Informe revela la interconexión entre el narcotráfico, los crímenes ambientales y las violaciones de derechos humanos, exigiendo acciones inmediatas para proteger la Amazonia y sus comunidades.

La Amazonia enfrenta una crisis creciente, como lo revela el Informe Mundial sobre las Drogas 2023 de la ONU. Además de cubrir Brasil, la región abarca Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Guyana y Surinam, y está amenazada por el aumento de la producción de drogas, el tráfico, la violencia y los delitos ambientales.

La explotación desenfrenada de los recursos naturales por parte de redes criminales para el cultivo y el tráfico de drogas se ve alimentada por la presencia limitada del Estado y la corrupción persistente en la región. La informalidad, la desigualdad y el desempleo también contribuyen al crecimiento del tráfico ilegal de drogas, como se destaca en el informe.

La situación se ve agravada por la presencia de varias redes criminales que no sólo aceleran la deforestación, sino que también perpetran una serie de delitos, desde delitos fiscales y financieros hasta homicidios, agresiones, violencia sexual y explotación de trabajadores y menores. Estos crímenes afectan especialmente a las comunidades indígenas, quienes enfrentan desplazamientos forzados, envenenamiento por mercurio y otros impactos en la salud, así como una mayor exposición a la violencia.

El documento destaca que los pueblos indígenas se ven afectados de manera desproporcionada, siendo víctimas no sólo de la devastación ambiental, sino también de una variedad de violaciones de derechos humanos. El desplazamiento forzado, en particular, contribuye a la vulnerabilidad de estas comunidades.

Además del tráfico de drogas, el informe destaca otras actividades ilegales que contribuyen a la deforestación, como el acaparamiento de tierras, la tala ilegal, la minería ilegal y el tráfico de vida silvestre. Estas prácticas ilícitas empeoran aún más la situación ambiental en la región, comprometiendo la biodiversidad de la Amazonia.

Ante este alarmante escenario, la ONU llama a la urgente necesidad de medidas efectivas para combatir la criminalidad en la región, fortalecer la presencia del Estado y garantizar la protección de los pueblos indígenas y el ecosistema amazónico. La cooperación internacional y los esfuerzos coordinados son esenciales para revertir la tendencia de degradación y garantizar un futuro sostenible para la Amazonía y sus comunidades.