En el vuelo de regreso de Kazajistán a Roma, el Papa Francisco ha respondido a la prensa sobre diversos temas, entre ellos el conflicto que vive la Iglesia en Nicaragua.

 

La expulsión del embajador del Vaticano en Nicaragua, Walter Sommertag, "es un gesto que no se entiende""Es grave diplomáticamente echar al Nuncio. Esto es difícil de entender y de tragar”, confesó el Papa Francisco durante la tradicional entrevista con periodistas en el vuelo de regreso de Kazajistán.

A preguntas de los periodistas, no obstante, Bergoglio defendió que “hay diálogo” para buscar avances en la situación de tensión en el país centroamericano.Se habló con el Gobierno”, admitió el Papa refiriéndose a la situación en Nicaragua, donde el Gobierno de Daniel Ortega mantiene bajo arresto al obispo Rolando Álvarez y a siete sacerdotes en medio de una fuerte tensión con la Iglesia local que incluyó también la expulsión del embajador vaticano.

Que vuelvan las monjas, "revolucionarias, pero del Evangelio"

Hay diálogo, lo que no quiere decir que se apruebe todo lo que hace el Gobierno o que se desapruebe todo. Si hay diálogo es porque hay necesidad de resolver problemas”, profundizó el pontífice, en su segunda intervención pública sobre la situación nicaragüense en un mes.

En este momento hay problemas. Al menos espero que vuelvan las madres de Teresa de Calcuta, que son grandes revolucionarias… pero del Evangelio, no la hacen la guerra a ninguno. Todos las necesitamos”, deseó luego el Papa en referencia a la expulsión del grupo de religiosos decidido por el Gobierno de Ortega.

Diálogo, incluso "con el agresor"

En este sentido, Francisco pidió una negociación para poner fin a la guerra en Ucrania que incluya a Rusia, y rechazó juzgar si China “es democrática o antidemocrática”. 

Siempre es difícil entender el diálogo con los Estados que han empezado la guerra, que han dado el primer paso. Es difícil, pero no debemos descartarlo”, señaló el Papa al ser consultado por una negociación que incluya a Rusia pese a haber iniciado la invasión a Ucrania el 24 de febrero.

Debemos darle la oportunidad del diálogo a todos. Siempre está la posibilidad de que con el diálogo se puedan cambiar las cosas, aunque sea puntos de vista, de consideración”, se esperanzó el Papa en ese marco.

“No excluyo el diálogo con cualquier potencia que sea en guerra, aunque sea el agresor. Tiene mal olor, pero se debe hacer. Siempre la mano tendida. Sino, cerramos la única puerta razonable para la paz”, admitió.

En el marco de la guerra, el Papa aseguró además que la legítima defensa de un país “es una expresión de amor a la Patria”.

Legítima defensa, moralmente aceptable

Para Francisco, la legítima defensa en condiciones de guerra es “una decisión política que puede ser moralmente aceptada si se hace con las condiciones de moralidad” al tiempo que “puede ser inmoral si se hace con intenciones de provocar más guerras o para vender y descartar las armas que no me sirven más”.

Según el pontífice, “la motivación es lo que califica la moralidad de este acto. Defenderse no es solo licito sino también una expresión de amor a la Patria. Quien no la defiende no la ama”, agregó.

Durante los 45 minutos de diálogo con los periodistas, Francisco admitió que “la mentalidad china es rica, pero se enferma un poco pierde la riqueza y a veces se equivoca”.

China, "un pueblo con una paciencia infinita"

“Para entender elegimos la vía del diálogo. Se toman una eternidad para avanzar, es un pueblo con una paciencia infinita”, agregó luego en referencia a la comisión vaticana que encabeza el cardenal Pietro Parolin a la cabeza de las negociaciones para una nueva ratificación del acuerdo bilateral para la designación de obispos firmado en 2018 y que debería ser renovado en octubre.

Para el Papa, de todos modos, “no es fácil entender la mentalidad china, pero hay que respetarla. Calificar a China de democracia o antidemocracia no, lo siento, porque es un país tan complejo. Sí es verdad que a nosotros hay cosas que nos parecen que no son democráticas”, sentenció Francisco, que ayer coincidió con el líder chino Xi Jinping en la capital kazaja Nur-Sultán, aunque continúan sin mantener un encuentro bilateral pese a los acercamientos diplomáticos.

Juicio contra Zen

En su intervención, Francisco también lamentó las “limitaciones” que hay en China y que, por ejemplo, llevaron a inicios de año a la detención del cardenal Joseph Zen, que esta semana será juzgado en Hong Kong por diversos cargos.

“El cardenal Zen es un hombre que fue enviado a juicio estos días, y dice lo que siente. Hay limitaciones allí. Calificar es difícil, no me siento hacerlo, son impresiones”, argumentó el Papa.

“Busco apoyar la vía del diálogo, que con el diálogo se aclaran tantas cosas y no solo de la Iglesia sino de otros sectores también. Trato de abstenerme de calificarla”, finalizó.

 

Imagen e información de religiondigital.org