Compartimos la información que envía Radio Progreso y el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), obras jesuitas en Honduras, sobre la situación en el país a raíz de las inundaciones sufridas en los últimos días.

 

A menos de dos años de la emergencia humanitaria a raíz de los huracanes Eta e Iota, estamos de vuelta en emergencia en varias zonas de Honduras, entre ellas el valle de Sula, en donde estamos ubicados. Según las fuentes oficiales, hay registro de más de 7 mil familias damnificadas, aunque estas cifras no reflejan la realidad, ya que solo incluyen a quienes se han registrado en albergues oficiales. Aún es pronto para dar una cifra de los daños materiales y a los medios de vida, pero según cifras oficiales, por ahora se ha registrado 140 mil manzanas de cultivos afectados. A nivel local en El Progreso y alrededores, las autoridades municipales reportaron 40 comunidades afectadas y 11 tramos de bordos de ríos dañados.

En realidad, es más preciso afirmar que estamos todavía comenzando una etapa de emergencia que prevemos durará los dos meses de la temporada de lluvias (octubre- noviembre) y con las consecuencias posteriores. Porque la situación actual es consecuencia de tres semanas en las que llovió intensamente en las cuencas altas de los ríos, pero dentro de una razonable normalidad, por las colas de huracanes en el Caribe que seguirán llegando y tal vez más cerca y con más impacto. Las autoridades tienen una previsión de que, si continúan las lluvias como hasta ahora, aproximadamente 60 mil familias necesitarán asistencia humanitaria, es decir, unas 300 mil personas. En caso de presentarse un ciclón tropical, el escenario empeoraría.

Como muchos líderes y lideresas han denunciado, esta realidad es consecuencia directa de la corrupción que protagonizó las políticas de emergencia y vulnerabilidad por el Eta e Iota del anterior régimen y de la lentitud de la administración actual en dimensionar la urgencia de las medidas de mitigación. Estos factores se traducen en aspectos tan concretos como que las cuencas están más deforestadas por lo que el agua baja con más furia, la tierra aún está saturada de agua y no absorbe y los bordos de los ríos se rompen con mucha más facilidad, por lo que las inundaciones y deslaves se provocan cada vez con menos cantidad de agua.

El ERIC-Radio Progreso estamos desde hace tres semanas dando cobertura especial para informar lo que sucede en los barrios y comunidades de la zona noroccidental, dar la voz a la gente, intermediar entre las comunidades y las autoridades, dar recomendaciones propias de esta emergencia, hacer auditoría social sobre la responsabilidad del Estado y enmarcar la coyuntura en una mirada más amplia. A nivel local, procuramos la vigilancia y articulación con las autoridades municipales, ya que ellos canalizan la ayuda gubernamental, la cual es insuficiente, como ellos mismos reconocen.

A partir de la semana pasada, reactivamos REDES, la Red de Emergencias y Solidaridad, que aglutina a las obras de la Compañía de Jesús y otras organizaciones e instituciones de la zona, con el objetivo de unir esfuerzos y coordinar la ayuda solidaria y donaciones en especie a través de un centro de acopio y distribución para tener un mejor impacto, con el ánimo de sumar y enlazarse con otras iniciativas locales y autoridades públicas. Una de las principales riquezas de REDES es la participación de diversos sectores sociales, entre ellos, la participación activa de organizaciones y representantes comunitarios de las zonas más afectadas y de las comunidades de acogida. Después del primer diagnóstico rápido de la situación, pudimos constatar algunos criterios que nos ayudan a orientar la ayuda, que irá destinada sobre todo a familias que se encuentran en las zonas norte y sur de la ciudad, que no están en albergues oficiales, sino en casas, asentamientos o centros particulares, por lo que no son contempladas por las autoridades públicas para la atención.  

La solidaridad nacional, local a internacional ha permitido ponernos en acción esta semana para preparar una primera entrega de 600 canastas familiares con provisión para cinco días, y 600 kit de higiene. El costo aproximado de la canasta y el kit familiares es de 31 dólares. En los siguientes días que haremos las entregas podremos monitorear y actualizar la situación de las comunidades y las necesidades más urgentes y de corto plazo de las familias damnificadas. Además, pondremos en marcha la evaluación de daños y necesidades en las comunidades afectadas, lo cual nos brindará información clave para identificar las prioridades a mediano plazo.

En medio de la tragedia, no deja de dar esperanza los testimonios de solidaridad sencilla y sin protagonismos de tanta gente que comparte lo que tiene, desde una libra de arroz o la hornilla de su casa para cocinar, o su tiempo al presentarse voluntarios a las instalaciones del ERIC-RP para hacer raciones. También el encontrarse en los albergues o centros de acogida con personas, sobre todo mujeres jóvenes, que dan muestra de un eficaz liderazgo colectivo que seguramente ha estado invisible en tiempos “normales”. 

Pueden ver en este pequeño videíto la situación actual de algunas de las comunidades afectadas:

Seguiremos manteniéndoles actualizados, les animamos a que estén pendiente de la radio, las páginas web: http://www.radioprogresohn.net y redes sociales para mayor información.

 

Información de Radio Progreso / Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación

Imagen de radioprogresohn.net