1º de noviembre, 2020

Quiero compartir con ustedes una gran nueva noticia: las tres redes educativas de la CPAL: Fe y Alegría, Ausjal y Flacsi están trabajando, desde hace 18 años, en proyectos conjuntos. ¿Lo sabían?

Ustedes dirán: “Pues, si lo hacen desde hace 18 años, ¿en dónde está la novedad?”. La novedad está en varios niveles: primero, en que ahora ustedes lo saben: el cuerpo apostólico de la Compañía en la CPAL conoce los proyectos en los cuales desde hace 18 años vienen haciendo esfuerzos miembros de Fe y Alegría, Ausjal y Flacsi para asegurar un mejor y mayor desempeño de su misión. En segundo lugar, la novedad está en que hoy más que nunca los proyectos en que se ha decantado este esfuerzo son fundamentales, son esenciales: nunca tan necesarios como en la actual coyuntura mundial. En tercer lugar, la novedad está en que esa alianza comienza -como es absolutamente necesario- a trascender las fronteras de los directivos de esas redes y a ser una preocupación y un desafío de todos y cada uno de sus miembros: instituciones y personas. La cuarta novedad es que a ese empeño común lo llamamos: EduRed.

No se trata de una nueva institución, o de otra instancia de coordinación, y ni siquiera de una nueva red. Se trata de una alianza programática en torno de cuatro desafíos:

  1. la promoción y realización del derecho universal a educación de calidad - DUEC, un DDHH básico y fundamental al que todos los hombres y mujeres -sin distinción ninguna- han de acceder con suficientes garantías;
  2. la innovación pedagógica Ignaciana - INPI, exigencia preminente de nuestro tiempo -hipervirtualizado- en donde lo novedoso le gana, a veces, la batalla a lo substancial;
  3. el servicio de la fe en nuestra acción educativa - SERFE, principal misión de nuestra presencia como religiosos en estas tareas;
  4. la promoción del ‘continuo educativo’ ignaciano, favoreciendo el que alumnos pobres de Flacsi y de Fe y Alegría puedan acceder a la enseñanza superior las universidades de AUSJAL

Educar es una dimensión esencial de todo y cualquier uno de nuestros ministerios; la experiencia en este campo es uno de los mayores créditos sociales con que cuenta la Compañía de Jesús en el mundo. Esa ventaja está dada no sólo por el servicio que se presta en escuelas, colegios y universidades, sino por la capacidad creativa e innovadora que han demostrado los jesuitas a través de los siglos para ofrecer a las sociedades en que ha servido -según tiempos, lugares y personas- formas e instrumentos pedagógicos y contenidos científicos y éticos capaces de provocar en los hombres y mujeres concretos respuestas humanizadoras a los problemas con que se han deparado. La ratio studiorum le cambió la cara al mundo occidental a partir del siglo XVI; un desafío no menor tenemos hoy si queremos ser fieles a nuestro carisma y a las urgencias de nuestro mundo.

Hoy más que nunca todos nosotros: el cuerpo apostólico que trabaja en Ausjal, en Flacsi, en Fe y Alegría, y todos los hombres y mujeres comprometidos con la obra de la Compañía de Jesús (trabajando sea con refugiados o con centros sociales, en parroquias o con vocaciones, en misiones indígenas o en radios, etc.), estamos llamados a sumarnos decididamente al reto planteado por el Papa al promover el PACTO EDUCATIVO GLOBAL para devolverle la esperanza a este mundo herido. Desde las más diversas instituciones y carismas, con diferentes recursos y desafíos glocales particulares, siendo mínima compañía colaboradora y en alianza con otros muchos, colaboremos para que la educación de calidad sea un derecho universal efectivo (gozado) para todos los seres humanos.

La próxima semana los Superiores Mayores de la CPAL estarán reunidos en la 40ª Asamblea ordinaria de la Conferencia y allí afirmarán el deseo de comprometernos con el Pacto Educativo Global; y el 12 de diciembre, día de nuestra Señora de Guadalupe,  todas las comunidades jesuitas y todas las obras de la Compañía de Jesús de América Latina y El Caribe estamos convidados a FIRMAR JUNTOS el pacto educativo como manifestación de un efectivo compromiso con la educación de calidad para todos los hombres y mujeres de nuestro continente y del mundo. 

 

Roberto Jaramillo Bernal, S.J.

Presidente de la CPAL