En los primeros meses de pandemia —mayo de 2020-, los Ministerios Sociales de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico (JCAP) recopilaron información sobre las diferentes respuestas jesuitas a la COVID-19 para poder identificar áreas de colaboración tanto a nivel de la conferencia como a escala global.

Se plantearon cinco cuestiones:

  • qué iniciativas estaban llevando a cabo por las provincias y regiones,
  • cuáles estaban siendo los grupos vulnerables más afectados por la pandemia, 
  • qué necesidades inmediatas había, así como aquellas a medio y largo plazo, 
  • cuáles eran los principales desafíos encontrados, 
  • qué preocupaciones comunes debían ser atendidas. 

Las respuestas se recogieron a través de una encuesta en línea y una reunión virtual de los delegados sociales de las provincias y regiones y representantes del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Asia Pacífico.

Estos fueron algunos de los hallazgos:

Las respuestas reflejaban que la pandemia afectó todas las dimensiones de la vida humana, tanto los aspectos físicos como los psicosociales y espirituales, los referidos a la salud, la educación, la economía y la política. Surgieron nuevos y numerosos grupos vulnerables, así como necesidades derivadas de la pandemia que hasta el momento no se contemplaban. La transmisión del virus y su impacto en la población varió de un país a otro dentro de la conferencia, pero todos enfrentamos el desafío común del distanciamiento social y las restricciones de viaje, lo que nos impidió acompañar y llegar a las personas que necesitaban nuestros servicios.

Se priorizaron los recursos en función de las necesidades locales. Gracias a la coordinación y comunicación, aquellos que necesitaban apoyo pudieron solicitar ayuda de otras provincias o de la conferencia

No todas las provincias y regiones estaban preparadas para responder a este desastre humano sin precedentes, pero pudimos llevar a cabo rápidamente iniciativas para responder a la emergencia. Algunas provincias formaron un grupo de trabajo para coordinar y apoyar las respuestas a la pandemia de la provincia y la región. Hubo quienes implementaron intervenciones a título individual, pero siempre en estrecha colaboración con los ministerios jesuitas. En general, las iniciativas se centraron en atender las necesidades inmediatas de las comunidades.

Dado que todos enfrentamos los mismos impactos negativos de la pandemia, nuestras provincias y regiones optaron por priorizar sus recursos en función de las necesidades de sus propias áreas locales. Gracias a la coordinación y comunicación, aquellos que necesitaban apoyo pudieron solicitar ayuda de otras provincias o de la conferencia.

Como era de esperar, los grupos más vulnerables son aquellos que ya eran pobres y desplazados antes de la pandemia (refugiados, migrantes indocumentados, personas en prisión, personas sin hogar, ancianos…). Surgieron nuevos grupos en riesgo, como aquellos que habían perdido su trabajo, estudiantes sin acceso a la educación en línea, comunidades rurales que experimentaron afluencias repentinas desde las zonas urbanas, o los médicos y voluntarios que atendían a pacientes con covid. 

Iniciativas jesuitas

Todas las provincias y regiones jesuitas diseñaron e implementaron iniciativas para abordar las necesidades de los grupos vulnerables identificados, de acuerdo con su contexto local y los recursos disponibles. Dado que la pandemia afectó a todo el trabajo de los jesuitas, los miembros de los ministerios sociales llevaron a cabo sus servicios en estrecha colaboración con otros ministerios y redes jesuitas fuera de la Compañía.

Los servicios que se prestaron variaron según las necesidades, excepto la distribución de artículos para las necesidades básicas (alimentos y productos higiénicosanitarios, como desinfectantes de manos, jabón y mascarillas), que se llevó a cabo en todas las provincias y regiones. Los jesuitas y socios también instaron a sus respectivos gobiernos y proveedores a brindar acceso a las necesidades y servicios básicos a las personas más vulnerables.

Para apoyar al personal de salud y voluntarios en primera línea, algunas provincias proporcionaron equipos de protección personal (mascarillas, gafas, guantes, protectores faciales, botas de seguridad…). La provincia de Indonesia ofreció sus edificios para que los hospitales que necesitaban espacio adicional para tratar a los pacientes con covid pudieran utilizarlos. Además del apoyo logístico, las provincias también proporcionaron servicios espirituales en línea y, cuando fue posible, de forma presencial. También se llevaron a cabo visitas pastorales a los desplazados en los campamentos y a los enfermos en los hospitales, siguiendo estrictos protocolos de salud.

La pandemia cambió forzosamente el comportamiento de las personas con respecto a su salud y seguridad. Los ministerios jesuitas participaron en diversas campañas de difusión de protocolos de salud, elaborando, publicando y distribuyendo materiales de información, educación y comunicación.

Planificando el camino a seguir

El impacto sanitario y socioeconómico de la pandemia ha agravado, sobre todo, la vida de los pobres y marginados. Hay una necesidad urgente de acceso equitativo a los servicios de salud y medios de vida para ellos. Se debe promover un plan de recuperación económica que integre la ecología en un modelo de desarrollo económico inclusivo.

Dadas las dificultades para predecir el curso de la pandemia, no es sencillo para las instituciones sociales diseñar planes a mediano y largo plazo, pero sí hay algunas cosas que deben tenerse en cuenta. 

A nivel de conferencia, tenemos que continuar la conversación sobre lo que sucederá después de que termine esta crisis. ¿Qué es la nueva normalidad? ¿Qué aprendizajes obtenemos de esta experiencia y qué cosas buenas implantadas pueden seguir haciéndose? ¿Qué errores y omisiones hemos cometido? ¿Podemos aprender a evitarlos? 

Por supuesto, hemos de seguir monitoreando la situación en cada provincia y región, y estar listos para ofrecer asistencia siempre que sea posible. La cooperación, el intercambio de recursos y el trabajo en red nunca han sido más necesarios que ahora.

A nivel mundial, se propone abogar por que los gobiernos establezcan una moratoria sobre los compromisos financieros y los reembolsos en varios niveles de la sociedad y, en materia de migración, se propone una amnistía temporal para los migrantes indocumentados en los países receptores. Pero estos son temas complejos y las instituciones sociales jesuitas no pueden hacerlo solas. Necesitamos colaborar con otras instituciones y partes interesadas, tanto dentro como fuera de la Compañía.

 

Imagen e información jesuit.network