Los diez colegios y escuelas de la Compañía de Jesús en Chile, más los otros seis “compañeros en la misión” de la Red Educacional Ignaciana, trabajaron en jornadas y comisiones durante el 2021 para debatir colectivamente el futuro de la educación ignaciana. Compartimos la entrevista realizada por Haydée Rojas al P. Juan Cristóbal García-Huidobro SJ, Delegado para la Educación Escolar en la Provincia, y publicada en la revista JESUITAS CHILE, donde explica todo lo que implicó este proceso.

 

Cuando a comienzos de 2021 el Provincial de la Compañía de Jesús en Chile, P. Gabriel Roblero SJ, entregó 14 envíos al área de Educación Escolar, su gente se puso de inmediato a trabajar en un Plan Estratégico 2021-2026.

Fue así como las comunidades participaron en diferentes instancias para discernir colectivamente un horizonte común para la misión escolar ignaciana de los próximos años.

En esta entrevista con el Delegado del área, P. Juan Cristóbal García-Huidobro SJ, abordamos los principales temas que contiene ese Plan Estratégico y la importancia de que su elaboración fuese fruto de un discernimiento colectivo.

- ¿Cómo fue la experiencia de hacer este proceso con tanta gente?

Fue súper potente y algo muy intencionado, porque hoy no solo está de moda la participación, sino que hemos aprendido que procesos así son clave para que la gente se apropie de cualquier plan y también se llega a mejores ideas mientras más amplia es la participación. A eso se suma que el mundo escolar jesuita es muy atomizado, cada comunidad tiene su cultura, sus códigos, entonces también era importante hacerlo juntos por el valor de construir tejido común. Necesitamos que los colegios y escuelas se comprendan más a sí mismos como parte de un colectivo de la Compañía de Jesús. Porque en la medida en que hay menos jesuitas y educar es más complejo, o nos unimos para compartir prácticas y hacer las cosas con más inteligencia colectiva, o cada colegio va a empezar a naufragar solo.

En esta línea, quizás lo más lindo son los ecos que llegan desde los colegios y las escuelas gratuitas, porque ellos rara vez se sentían parte de estos procesos. Entonces hubo mucho simbolismo en que hubiera miembros de todos los colegios y escuelas en las comisiones.

- La renovación de la propuesta educativa contempla hacer un nuevo currículum, ¿qué tanto se puede innovar?

Mucho más de lo que la gente cree. La política educativa chilena y la política curricular —sobre todo desde las reformas del 98— tiene bastante más espacio para hacer cambios de lo que normalmente se piensa. El proyecto educativo de la Compañía de Jesús, por su tradición, tiene una visión humanista del ser humano y de su desarrollo. Y creo que eso se ha diluido y hoy hablamos de educación integral, añadiendo pastoral y deporte. Pero, a nosotros nos gustaría volver a rescatar ese espíritu humanista transversal a la educación.

- ¿Hay un plazo definido para esas modificaciones?

Hay varias cosas que van a pasar en paralelo. Lo primero, en cuanto a la renovación de la propuesta educativa, es levantar un nuevo ideario educativo, que es, básicamente, como una declaración actualizada de principios. Eso esperamos que esté para diciembre de este año. Acabamos de realizar un proceso —muy participativo— en que las 16 comunidades escolares de la Red Educacional Ignaciana (REI) debatieron sobre esto. Luego, vendrán conversaciones sobre temas como formación ciudadana en los colegios, medio ambiente, diversidad sexual y cómo nos relacionamos con el proyecto nacional de educación pública. Porque nos interesa que Chile tenga la mejor educación pública posible y queremos, humildemente, colaborar de alguna forma.

Después de esas conversaciones inspiradoras y potentes que apuntan al nuevo ideario, vendrá un seminario de formación en currículum y tradición educativa jesuita al que asistirá un grupo de personas, quienes liderarán el trabajo de diseño del nuevo currículum, durante el 2023 y 2024.

- En el ámbito de la formación de educadores y directivos, ¿se está pensando en un área de capacitación?

Necesitábamos una plataforma, entonces creamos formalmente la Escuela de Educadores y Directores de la REI. Y desde marzo está la profesora Denise Ramírez full time a cargo de dirigirla. Su primera tarea es hacer un diagnóstico de qué es lo que tienen los colegios hoy en formación de profesores y qué es lo que quisieran hacer. También estamos armando un Consejo de la Escuela en que habrá personas de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado y del mundo público para que acompañen ese proceso. Otra cosa que hicimos, para vincular formalmente la Escuela con los colegios, fue crear en cada colegio un nuevo rol, que no existía: un Enlace con la Escuela de Educadores, solo para temas de formación docente. Tenemos mucha conciencia de la diversidad de los educadores de la REI —más de 2 mil—, por eso necesitamos diseñar una malla amplia de cursos.

- En el tema de compartir la fe y renovar la pastoral se incluyen cuatro caminos de acción, pero da la impresión que lo más urgente es renovar la pastoral. ¿En qué están pensando en esa línea?

Efectivamente, renovar la pastoral es el principal envío en este ámbito, y tiene que ver con la dificultad de ese desafío. En este tema —dada la crisis que está viviendo la Iglesia— nadie sabe bien cómo hacerlo. Pero, lo que tenemos es mucha conciencia de la dificultad para compartir la fe. Porque muchas cosas que se hacían —formas de hacer retiros, por ejemplo— han ido quedando obsoletas, ya no necesariamente hacen tanto sentido. Entonces estamos garantizando procesos sistemáticos para hacer reflexión colectiva. Actualmente, los directores de pastoral están mapeando lo que hacemos en pastoral en todos los niveles. Y no es casual que estemos acuñando el término “pastoral integral”, porque desde hace algunos años los colegios han ido juntando lo que antiguamente era catequesis y sacramentos, con todo lo socio-afectivo que se ve en orientación. Y eso ha ido conformando un área nueva que deseamos que se llame así, en referencia al acompañamiento integral que creemos que Jesús haría entre nosotros.

En el segundo semestre, y de acuerdo con ese mapeo, vamos a elegir experiencias que llamaremos “críticas”. Y se crearán comisiones inter-colegio para que las examinen buscando adaptarlas, modificarlas, actualizarlas o, incluso, eliminarlas si es que fuera necesario.

Junto con eso, queremos desarrollar formación específica para pastoralistas, porque tienen un trabajo muy difícil y no hay dónde formarse.

- Con todos estos nuevos desafíos, ¿habrá una nueva estructura, una reorganización del área de Educación Escolar?

Totalmente. Estamos rearmando la oficina de Educación Escolar, de modos que espero sean fecundos. Uno lo nota en la distribución física en el Edificio Arrupe: cambiamos las oficinas, hicimos equipos nuevos. Un factor clave ha sido poner énfasis en los 10 colegios y escuelas de la Compañía, visibilizando los 4 gratuitos. Y para eso estamos consolidando dos equipos que solo acompañen a estos colegios: Ana María Tomassini lidera el grupo para los 6 establecimientos pagados, y Guillermo Richards el equipo para los 4 gratuitos.

Y después, el otro gran cambio institucional es que decidimos que la REI tenga un foco identitario con los 16 colegios que la integran, que incluyen los 10 colegios jesuitas y los 6 colegios compañeros en la misión, que no son de la Compañía.

- En el tema de la institución y la fraternidad, me llamó la atención lo de promover la equidad de género. ¿A qué se refieren, específicamente?

El desafío más grande en el tema de género es cómo pasar de colegios que por décadas, o siglos, han sido para hombres. Pues una cosa es recibir a mujeres ofreciéndoles lo mismo que se ofrecía solo a hombres, y otra muy distinta es que los colegios eduquen tanto a hombres como a mujeres. En esto, por ejemplo, ha ayudado mucho tener directoras mujeres, porque te van sensibilizando sobre cosas propias de la cultura. Por ejemplo, en el San Luis de Antofagasta la mascota es un león. El colegio tiene mujeres desde hace 13 años y recién ahora, que llegó una mujer de rectora, el primer día de clases había un león y una leona. Las niñas estaban felices, y son cosas pequeñas, pero que simbólicamente comunican mucho a la comunidad, rompen estereotipos y generan inclusión.

Este primer semestre estamos empezando a realizar, con una consultora, un estudio para ver cómo está la co-educación en los cinco colegios jesuitas que eran solo de hombres. Nos interesa —a través de entrevistas y focus group con mujeres, apoderados, etc.— levantar información sobre en qué hemos acertado y qué nos falta.

Y vamos a crear una Comisión de Género para que, en un tiempo más, haya un pronunciamiento oficial de la Compañía de Jesús sobre la educación de la mujer. Eso es muy potente porque no es simplemente acompañar la gestión del proceso de la co-educación, sino que, finalmente, la Compañía de Jesús ofrezca a los apoderados una visión sobre lo que significa recibir mujeres después de haber estado por muchísimos años educando solo a hombres.

 

Imagen e información de Revista JESUITAS CHILE N° 54