Compartimos la investigación doctoral de Carlos Fritzen SJ, Coordinador General de Fe y Alegría Internacional, titulado: "Nuevos aportes para la incidencia política desde la educación popular", el cual reflexiona sobre cómo la educación orienta la transformación de las sociedades. A continuación, la presentación del autor.

 

Con mucha alegría les presento este libro que es el resultado de cuatro años de investigación doctoral en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Realicé estos estudios con el propósito de profundizar en la reflexión desde la academia de la práctica educativa y política de Fe y Alegría. En concreto, mi principal motivo de reflexión fue la incidencia
política.

Analicé esta práctica con la convicción que puede significar algo más que la simple modificación de políticas públicas o leyes. Convicción que formé desde la experiencia, desde la participación en  procesos de reivindicación social en Brasil y en otros países de América Latina.

Durante esos años de experiencia me he convencido que una política pública o una ley son sí necesarias, pero insuficientes para avanzar en el camino de la justicia social. O, ¿acaso una ley es suficiente para detener la destrucción natural del planeta?, ¿una política pública es suficiente para eliminar el hambre?, ¿para amar eficazmente a los pobres?

Creo que la respuesta es no. Por eso la incidencia política como práctica de transformación social, que se vincula y contribuye a fortalecer nuestro quehacer educativo, no debería ser entendida sólo como una acción de lobby o de cabildeo para generar nuevos arreglos institucionales, en el mejor de los casos.

No desconozco con ello que en esas acciones hay energía transformadora e, incluso, defiendo que deben profundizarse y mantenerse como propósito de Fe y Alegría. Reconozco y valoro, además, que el Movimiento, en algunos casos, logró a través de estas acciones garantizar su permanencia institucional, comprometiendo a los Estados con la financiación de iniciativas de educación de calidad para todos y todas.

Sin embargo, lo anterior no es suficiente para cumplir con nuestra misión. El horizonte de Fe y Alegría es claro: contribuir desde la educación a la transformación individual y social. Y transformar significa construir una sociedad nueva, fraterna y justa.

Irán leyendo en esta investigación que la transformación social también significa caminar junto a los más pobres, acompañarlos en sus necesidades y anhelos. Esto lo sabe Fe y Alegría desde la época del P. José María Vélaz y lo ha ido reafirmando en Paulo Freire, en la Teología de la liberación y en 67 años de praxis histórica.

Incluso, en nuestras reuniones internacionales, siempre hay alguien que nos recuerda que: “los pobres son el lugar epistemológico de Fe y Alegría”. Los que lean esto, imaginarán quiénes son estos “gurús”.

Sin embargo, aún nos cuesta, en la reflexión y en la práctica, asumir la misión de caminar junto a los sectores populares. Y eso es justo lo que intentaré en las siguientes páginas: pensar y descubrir nuevos significados para la incidencia política desde este llamado de la transformación social junto a los pobres.

Situar nuestra misión educativa y política desde los pobres me lleva a afirmar que la incidencia política auténticamente transformadora es una práctica que debe contribuir en la construcción de conciencia crítica y al surgimiento de una nueva visión de mundo. Visión que tiene su origen en la cultura popular, pues son los valores de los sectores populares, su forma de estar y de entender el mundo, lo que nos conducirá a la justicia social. A un amor divino que no sólo es promesa, sino concreción. Que es eficaz.

Ese es mi entendimiento de incidencia política como praxis de transformación social: una práctica que debe contribuir a que los sectores populares se asuman como sujetos históricos, llamados a concretar el amor de Dios en la tierra, a través de la justicia, de la educación de calidad para todos y todas, de una relación armónica con el entorno, entre otras muchas reivindicaciones que día a día se hacen más consistentes al interior de los movimientos sociales.

Es en torno a ese discurso liberador, que deberá emerger con más claridad en cada centro educativo de Fe y Alegría, que podremos significar y dotar de mayor contenido a nuestras acciones de
incidencia. Invitando a través de ellas a que las sociedades se conciban y organicen desde un auténtico pensamiento transformador.

El contenido y el fin de la incidencia política de Fe y Alegría, entonces, no estará reducido a una política pública, ni mucho menos a la financiación del Movimiento, sino en unir a la sociedad en su conjunto alrededor de ideas que contengan (por venir de los sectores populares) las semillas de un mundo nuevo.

Carlos Fritzen, SJ
Coordinador General Fe y Alegría

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Imagen e información de fe y Alegría