Compartimos el artículo del P. Alfredo Infante SJ, Provincial de Venezuela, sobre su encuentro con Superiores de otras Conferencias y Curia General

Convivir, orar, reflexionar y compartir con distintos Provinciales venidos de Asia, Europa y Latino América, y con la comunidad de la Curia General y sus equipos de trabajo, ha sido una gran oportunidad para recrear la consciencia de la universalidad de la Compañía: un cuerpo plural unido por un mismo espíritu, misión y un modo de proceder encarnado según “persona, tiempo y lugar” y una gobernanza universal en proceso de reestructuración bajo el liderazgo paternal del Padre General.

En un cambio de época llena de posibilidades para la misión y, al mismo tiempo, con grandes desafíos ante el surgimiento de fundamentalismos ideológicos, integrismos religiosos,  modelos políticos autocráticos y economías extractivistas que amenazan la convivencia humana y ponen en jaque la creación. Este encuentro de homólogos, nos conecta con la conciencia de Ignacio de que somos “mínima compañía” y que sólo desde la corresponsabilidad y junto a otros podremos llevar adelante la misión de ser signo de la justicia y reconciliación, siguiendo a Jesucristo que nos dice “como mi Padre me ha enviado, así los envío yo”.

El hacernos conscientes de nuestras llagas como cuerpo apostólico al escuchar el testimonio directo de una víctima de abuso de poder y de abuso sexual, nos lleva a apostar por la verdad, la justicia y la reparación como caminos de no repetición, poniendo los medios para una cultura de la salvaguarda y el cuidado, coherente con nuestra misión de justicia y reconciliación.

Finalmente recojo algunas palabras que me quedan resonando como moción: misión universal, orar, discernir, servir, cuidar, salvaguarda, escuchar, acompañar, conversa espiritual, corresponsabilidad, comunicar, liderar, gestionar, planear, presupuestar, gobernanza, gobernabilidad, “persona, tiempo, lugar”, “modo de proceder”. Y con Ignacio ante la misión de ser superior mayor, solo decir: “dispón de mi según tu voluntad, dame tu mor y gracia que esta me basta”. Me confío a María y a la oración de nuestra iglesia, especialmente a aquellos hermanos que en el otoño de sus vidas tienen como misión “orar por la iglesia y la Compañía”.

P. Provincial Alfredo Infante, S.J.

Foto de la Curia General