Carta a las comunidades, instituciones y personas vinculadas a la Compañía de Jesús en Nicaragua


Queridos compañeros jesuitas, queridas hermanas y hermanos en la misión: les enviamos un saludo y un abrazo fraterno. Sabemos del dolor que sufren y queremos decirles que estamos atentos y prestos a ayudar en la medida de nuestras posibilidades. 

Constantemente recibimos desde Nicaragua noticias e imágenes de personas arbitrariamente detenidas, desaparecidas, torturadas y asesinadas; de organizaciones civiles clausuradas, de manifestaciones reprimidas, de comunidades cristianas con pastores a los que se impide su labor y se les asedia como si fuesen delincuentes, de muchos medios de comunicación silenciados, de miles de nicaragüenses que abandonan el país y buscan refugio en otros horizontes. Nos duele profundamente que se reprima y restrinjan los derechos de personas e instituciones que sólo buscan el bien del país. 

No nos es fácil siquiera imaginar el miedo, la frustración y hasta la desesperanza que puede tentarles. Les pedimos que no desfallezcan; que encuentren en el Maestro Jesús toda la fuerza necesaria para afrontar estos momentos; que acojan el Espíritu de discernimiento para que les ayude a mantenerse en pie y, con un amor inteligente, responder al desafío de construir un mañana de justicia y de reconciliación.

Queremos dirigirnos a los responsables de tanta muerte y violencia en diversos países del continente, pero particularmente en Nicaragua, para pedirles, para rogarles, para exigirles en Nombre de Dios - como Monseñor Romero, que: cese la represión; que dejen de detener a quienes no piensan como ellos, que dejen de acallar las voces disidentes, que dejen de echar del país a quienes no responden a sus intereses. Es posible que nuestra voz no llegue hasta esas autoridades, que las malinterpreten y las tergiversen, o que no nos hagan caso alguno.

Queremos decir una palabra porque les sentimos nuestros hermanos y hermanas, y porque queremos - con ustedes - afirmar en Dios la esperanza y la confianza de que la verdad y la justicia triunfan siempre sobre la mentira y la opresión, y abren caminos de participación y de reconciliación. Seguramente esto no llegará pronto ni será fácil. Por eso, les repetimos: ¡no pierdan el ánimo, no pierdan la fe, no pierdan la esperanza, perseveren haciendo el bien y buscando la justicia!

Nosotros, seguiremos apoyando con los medios que están en nuestras manos y por los cauces que nos sean posibles a las comunidades, presencias e instituciones de la Compañía de Jesús en Nicaragua, y a todas las personas que les dan vida, haciendo de su presencia hoy y allí una verdadera profecía del Reino.

Dios los bendiga. Con un abrazo lleno de fraternidad,

ROBERTO JARAMILLO SJ.
Presidente
Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe

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