Compartimos la entrevista realizada al P. Hermann Rodríguez SJ nuevo Provincial de Colombia, por el portal Religión Digital.

"Cuando conocí la noticia de mi nombramiento, lo primero que hice, tan pronto colgué, fue irme un rato a la capilla a hacer silencio interior y a tomar aire... no había otra alternativa"

"Para los jesuitas el servicio de la autoridad es la tarea más delicada de un superior local o provincial... El provincial cuenta con un grupo de compañeros a los que debe consultar para tomar las decisiones más importantes"

"Una paz efectiva en Colombia puede llevar varias generaciones y el respaldo incondicional de la Compañía es muy importante"

"Creemos en la noviolencia activa y en las salidas negociadas en todos los conflictos. Y queremos trabajar por cambiar la cultura de violencia que se extiende más allá de los conflictos políticos y se ensaña con los más débiles"

"Creo que la Iglesia, cuando se ve exigida por el dolor y la tragedia, vuelca lo mejor de sí misma y se abre a su auténtica vocación. Esto es lo que se ha visto con la llegada de la pandemia"

"La visita de Francisco a Colombia fue muy importante y sirvió para cautivar a muchos obispos con el ejemplo. Es mucho lo que es capaz de enseñarnos a todos Francisco en acción"

"Apoyar los esfuerzos de la Comisión de la Verdad es una tarea en la que toda la provincia debe estar comprometida"

"Nos duele lo que están viviendo los venezolanos y hemos procurado desde Colombia, pero también desde los demás países del Continente, ser solidarios con este momento de dificultad"

"He estado presente en Religión Digital desde el año 2008 durante la Congregación General 35a. En esta nueva estapa y con el permiso del nuevo provincial, sí seguiré escribiendo mi blog semanal"

 

Hermann Rodríguez Osorio, jesuita, profesor, teólogo, escritor y uno de los primeros blogueros de RD (coemnzó su blog en 2008), acaba de ser nombrado provincial de Colombia. Y, aunque, de entrada tuvo "ganas de salir corriendo", tiene claro que "el servicio es su primera responsabilidad". Y llega al cargo con varios sueños. Primero, "animar y alentar la vida espiritual del cuerpo apostólico". Segundo, "seguir apoyando y fortaleciendo el proceso de paz que vive el país", mientras asegura que la Iglesia saca lo mejor de sí misma "cuando se ve exigida por el dolor y la tragedia" y dice que le "duele lo que están viviendo en Venezuela".

¿Qué sintió cuando supo que iba a ser superior provincial?

Los sentimientos que se producen al recibir la noticia del nombramiento son muy encontrados... hacía dos meses había sido la consulta que se suele hacer en las provincias para elaborar la terna que se le envía al Superior General. Los procesos de consulta en la Curia General son ágiles, aunque participan muchos consejeros, pero los candidatos no tienen ni la menor idea del día ni la hora en que se tomará la decisión...

La noticia me llegó a través de una video llamada del actual provincial de Colombia en la que me comunicó el nombramiento por parte del Padre General. Como yo llevo tres años viviendo y trabajando en Lima, Perú, no había otra alternativa... Hay que aclarar que los provinciales de la Compañía de Jesús no son 'elegidos', sino 'nombrados'. Elegido es el Superior General, por la Congregación General, que delega en él toda la autoridad para el gobierno ordinario de la Compañía. Y el Superior General, después de una consulta amplia, 'nombra' a los provinciales y les delega parte de su autoridad.

Pero volviendo a la pregunta, los sentimientos fueron sobre todo, miedo, duda, alegría, deseos de salir corriendo, ganas de rezar... de hecho, lo primero que hice, tan pronto colgué, fue irme un rato a la capilla a hacer silencio interior y a tomar aire. Esta responsabilidad es compartida con nuestro hermano mayor, que nos embarcó en esta aventura.

 

p. Hermann con su comunidad en Lima

 

Los cargos son servicios, pero comportan responsabilidades, ¿verdad?

El servicio es la primera responsabilidad. Para los jesuitas el servicio de la autoridad es la tarea más delicada de un superior local o provincial... es un servicio que comporta mucha escucha y discernimiento para acertar, en lo posible, en lo que Dios quiere de las personas y de las obras que están a su cargo. Es una responsabilidad delegada por el Superior General. Y para ello el provincial cuenta con un grupo de compañeros a los que debe consultar para tomar las decisiones más importantes.

¿Se siente preparado para ser un superior?

El nombre del cargo es superior provincial. Nadie se prepara propiamente para ejercer ese cargo, pero la experiencia de gobierno de obras y comunidades es la única preparación que puede servir en estos casos. Desde luego, la formación en todos los sentidos, académica, espiritual, humana, también es importante, pero lo que resulta definitivo es la experiencia de gobierno que se haya podido tener.

¿Qué proyectos sueña para la Compañía en Colombia?

Es un poco pronto para responder esta pregunta, pues llevo tres años trabajando con la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe y tengo que ponerme al día en lo que está pasando en este momento en la provincia de Colombia. Escuchar lo que están viviendo las personas, las comunidades, las obras y las regiones del país.

De todos modos, algo que puedo adelantar es que el servicio de un provincial debe ser principalmente animar y alentar la vida espiritual del cuerpo apostólico, del cual hacen parte los jesuitas, por supuesto, pero con ellos, muchos compañeros y compañeras en la misión. Laicos y laicas y personas de buena voluntad con quienes llevamos adelante el trabajo en múltiples frentes. De la vitalidad de la vida interior y de la experiencia de Dios, es desde donde se puede esperar una respuesta generosa a la misión compartida.

Por otro lado, creo que es fundamental seguir apoyando y fortaleciendo el proceso de paz que vive el país desde hace varios años y que a veces se ve bombardeado por fuerzas que no se acaban de convencer de la importancia de esta dinámica social.

Sueño también con una provincia en la que el sentido de la colaboración con un proyecto más amplio que el de nuestras instituciones, se vaya afianzando, de modo que todo lo que hacemos no resulte siendo una rueda suelta, sino esté articulado y coordinado con otras instituciones y fuerzas eclesiales y sociales que luchan por los mismos propósitos.

Y, desde luego, que todo el cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús en Colombia, pueda alinearse con las preferencias apostólicas universales que la Compañía de Jesús ha definido para los próximos diez años: 1) Mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento. 2) Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia. 3) Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador. Y 4) Colaborar en el cuidado de la Casa Común.

¿La búsqueda de la paz efectiva y real en el país será una de sus prioridades?

Sin la menor duda. Como ya lo decía en la respuesta anterior, la construcción de la paz es una tarea que puede llevar varias generaciones y es muy importante que tenga de la Compañía de Jesús un respaldo incondicional. Algunos especialistas en temas de paz dicen que 'hacer la paz' (peace making) supone entre diez y quince años... en el caso colombiano este proceso se hizo en menos tiempo... más o menos ocho años entre los preparativos, los diálogos y la firma de los acuerdos. Lo que sigue, que es en lo que estamos ahora, es lo que los estudiosos llaman la 'construcción de la paz' (peace buliding), que puede durar tres o cuatro generaciones. No hay que olvidar que veníamos de un conflicto que duró más de sesenta años y en el que se produjeron heridas muy dolorosas que todavía están abiertas.

Apoyar los esfuerzos de la Comisión de la Verdad, que tiene a la cabeza a uno de nuestros compañeros jesuitas más reconocidos en el país, el P. Francisco de Roux, provincial de los jesuitas en los años del inicio de las negociaciones con las FARC, es una tarea en la que toda la provincia debe estar comprometida. Esa es una de las preferencias apostólicas universales a las que ya me referí. Es parte de nuestra misión de reconciliación y justicia.

 

p. Hermann con su comunidad en Lima

 

¿Colombia puede dejar atrás definitivamente la espiral de la violencia?

Es un proceso que tiene avances y retrocesos. El asesinato de líderes sociales en los últimos años, ha sido una realidad que ha golpeado el corazón del proceso de paz, porque desanima a las comunidades que van avanzando en su organización y desarrollo. Es un cuestionamiento radical a la viabilidad de un camino de paz y desarrollo para todos. Es una invitación muy tentadora a volver a empuñar las armas para 'defenderse' de la opresión, dinámica que dio origen al conflicto armado del que venimos saliendo lentamente... Pero, desde luego, para nosotros como discípulos y compañeros de Jesús, esa es una de nuestras apuestas más incomprendidas. No creemos en la violencia como recurso para resolver los problemas. No queremos caer en la misma trampa del que quiere apagar el fuego con más fuego... creemos en la noviolencia activa y en las salidas negociadas en todos los conflictos. Y queremos trabajar por cambiar la cultura de violencia que se extiende más allá de los conflictos politicos y se ensaña con los más débiles de nuestra sociedad en todas las capas sociales.

¿La Iglesia colombiana está siendo samaritana ante la situación de dolor por la pandemia que está viviendo el país?

Por lo que he podido seguir desde la distancia, sé que la Iglesia en Colombia, como lo ha hecho aquí en Perú, ha realizado obras de gran impacto para mitigar los golpes que ha recibido la población más vulnerable en estas circunstancias. Comunidades religiosas, diócesis, parroquias, obras sociales, instituciones educativas, organizaciones y redes apostólicas, han trabajado incansablemente en medio de esta crisis. Ha habido un sinnúmero de iniciativas y proyectos nuevos que han encontrado en personas vinculadas con la Iglesia, un apoyo decidido y eficaz. Creo que la Iglesia, cuando se ve exigida por el dolor y la tragedia, vuelca lo mejor de sí misma y se abre a su auténtica vocación. Las heridas del cuerpo del Señor, que reconocemos en los más pequeños y golpeados, inspiran lo mejor de nuestras capacidades y nos hacen creativos y audaces. Eso es lo que creo que el Papa Francisco intuye y trata de comunicar por todos los medios... que los pobres nos salvan, porque nos sacan de nuestra zona de confort y nos obligan a salir de las respuestas ya sabidas para hacernos a imagen y semejanza de Dios: creativos y caritativos. El herido del camino fue el que salvó al samaritano... el sacerdote y el levita que siguieron de largo, no se dejaron salvar...

¿La jerarquía de la Iglesia colombiana está virando hacia Francisco?

Una buena pregunta. De nuevo, me siento con poca autoridad para responder, pero por lo que alcanzo a saber de las dinámicas eclesiales de mi país, creo que la vista de Francisco a Colombia fue muy importante y sirvió para cautivar a muchos obispos con el ejemplo. Una cosa es Francisco en Roma, predicando desde Santa Marta, que lo hace muy bien... pero otra cosa es Francisco paseando por los barrios marginados de Cartagena, o rezando con el Cristo de Bojayá, o recibiendo a las comunidades indígenas, o rezando en las noches con los feligreses en las puertas de la nunciatura. Francisco en acción, en una visita a un país, siguiendo un itinerario establecido de acuerdo a sus orientaciones e intereses y saliéndose de vez en cuando del protocolo, es mucho lo que es capaz de enseñarnos a todos. Y desde luego, nuestros hermanos obispos, también participaron de ese curso intensivo del que nadie se podía escapar.

¿Qué opina de la situación que está viviendo la hermana Venezuela?

Es algo muy doloroso. Para los colombianos, Venezuela es, efectivamente, un país hermano.  Nos une una extensa frontera en la que hay mucha comunicación desde siempre. Los indígenas Wayú, de la península de la Guajira, se han negado desde los primeros tiempos de nuestras repúblicas a dejarse separar por una frontera que solo existe en los mapas. Y en la zona de los llanos, los paisajes y los campesinos son los mismos a ambos lados del río Arauca... tanto que lo que para los venezolanos es su segundo himno nacional (Alma llanera), para los colombianos de nuestros llanos orientales es también parte de nuestro patrimonio... ambos nacieron "en una ribera del arauca vibrador...". Nos duele lo que están viviendo y hemos procurado desde Colombia, pero también desde los demás países del Continente, ser solidarios con este momento de dificultad. Esta solidaridad se ha expresado tanto con nuestros hermanos que permanecen en Venezuela, como con los que han salido a buscar mejores horizontes. No se vislumbra una salida pronta a los conflictos que viven hoy, con las consecuencias que todos conocemos. Pero tengo la esperanza de que la persistencia del pueblo, hará posible una salida no violenta a esta situación. Alguna vez a una mujer campesina de Brasil le preguntaron por qué el pueblo pobre no desiste... y la mujer, puesta en pie, en medio del salón en que había una gran asamblea reunida, dijo con voz potente... "Les voy a decir por qué el pueblo, no desiste... El pueblo no desiste, porque Dios no desiste". Y se sentó en medio de un aplauso abrumador. Eso pasa en Venezuela. Y algún día, ojalá pronto, podremos darles un aplauso abrumador.

Fue usted de los primeros blogueros de Religión Digital. ¿Va a continuar con su blog en esta nueva etapa?

Con el permiso del nuevo provincial, desde luego. He estado presente en Religión Digital desde el año 2008 durante la Congregación General 35a. El blog comenzó como "El cónclave de los jesuitas" y más tarde tomó el nombre de mi columna semanal: "Encuentros con la Palabra", porque es una sencilla reflexión sobre el evangelio de la liturgia dominical... Agradezco la acogida de este blog y el apoyo en otras iniciativas. De modo que sí seguiré escribiendo mi blog semanal.

 

Por: José Manuel Vidal

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