Se trata de una celebración humilde pero agradecida, en el contexto complejo de la pandemia que ha puesto en crisis muchos procesos de desarrollo social aquí y en otros lugares del mundo donde estamos presentes.

Son muchos los acontecimientos y personas que confluyeron en el nacimiento de Alboan, pero sin duda uno decisivo fue la experiencia de las comunidades y organizaciones jesuitas en el encuentro con el pueblo indígena Awajún en la Amazonía Peruana.

ALBOAN nació en la selva, en la Amazonía

Javier Arellano, director de Alboan entre 1996 y 2006, nos recordaba algunas de las claves de aquel primer encuentro con el líder indígena Santiago Manuin, que se transformaron en una manera de entender y hacer cooperación internacional:

“Sus recomendaciones en ese primer momento me marcaron: vienes aquí a ayudarnos, pero nosotros dirigimos; aporta lo que puedas de igual a igual; sé consciente de que sabes poco de nuestra vida y de la selva; pregúntanos, aprende de nosotros y no hagas juicios rápidos.”

“No nos marquéis con la etiqueta de ‘pobres’ porque eso nos coloca en una posición de inferioridad. Descubrid nuestra riqueza. Todo lo que como pueblos indígenas ofrecemos al mundo. Si venís a ayudarnos bienvenidos, pero no olvidéis que nosotros somos los responsables de nuestra vida. Caminad con nosotros sin imponer vuestro camino”.

Estas palabras siguen siendo una invitación para dejar de lado la idea de ayuda unilateral y paternalista, para pasar a potenciar relaciones bidireccionales de colaboración y aprendizaje, para acompañar, para estar al lado… Los primeros trabajos de Alboan tuvieron que ver con la titulación del territorio de las comunidades Awajún y Wampis, para asegurar el control comunitario del territorio indígena.

Además, en los años 90, en un contexto de movimiento social alrededor del 0,7 que demandaba más fondos públicos para la solidaridad internacional, las organizaciones jesuitas vivieron también una llamada a revitalizar y actualizar su compromiso con los pueblos del Sur. Una relación que se había encarnado históricamente a través de los misioneros y misioneras. Se trataba de dar continuidad a su cercanía y aprovechar las lecciones de tantas décadas de servicio. Así surgió Alboan, en euskera ‘al lado’, ‘cerca’. El nombre señalaba un compromiso y un estilo.

ALBOAN mantiene la esperanza 25 años después

Hoy, 25 años después, aquellas intuiciones originales que nos impulsaron a poner en marcha otra manera de hacer cooperación internacional están más vigentes que nunca.

En estos años hemos transitado de la especificidad de la solidaridad económica a la integración de la educación, incidencia política y la movilización social para aumentar la implicación de la ciudadanía e incidir en la responsabilidad de los estados para transformar y provocar cambios en los sistemas que perpetúan la injusticia de la pobreza.

De la idea de trabajar “por” las personas excluidas “para” darles voz, medios de vida y servicios sociales, a mezclarnos y aliarnos “con” estas mismas personas y organizaciones en causas globales “frente” a las vulneraciones de derechos, la injusticia y la opresión:

Personas refugiadas y migrantes forzadas a abandonar sus hogares, menores sin acceso a la educación en barriadas sin recursos, comunidades indígenas violentadas y expulsadas de sus tierras, mujeres explotadas y utilizadas como mercancía… y tantas voces que claman por su derecho a una vida digna y justa, han sido lugares desde los que miramos la realidad y causas que hemos hecho nuestras.

Alboan agradecida y comprometida

A lo largo de estos 25 años os hemos hecho partícipes de muchas de estas historias de lucha y superación. Siempre de la mano de las organizaciones aliadas con las que caminamos en otros países de África, América Latina y Asia: el Servicio Jesuita a Refugiados, Fe y Alegría, la misión de Gujerat, SAIPE…

En la actualidad, el momento crítico que vivimos, demanda una ciudadanía global que defienda y asuma como propias las grandes causas de la humanidad por encima de los límites de las fronteras geográficas. Un sueño que os pertenece y sigue necesitando de vuestra participación y solidaridad: personas que creéis en un mundo más justo y personas que contribuís a crear ese mundo más justo.

En Alboan seguiremos fieles a nuestra misión de acompañar y servir, defender y denunciar, anunciar y proponer, junto a las personas vulnerables y excluidas de nuestro mundo. Siempre desde la esperanza.

 

Información de alboan.org