Para recordar el Documento surgido de la reunión celebrada en el Seminario San Pío X en mayo de 1972, se reunieron en el mismo lugar, Santarém (Brasil), del 6 al 9 de junio de 2022, 100 personas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, laicos y laicas, entre ellos representantes de los pueblos indígenas y de las comunidades tradicionales.

 

El Encuentro de Santarém, que tuvo lugar hace 50 años en el mismo lugar donde se celebra el IV Encuentro de la Iglesia en la Amazonía Legal, del 6 al 9 de junio, «es una expresión de gratitud a Dios por haber animado a tantos hermanos y hermanas laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos, a entrar en las diversidades de esta Amazonía con la misión de anunciar y testimoniar a Nuestro Señor Jesucristo y su obra misionera«, según Mons. Irineu Roman. Las palabras del arzobispo fueron refrendadas por el alcalde local, que destacó el legado de la Iglesia católica en el municipio de Santarém.

Encarnación y evangelización liberadora

Un encuentro que inició un camino que continúa hoy, aspecto que destacó Mons. Mario Antonio da Silva, arzobispo de Cuiabá, quien llamó a que la Iglesia siga «encarnada en la realidad y en la evangelización liberadora», en un camino en red, actitud presente en el recorrido de la REPAM. El vicepresidente de la CNBB llamó a «seguir unidos en la defensa de la vida humana y de toda la Creación», y junto a ello a «proclamar al mundo la Buena Noticia de la ecología integral», que definió como la prioridad de la vida humana para el cuidado de la casa común y de todos sus pueblos.

Santarém fue un momento importante para toda la Iglesia brasileña y celebrar sus Bodas de Oro «contribuye a reavivar con más fuerza en todos nosotros el compromiso asumido por nuestra Iglesia hace 50 años«, según Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, que envió un mensaje en vídeo. El presidente de la CNBB destacó la importancia del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín, viendo en el Documento de Santarém un instrumento para una evangelización de la Amazonía que respete las culturas de los pueblos originarios y esté al servicio de la preservación de la Amazonía.

Nuevos pasos misioneros

El encuentro de Santarém celebra 50 años en un momento difícil, según Mons. Walmor, que denunció la deforestación y pidió una reacción misionera de la Iglesia en la Amazonía, a partir del Sínodo para la Amazonía y en la perspectiva del Sínodo sobre la Sinodalidad. Un tiempo de desafíos, pero también de esperanza, donde bajo la protección de Nuestra Señora de Nazaret, «sabemos escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía».

Mons. Leonardo Steiner definió el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal como «una pequeña asamblea sinodal». El presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB ve el Documento de Santarém como «un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización«. Mons. Leonardo agradeció al equipo de preparación de un encuentro que quiere hacer memoria, una memoria que se lleva a cabo después del Sínodo, «fruto del camino iniciado en Santarém».

A partir del Documento, el arzobispo de Manaos llamó a «buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda«, para que «la Iglesia haga visible el Reino de Dios», y promover, a partir del Sínodo para la Amazonía, una evangelización liberadora, que tenga en cuenta los sueños de la Querida Amazonía.

Mensaje del Papa Francisco

El Papa Francisco estuvo presente en el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal, con un mensaje, en el que dice ver en este encuentro un «motivo de especial aliento«, considerándolo «una ocasión de intensa acción de gracias al Altísimo por los frutos de la acción del Divino Espíritu Santo en la Iglesia en la Amazonía – durante estas últimas cinco décadas – y por todo lo que inspira».

Destacó que «las intuiciones de ese encuentro sirvieron también para iluminar las reflexiones de los Padres Sinodales durante el reciente Sínodo para la región panamazónica», alegrándose «por el compromiso de las Iglesias particulares de la Amazonía brasileña, a través de sus comunidades, en la realización de las indicaciones de la última Asamblea Sinodal». Pidió a los participantes que «sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios«, y por medio del Espíritu, «anuncien el Evangelio con un nuevo compromiso y contemplen la belleza de la creación».

Iglesia con rostro amazónico

El Encuentro de Santarém puso de relieve una Iglesia de rostro amazónico, según Mons. Erwin Kräutler, que intervino virtualmente. El obispo emérito de la Prelatura del Xingú recordó las principales aportaciones de Santarém, que inspiraron las líneas prioritarias de la pastoral en la Amazonía: la encarnación en la realidad, a través del conocimiento y el contacto con el pueblo, en la sencillez, que se aprende del pueblo, y la evangelización liberadora, destacando el papel fundamental de los laicos comprometidos, lo que llevó a insistir en la formación de líderes locales.

Una experiencia Pascual, un paso que en la Iglesia católica se está dando, “pasar de lo local hacia lo universal, desde la Amazonía para la Iglesia Universal”, en palabras del cardenal Barreto. El purpurado peruano ha compartido como se está viviendo “este Kairós de la catolicidad, de la universalidad”, llamando a “mirar con los ojos de Dios y dejarnos mirar por la Amazonía”, una mirada que viene de los pueblos que habitan la región. Tras recordar y agradecer la labor del cardenal Hummes en la Iglesia de la Amazonía, destacó la gratitud y la profecía como elementos fundamentales que animan un camino sinodal que debe llevar a escuchar, discernir y actuar juntos.

Un rumbo para la Iglesia de la región

Según la Hna. Marlene Betlinski, administradora parroquial del Área Misionera de Santa Clara, en la Archidiócesis de Santarém, el Documento de Santarém ha marcado el camino de la Iglesia local, idea reafirmada por Mons. Mario Antonio da Silva. Pero también marcó la vida del pueblo, según el testimonio de Felício Pontes, basado en su propia experiencia, que destacó la importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía.

En la conferencia de prensa, Mons. Mario Antonio llamó, a partir de Santarém, ADN de la sinodalidad en la Amazonía, a avanzar desde los sueños de la Querida Amazonía para buscar una mayor posibilidad de encarnar el Evangelio y asumir la evangelización liberadora. Una encarnación que nace de la escucha, una forma de aprender a llevar a Jesús, según la Hna. Marlene, que llamó a una conversión para superar el clericalismo, basada en la escucha y el diálogo. La formación como prioridad, holística, más allá de la Iglesia, también surgió de Santarém, según Felicio, que ayudó a conocer lo que la Dictadura trató de ocultar. Un desafío que se vuelve actual, según el Fiscal de la República, y una posibilidad para ello es la campaña «Yo voto por la Amazonía», que lleva a abrir los ojos para reconocer a los lobos que devoran la Amazonía sin ningún escrúpulo, según Mons. Mario Antonio da Silva.

Análisis de la realidad

En la Iglesia de la Amazonía, la realidad siempre ha sido un elemento fundamental desde el que construir caminos. Santarém es un claro ejemplo de ello, que dio lugar a un documento donde se expone claramente esta realidad social y eclesial. 50 años después, la realidad sociopolítica en la Amazonía es desafiante, según Luis Fernando Novoa, algo que se concreta en grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social, desafiando a la Iglesia Católica a negociar una tregua que evite esta destrucción de la Amazonía. Frente a esto, la Iglesia tiene que ser compañera, creer en los pequeños, en los pobres, fortalecer una sociedad más allá del mercado.

En el análisis de la situación eclesial, Mons. Leonardo Steiner partió del Documento de Santarém y de Querida Amazonía, cuestionando: «¿Cómo estamos hoy como Iglesia en la Amazonía?«, y desafiando a los participantes del encuentro a intentar «situarnos como nuestros hermanos hace 50 años». Siguiendo el Documento de Santarém, analizó los pasos a seguir para poner en práctica sus líneas prioritarias: encarnación en la realidad y evangelización liberadora.

En relación a Querida Amazonía insistió en que los sueños son dimensiones de una única realidad, de un todo, un llamado a la Iglesia a estar presente en cada una de las realidades, a inculturarlas, llamando a salir al encuentro para descubrir lo más significativo. Entre estos elementos significativos, algunos fueron compartidos en los diferentes testimonios de algunos de los participantes en el encuentro.

El día terminó con la celebración de los 50 años del Documento de Santarém, con la presencia del pueblo de la Arquidiócesis en la Iglesia de San Francisco. Fue un momento para recordar un Documento que hizo de la Iglesia una red de comunidades y una de las mayores defensoras de la vida de los pueblos originarios, del derecho a la tierra, regalo de Dios a todos sus hijos e hijas. Fue un momento en el que Mons. Leonardo Steiner, presidente de la celebración, llamó a ser cada vez más sal de la tierra y luz del mundo, lo que ayuda a saborear la vida y a maravillarse de un mundo lleno de vida.

 

Imagen e información de prensacelam.org