dominicana –RD- (2010) estableció que la ciudadanía sería otorgada solamente a aquellos nacidos en territorio Dominicano con al menos un padre de sangre Dominicana, o cuyos padres del extranjero sean residentes legales.

Este mismo comunicado de la ONU expresa que esta decisión da a las autoridades Dominicanas un año para elaborar una lista de personas que podrían perder su legítima ciudadanía. Esta decisión tendría implicaciones terribles para los descendientes de haitianos en R.D., llevándolos a una situación de profunda vulnerabilidad, ya que perderían su nacionalidad, e incluso acceso a servicios básicos, sin contar el profundo drama humano que están experimentando.

Como CVX, siguiendo nuestros principios de Incidencia Socio-Política que plantean una presencia significativa y constante del lado de las víctimas de injusticias a través de nuestras comunidades locales y nacionales, y buscando establecer alianzas con nuestros hermanos de la Compañía de Jesús, la Iglesia Católica, y Organizaciones afines, asumimos una responsabilidad por dar a conocer nuestra voz de absoluto rechazo con respecto a esta situación de irrespeto de la dignidad de los más vulnerables en nuestro hermano país República Dominicana.

Esta postura la asumimos con fuerza también como CVX América Latina, y siguiendo nuestra perspectiva de abajo hacia arriba, la asumimos con absoluta contundencia desde la coordinación internacional de incidencia y redes apostólicas de la comunidad mundial para acompañar a nuestra comunidad nacional CVX en RD en su implicación dentro de la campaña que se está tejiendo en conjunto con el Centro Bonó de la Compañía de Jesús, y otros, con quienes tenemos una profunda cercanía de trabajo en dicho país.

Sabemos que esta situación les duele, y mucho, a nuestros hermanos de la CVX en República Dominicana, por lo que ”cuando un miembro sufre, todos sufrimos con él” (1 Cor. 12: 26), y es por esto que les pedimos que establezcan todos los canales de comunicación que consideren correspondientes para asistirlos en esta justa iniciativa desde la fraternidad de la CVX América Latina, y ampliando la convocatoria a la CVX mundial.

Como CVX respetamos absoluta y totalmente la soberanía de cada Estado, sin embargo, cuando reconocemos acciones como la sentencia No. TC/0168/13 del 13 de Septiembre en República Dominicana, la cual vulnera derechos adquiridos y la dignidad de las personas, nos vemos interpelados a responder a los llamados de nuestra comunidad nacional en RD y las redes en las que ellos participan, para acompañarlos en la consecución de sociedades que promuevan la hospitalidad y no el rechazo, que impulsen actitudes de respeto y reconocimiento de la diversidad y no la legitimación de la xenofobia; todo a la luz del proyecto del Reino.

Invitamos a toda nuestra comunidad internacional CVX a estar atentos a esta situación, a responder solidariamente a los llamados de la CVX República Dominicana y de la plataforma regional de América Latina, a difundir los materiales existentes, y a unirnos en la fuerza transformadora de la contemplación en la acción para responder más proféticamente ante situaciones como esta.

# Mauricio López Oropeza - //Coord. Internacional de Incidencia e Iniciativas Apostólicas CVX//
# Miguel Collado - // Enlace CVX América Latina//
# Christian Ubilla - // Comunicaciones CVX Am. Latina//
# Rafael Madera - // Enlace de Incidencia CVX Rep Dominicana//