109ª Jornada Mundial del migrante y del refugiado - 2023

 

24 de septiembre: Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. La Iglesia celebra esta jornada desde 1914. Se trata de una ocasión especial para expresar su preocupación por las personas vulnerables que tienen que abandonar sus hogares y rezar por esa gente que se enfrenta a numerosos desafíos.

Para nosotros, miembros y colaboradores de la Compañía de Jesús, este día es importante. El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) está en el corazón de nuestro apostolado social. Estamos activamente implicados en todos los continentes en el acompañamiento, el servicio y la defensa de los derechos de los migrantes, en particular de los refugiados. Cada año, la JMMR se celebra el último domingo de septiembre; el JRS y la Compañía de Jesús en su conjunto nos invitan a orar y a comprometernos en favor de las decenas de millones de personas que se ven obligadas a desplazarse y que buscan nuevos horizontes.

Dejémonos interpelar por las palabras del Papa Francisco en el mensaje que nos dirige este año sobre el tema: “Libres de elegir si migrar o quedarse”.

Foto de JRS

“He decidido dedicar el Mensaje para la 109ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado a la libertad que debería caracterizar siempre la decisión de dejar la propia tierra. “Libres de partir, libres de quedarse”, recitaba el título de una iniciativa de solidaridad promovida hace algunos años por la Conferencia Episcopal Italiana como respuesta concreta a los desafíos de las migraciones contemporáneas. Y de mi escucha constante a las Iglesias particulares he podido comprobar que la garantía de esa libertad constituye una preocupación pastoral extendida y compartida.

Es necesario un esfuerzo conjunto de cada uno de los países y de la comunidad internacional para que se asegure a todos el derecho a no tener que emigrar, es decir, la posibilidad de vivir en paz y con dignidad en la propia tierra. Se trata de un derecho aún no codificado, pero de fundamental importancia, cuya garantía se comprende como corresponsabilidad de todos los estados respecto a un bien común que va más allá de los límites nacionales.

Foto de Don Doll SJ.

En efecto, debido a que los recursos mundiales no son ilimitados, el desarrollo de los países económicamente más pobres depende de la capacidad de compartir que se logra generar entre todas las naciones. Hasta que este derecho no esté garantizado - y se trata de un largo camino - todavía serán muchos los que deban partir para buscar una vida mejor.

Mientras trabajamos para que toda migración pueda ser fruto de una decisión libre, estamos llamados a tener el máximo respeto por la dignidad de cada migrante; y esto significa acompañar y gobernar los flujos del mejor modo posible, construyendo puentes y no muros, ampliando los canales para una migración segura y regular. Dondequiera que decidamos construir nuestro futuro, en el país donde hemos nacido o en otro lugar, lo importante es que haya siempre allí una comunidad dispuesta a acoger, proteger, promover e integrar a todos, sin distinción y sin dejar a nadie fuera.”

 

Con información de jesuits.global