Pasar dos semanas enteras en Roma, ¡es una invitación maravillosa! Pero no para disfrutar de unas vacaciones, sino para reforzar sus capacidades de liderazgo y conocer mejor el “modo de proceder” de la Compañía de Jesús a nivel de la Curia General. Se compartió, del 29 de octubre al 12 de noviembre, la experiencia de 13 Provinciales o Superiores regionales nombrados en los últimos meses.

Momentos de oración, tiempo pasado con el P. General, encuentros con todos los servicios de la Curia, instrucciones sobre cómo gestionar tanto la administración financiera, como la atención a las personas, pero también el intercambio de experiencias y la construcción de una fraternidad entre jesuitas de diferentes partes del mundo. De este modo, crece el sentido de la Compañía universal y el deseo de trabajar juntos para un servicio cada vez mayor al Señor y al mundo en el espíritu de las Preferencias Apostólicas Universales.

Al final de la sesión, pedimos su testimonio a dos “nuevos Provinciales”.

Phạm Tuấn Nghĩa, Provincial de Vietnam

“Este coloquio de dos semanas me ha hecho experimentar una atmósfera de gracia y amor. He tenido grandes oportunidades de escuchar atentamente el compartir sincero, las preocupaciones, los retos y las alegrías de cada participante. También he sido testigo de la incansable dedicación y paciencia de nuestros jesuitas que sirven en la Curia General, proporcionando un gran apoyo al P. General. A través de la organización del P. José Magadia, varios ponentes nos ayudaron a comprender mejor la Compañía, su estructura, nuestros papeles como Superiores Mayores, etc. Aprecio a estos hermanos y hermanas como brazos extendidos de la Providencia de Dios para la Compañía Universal y para nuestras respectivas Provincias/Regiones. A través de su presencia y guía en las sesiones del Coloquio, sentimos claramente cómo la Compañía Universal nos cuida, nos alimenta, nos anima y apoya nuestras misiones. La presencia del Superior General en nuestra reunión inicial, durante la liturgia, y en nuestros encuentros individuales me ha hecho sentir su amor paternal y fraternal.

Durante mi estancia en Roma, también me alegra que muchos jesuitas - no sólo los 13 participantes en el Coloquio, sino también los de la Curia, de las comunidades de Canisio, Bellarmino y Gesù - hayan mostrado una auténtica solicitud por la situación de nuestra Provincia. Todos ellos se alegran conmigo cuando les hablo de la Provincia de Vietnam: 100 candidatos, 27 novicios, 142 escolares (entre ellos 8 hermanos), 8 hermanos formados y 110 sacerdotes. Todos ven este número creciente como una gracia de Dios para la Provincia. Además, la presencia de nuestros jóvenes compañeros vietnamitas en más de 18 países y territorios de todo el mundo es también apreciada por muchos como un claro signo de la gracia de Dios para toda la Compañía. Actualmente, 17 compañeros vietnamitas han sido aplicados a diversas Provincias (o Regiones) de todo el mundo. Estoy seguro de que el número seguirá creciendo, con la gracia de Dios, con nuestras oraciones y con la disponibilidad de nuestros jesuitas jóvenes ad maiorem Dei gloriam.”

Alfredo Infante, Provincial del Venezuela

“Convivir, orar, reflexionar y compartir con distintos Provinciales venidos de Asia, Europa y Latino América, y con la comunidad de la Curia General y sus equipos de trabajo, ha sido una gran oportunidad para recrear la consciencia de la universalidad de la Compañía: un cuerpo plural unido por un mismo espíritu, misión y un modo de proceder encarnado según ‘persona, tiempo y lugar’, con una gobernanza universal bajo el liderazgo paternal del P. General.

En un cambio de época llena de posibilidades para la misión y, al mismo tiempo, con grandes desafíos ante el surgimiento de fundamentalismos ideológicos, integrismos religiosos, modelos políticos autocráticos y economías extractivistas, que amenazan la convivencia humana y ponen en peligro la creación, este encuentro de homólogos, nos conecta con la conciencia de Ignacio de que somos ‘mínima Compañía’ y que sólo desde la corresponsabilidad y junto a otros podremos llevar adelante la misión de ser signo de la justicia y reconciliación, siguiendo a Jesucristo que nos dice ‘como mi Padre me ha enviado, así los envío yo’.

El hacernos conscientes de nuestras llagas como cuerpo apostólico, al escuchar el testimonio directo de una víctima de abuso de poder y de abuso sexual, nos lleva a apostar por la verdad, la justicia y la reparación como caminos de no repetición, poniendo los medios para una cultura de la salvaguarda y el cuidado, coherente con nuestra misión de justicia y reconciliación.

Finalmente recojo algunas palabras que me quedan resonando como moción: misión universal, orar, discernir, servir, cuidar, salvaguarda, escuchar, acompañar, conversación espiritual, corresponsabilidad, comunicar, liderar, gestionar, planear, presupuestar, gobernanza, ‘persona, tiempo, lugar’, ‘modo de proceder’. Y con Ignacio ante la misión de ser superior mayor, sólo decir: ‘dispón de mi según tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta’.”

 

Con información de jesuits.global