El vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), Mons. David Martínez de Aguirre, participó de la Asamblea de los obispos brasileños que tuvo lugar en esta semana.

 

Integrar a todo el Pueblo de Dios, ese es el propósito de la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA, en palabras de Mons. David Martínez de Aguirre. Lo que se busca es tener “ese carácter mixto, que esté formado por los obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos del Pueblo de Dios”. Ese era el punto de partida de su participación en la 58ª Asamblea General de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB, reunida virtualmente desde el pasado lunes, 12 de abril, y que hoy encierra sus trabajos.

En palabras de su vicepresidente, “la CEAMA lo que nos viene a decir es que esta Iglesia amazónica, que se presentó en el Sínodo con sus dificultades y con su problemática específica, problemática ambiental, problemática social y problemática también eclesial, la propia Iglesia nos encontramos con nuestras dificultades y nuestras debilidades y nuestra necesidad de buscar nuevos caminos, esa Iglesia, que se presentó viva en Roma, en el Sínodo, sigue viva”.

Según aquel que fue uno de los secretarios del Sínodo para la Amazonía, junto con el cardenal Michael Czerny, “en el Sínodo fuimos confirmados, como los apóstoles, por Pedro y por toda la Iglesia universal”. A partir de ahí, “hemos retornado a la Amazonía y hoy la CEAMA quiere ser el cauce para ese río del Espíritu Santo, ese río de gracia, de lo que hemos vivido previo al Sínodo y en el momento del Sínodo, a lo que nos anima Querida Amazonía”, insistía Martínez de Aguirre.

En sus palabras al episcopado brasileño, que no podemos olvidar tiene un papel destacado en la configuración de la Iglesia amazónica, pues ocupa más de la mitad del territorio y encierra un alto porcentaje de las circunscripciones eclesiásticas, el obispo de Puerto Maldonado, Perú, decía que “la CEAMA asume en misión lo que ya se había planteado en el Documento de Aparecida, se quiere asumir la misión de delinear el rostro amazónico de la Iglesia en esta importante región para el mundo, promoviendo una acción pastoral de conjunto, con prioridades diferenciadas y fomentando una mayor inculturación en nuestro territorio”.

Esta misión, según el vicepresidente de la CEAMA, se lleva a cabo “en articulación con el CELAM y también con la REPAM, esa importante red que teje el devenir de nuestra Iglesia en la Amazonía, también con otras entidades importantes en la Iglesia como es la CLAR y la Caritas”. Se puede decir que lo que ha venido haciendo hasta ahora la CEAMA es intentar compactar lo que han sido las prioridades del Sínodo de la Amazonía, en palabras del obispo.

La CEAMA se ha organizado en 21 áreas o núcleos temáticos, “que la CEAMA asume como prioridades para delinear ese plan de pastoral”, según Mons. David. Estas áreas están organizadas en torno a los sueños que el Papa Francisco delinea en Querida Amazonía. Cada uno de los sueños social, cultural y ecológico engloban cuatro prioridades y en el sueño eclesial están recogidas nueva. Todas ellas fueron presentadas sucintamente por el vicepresidente de la CEAMA.

En el sueño social, se buscan alternativas al modelo de desarrollo actual y los impactos negativos en la Amazonía y sus comunidades, para promover uno más justo con el protagonismo de los pueblos; el acompañamiento, defensa y articulación de los pueblos originarios, especialmente los pueblos indígenas en aislamiento voluntario o en contacto inicial; promover la salud intercultural para los pueblos originarios y comunidades de la Amazonía, y el Observatorio eclesial y socioambiental, en alianza también con CELAM, CLAR, REPAM y Cáritas.

En el sueño cultural, las cuatro áreas, hacen referencia a la inculturación y experiencia de la fe, la Universidad Católica de la Amazonía, la Red de comunicación para la Amazonía, en articulación con la REPAM y la red de educación intercultural bilingüe – REIBA. El sueño ecológico, aborda la creación del ministerio del cuidado de la casa común, el pecado ecológico, que fomenta la denuncia de los impactos medioambientales y defensa del territorio de sus comunidades, desenvolver una mirada espiritual para el cuidado de la Amazonía, afirmar y hacer conciencia de la importancia de la Amazonía para el equilibrio del clima y de la estabilidad planetaria, con respuesta a la deforestación

Finalmente, el sueño eclesial contiene la propuesta del rito amazónico, que vaya más allá de la liturgia, y posibilite un estatuto propio que nos permita encajar las propuestas de inculturación; el paso de una pastoral de visita a una de presencia, superando lo modelos colonizadores; promover una cultura eclesial amazónica propia, marcadamente laical, con itinerarios formativos, ministerios y comunidades de base; la fuerza y el don de las mujeres; servicios y carismas; vida consagrada misionera, formación, permanencia e itinerancia pastoral; nuevos caminos para la formación de los clérigos, diaconado permanente y presbiterado; la comunidad celebrante, sacramentos y centralidad de la Eucaristía; la convivencia ecuménica y el diálogo interreligioso; la juventud panamazónica.

Se trata, en palabras de Mons. David Martínez de Aguirre, de articular todas esas propuestas con el CELAM y la REPAM, que ya viene trabajando algunos temas. Muchos de estos temas ya han empezado a funcionar, como la REIBA, ya hay una comisión para la Universidad de la Amazonía y para el tema de la juventud, lo mismo ocurre el tema del rito amazónico. También se han formado, según el obispo, las comisiones en articulación con el CELAM, la REPAM, Caritas y la CLAR.

 

Imágenes e información de religiondigital.org