Tras la publicación de un dossier sobre el ex cardenal McCarrick, el mundo entero llega a la conclusión de que el clericalismo está más vivo que nunca. Es un gran desafío para Francisco. La periodista Mirticeli Medeiros* nos presenta el siguiente análisis:

 

¿Qué representa la divulgación del informe McCarrick?

Esta semana, fuimos testigos de otro momento histórico. Sin duda, habrás visto repetida esta frase varias veces durante el pontificado de Francisco. El Papa "de la periferia" hace historia en el centro de la cristiandad. Y sus oponentes ya no pueden negar eso. De lo contrario, será demasiado feo para ellos. Dan patadas, como niños mimados, ante un movimiento de transformación que derriba los muros de la indiferencia, los lujosos salones de la corte de los "perfectos" y las torcidas columnas de la contradicción.

Francisco quiere salvar la Iglesia "de las iglesias" que se construyeron con argamasa de fiesta y ritualismo estéril. Quiere destruir los palacios del moralismo que albergan todo tipo de cosas excepto la religiosidad genuina. Es hora de que el catolicismo de muchos se vuelva cristiano nuevamente.

Militar contra Francisco es atacar a "uno de nosotros". Un "nosotros" formado por católicos, protestantes, ateos y tanta gente de buena voluntad que reconoce su importancia. En un mundo que carece de líderes destacados, como dijo alguna vez el sociólogo Marcos Campos; Francisco se destaca por asumir la vara del equilibrio y la coherencia en medio de las turbias aguas del populismo que invaden los atrios de los templos. Es pontifex: el puente que conduce, quien quiera cruzarlo, a una vida con sentido, a una espiritualidad con sentido.

¿Cómo podemos ignorar las víctimas de abuso que fueron silenciados por los líderes corruptos, cuyo drama fue abierto por el expediente del ex cardenal McCarrick, publicado esta semana?

Gracias a Francisco, el público tuvo acceso a la lista de delitos cometidos por quien, durante muchos años, comandó una de las arquidiócesis más importantes de Estados Unidos y manchó, con su conducta, la túnica púrpura del colaborador del Papa. En la era moderna, ningún acosador dentro del catolicismo ha logrado llegar tan alto.

Incluso bajo sospecha de haber cometido delitos sexuales, McCarrick logró unirse al selecto grupo de miembros de la alta jerarquía católica. Se benefició de una serie de encubrimientos realizados por sus colegas episcopados. Como resultado, fue lo suficientemente fuerte como para eludir las rígidas leyes que rigen las nominaciones episcopales. Le mintió al Papa Juan Pablo II, diciendo: "Nunca en mi vida he tenido relaciones sexuales con un hombre ni con una mujer". El Papa polaco, considerando infundadas las acusaciones en su contra, prefirió ceñirse a su declaración de inocencia. Cuando encontró inconsistentes las sospechas, le entregó la gorra de cardenal, incluso después de ser alertado por el cardenal John O'Connor, quien predijo la posibilidad de un escándalo por delante. Dicho y hecho.

El "corporativismo eclesial", fruto del clericalismo que Francisco, desde el inicio del pontificado, ha combatido en esta historia. El Papa argentino hacía tiempo que había hecho este diagnóstico. Sin embargo, para variar, fue ignorado y acusado de no preocuparse "por los intereses de la institución". Quien se cierra a esta denuncia profética, suele pensar que la Iglesia es un principado intocable, el Estado pontificio medieval que se alía con la mentalidad de este mundo y promueve disputas para garantizar su territorio.

Para Francisco, la Iglesia son nuestras abuelas que nos enseñaron a rezar el rosario. Está formada por trabajadores que agradecen a Dios por su sustento diario. Por las mujeres que donaron su vida "por el bien del reino" y no recibieron ningún reconocimiento. Está formada por sacerdotes que, por ayudar a los pobres, y que son llamados "comunistas" (por la gente que no hace ni el 1% de lo que hace, pero se pasa el día escribiendo infracciones y tratados religiosos vacíos en las redes sociales). Y luego está el anciano párroco de una parroquia rural que, en el desempeño de sus deberes cotidianos, vistiendo una sotana raída, mantiene la fe de personas que no saben pronunciar una palabra en latín, pero que han aprendido a hablar con Dios por sus sermones.

Más que gestos, reformas pastorales y revolución comunicativa, el gobierno del Papa argentino está hecho de audacia. El pontífice entra en el juego de perder para ganar. Aunque, por un momento, la institución reciba golpes que pongan en peligro su credibilidad, es el cristianismo el que gana. Francisco está trabajando duro para construir esta conciencia: el cristianismo es un encuentro con Dios y con el otro. Si está fuera de esto, es solo una fraternidad de hombres y mujeres que discuten sobre teología. Él envía el mensaje a aquellos que piensan que son demasiado santos, pero tienen vidas que no son más que un culto a la religión del yo.

Puede que ni siquiera te guste el Papa, pero negar que es necesario para este tiempo muestra de qué lado decidiste quedarte. El católico más devoto debería ser el primero en defender, con uñas y dientes, a su propio líder. Por lo menos, es inconsistente adoptar una postura contraria. El tradicionalismo que desafía la Tradición (la de dos mil años, que incluye al Papa en el paquete) es lo que más vemos por ahí. No es más que moda, esteticismo espiritual: no es la fe de los apóstoles.

Desde que el Papa asumió el gobierno de la Iglesia en 2013, dejó en claro que no se centraría en los problemas habituales. Su misión era poner la casa en orden. También prometió actuar con transparencia; sin embargo, no imaginamos que llegaría tanto. Francisco vuelve a visitar una de las páginas más dolorosas de la historia de la institución sin temor a mostrar a todos dónde están las manzanas podridas. Declaración fuerte, ¿no es así? Tan fuerte como verdad. ¡No pares, santo padre!

 

*Mirticeli Medeiros es periodista y maestra en Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Desde 2009, cubre el Vaticano para medios de comunicación en Brasil e Italia y es columnista de Dom Total, donde publica los viernes.

 

Fuente: Domtotal.com