Durante los últimos tres días, del 9 al 11 de noviembre, hemos celebrado la asamblea de la región SURAM de la Red Jesuita con Migrantes. Representantes de 17 organizaciones vinculadas más parte del equipo coordinador de la RJM LAC y otros/as representantes de la CPAL nos hemos encontrado virtualmente para "redconocernos", analizar juntos la realidad de la migración forzada en América del Sur, evaluar nuestras respuestas y capacidades y en función de este proceso tomar decisiones de futuro sobre la planificación de la región para el 2022. 

La mirada al contexto no fue sencilla, la percepción del aumento de la complejidad del fenómeno migratorio, la multiplicación de flujos, el ensañamiento de las políticas migratorias, la práctica de deportaciones y militarización de fronteras, las consecuencias que sigue llevando consigo la pandemia, el agravamiento de las actitudes xenófobas, la crisis profundas de los sistemas de asilo y los consecuentes vacíos de protección internacional o la exposición al riesgo absoluto en el tapón del Darién, han sido algunas de las heridas más notables identificadas.

Junto a eso recorrimos de formas teóricas y prácticas los planes, las estrategias y experiencias de red, muy significativas, que están trayendo consigo transformación y esperanza. También los límites y las dificultades que enfrentamos tanto las personas de los equipos, las instituciones y la red misma. Nos cuestionamos por el reto de incorporar en nuestro discernimiento la participación directa de las personas desplazadas, migrantes y refugiadas que acompañamos. Han estado presentes de muchas maneras y desde distintas mediaciones, pero somos conscientes que el caminar con nos debe llevar a una mayor audacia en el papel que juegan en el desarrollo de la dinámica de red. Reafirmamos nuestra vocación de alianzas, la necesaria colaboración con otras organizaciones de la Iglesia, de otras iglesias y de la sociedad civil.

Aún sin los abrazos -la asamblea fue virtual- ha sido un lujo contar con la participación de más de 40 personas cada día y de fortalecer el sentido y la necesidad de articularnos para alcanzar más misión. Desde Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile, con participaciones de invitados desde Panamá, Guatemala y México, se han reforzado los lazos y se han abierto puertas y ventanas. Queremos felicitar y agradecer al equipo coordinador de la región SURAM por la organización del espacio y a todas y todos por su valiosa participación. 

Desde el primer día, encima de la mesa virtual de trabajo, de diálogo, se pusieron como símbolo unos zapatos, que nos recordaban a la gente con la que caminamos, pero que finalmente también han sido una llamada constante a la necesidad de actualizarnos, renovarnos, ajustar nuestro calzado para seguir camino, para avanzar, para dar otro paso más en el horizonte de derechos humanos que perseguimos para todas y todos, y especialmente para la migración forzada en el continente. La RJM SURAM tiene zapatos nuevos, sabemos que las asambleas son un momento de parar y respirar, pero la vida de la red se hace andando, utilizando esos zapatos. Compartiremos en próximos días los productos del encuentro, hoy nos detenemos en celebrarlo.

 

Imagen e información de redjesuitaconmigranteslac.org