Ismael Moreno (Padre Melo), director general de Radio Progreso y miembro del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), habló con Peoples Dispatch sobre las próximas elecciones generales que se celebrarán en Honduras el 28 de noviembre. Transcribimos la entrevista.

 

- ¿Cuál es la posición de los sectores religiosos hondureños con respecto a las elecciones? ¿En qué se diferencia de su posición durante el golpe de Estado de hace 12 años, en 2009?

La Conferencia Episcopal de Honduras, que es la instancia colegiada de los obispos hondureños, ha tenido una palabra crítica y orientadora en estos tiempos difíciles. Han tocado y abordado, de una manera muy comprometida, temáticas como por ejemplo las sedes, la corrupción con el uso de los recursos destinados a la pandemia; y finalmente han tenido una palabra muy crítica, pero también muy orientadora, en relación con el proceso electoral que culmina con las elecciones del 28 de noviembre de este año 2021.

En relación con años anteriores, el cambio es muy grande, notable, porque recordemos que para el golpe de Estado en el año 2009, la Conferencia Episcopal tomó partido en favor de quienes tuvieron la más alta responsabilidad en el golpe de Estado, y luego continuaron con su posición y, a lo sumo, los obispos guardaron silencio, exceptuando unas voces de los obispos, pero en general la Conferencia Episcopal guardó silencio.

Ese cambio es notable, entre el año 2009 y el año 2021, porque la Conferencia Episcopal hoy está muy activa, muy cercana a las problemáticas de las poblaciones, y también animadora y orientadora para que juntos vayamos buscando nuevos caminos que no sean ni los de la dictadura, ni sean los de abuso de poder, ni la corrupción, ni la impunidad.

- ¿Qué espera del proceso electoral del domingo? ¿Qué le espera a Honduras tras las elecciones?

Mi deseo (algo así como mi deseo feliz) es que las elecciones se realicen en un ambiente de comprensión, de respeto. En un ambiente de una ciudadanía a la cual se le reconoce su derecho a acudir a depositar el voto con tranquilidad. Lo que sí advierto, porque del deseo a la realidad hay un trecho sumamente importante, es que los antecedentes de estas elecciones han estado cargados de descalificaciones, de confrontaciones, con una polarización enorme, incluso ha habido asesinato de candidatos, ha habido amenazas. Mucha gente ha estado con una carga de publicidad que busca que tengamos miedo, que creamos que todo va a ser una situación de violencia. Yo no descarto que haya actos de violencia, bajo ninguna circunstancia; sin embargo, creo que la decisión de la inmensa mayoría de la población es de ir a votar, no obstante la campaña de miedo y la campaña de disuasión que está orientada y conducida por el sector oficialista.

Creo yo que a la sociedad hondureña, y a las organizaciones sociales y populares, corresponde no solo ir a depositar el voto, si no vigilar el voto en la Junta receptora de votos, denunciar cualquier tipo de abuso, de atropello, de irregularidad que esté relacionada con el fraude, y finalmente defender el voto. Es decir, no se trata solo de votar, se trata de estar muy activos para que se respeten los resultados electorales.

¿Cuál va a ser el ambiente posterior a las elecciones? Bueno, yo no podría asegurar absolutamente nada. No descarto que hayan actos de violencia, especialmente si uno de los partidos, uno de los dos contendientes, gana las elecciones. Creo que va a ser un poco difícil que los resultados sean aceptados por los otros contendientes, y para esto es sumamente importante el papel de los observadores internacionales, porque hemos de recordar que aquí en Honduras revolotea un fantasma.

Por una parte está la realidad, la realidad de amenaza, de violencia, de descalificaciones, de ataques. Pero por otra parte está el revoloteo de fantasmas, porque recuerden que venimos del año 2017, cuando la población fue a votar, pero finalmente los resultados electorales no se correspondieron con la cantidad de votos que fue depositada por la población, si no que hubo un enorme fraude electoral. Ese fraude electoral está, insisto, revoloteando en la sociedad hondureña, y por eso es importante que haya observadores internacional que sean independientes, que no se queden solamente en los círculos oficiales, que tengan la capacidad de autonomía para presionar a los órganos responsables de las elecciones para que cumplan con su papel y para que garanticen unos resultados mínimamente transparentes si es que queremos que, posterior a las elecciones, podamos avanzar hacia un ambiente en donde podamos nosotros creer que entramos a un nuevo escenario, distinto al escenario de confrontación, de conflicto que hemos vivido en estos últimos años.

- ¿Cómo cree que estas elecciones pueden influir en la cuestión del creciente número de migrantes hondureños que se dirigen a Estados Unidos?

A todos los hondureños y hondureñas nos interesa que las elecciones, con sus resultados, sean respetados. Y que, ojalá toda la sociedad, aceptemos los resultados tal como lo pueda indicar y apuntar el Consejo Nacional Electoral.

Esto lo digo porque recuerde que, aquí en Honduras, tras el fraude electoral de las elecciones del años 2017, miles de personas tomaron el camino hacia el norte como parte del miedo que vivieron, como parte de la inestabilidad y como expresión también de la violencia que se fue desarrollando en el país. Creo que nadie quiere un tipo de migración así, empezando por el gobierno de los Estados Unidos. Es más, la migración se ha convertido, junto con otros problemas hondureños (como el narcotráfico), en un problema serio que el gobierno de los Estados Unidos todavía no sabe cómo resolver.

Una manera de contribuir para que la migración no aumente tras las elecciones es que se respeten los resultados electorales. Usted respeta los resultados electorales y yo estoy seguro que la población, mayoritariamente, va a permanecer dentro del país porque eso genera expectativas. Y ojalá que esto se transforme después en propuestas de empleo, en propuestas de incentivos para el agro hondureño, propuestas educativas, propuestas de salud, y que haya un combate frontal a la corrupción y a la impunidad.

 

Información de peoplesdispatch.org