El camino de la economía social y solidaria

ANTECEDENTES

Los primeros compañeros de Ignacio de Loyola sirvieron a los pobres en los hospitales y una vez fundada la Compañía de Jesús las actividades entre ellos eran habituales. Así quedó plasmado en nuestro ADN, desde sus inicios, el servicio y entrañamiento con los pobres. A partir de entonces el desempeño de los jesuitas en el campo social ha tenido una evolución constante buscando la manera más eficaz de incidir en las situaciones de desigualdad y pobreza existentes en nuestro continente.

La realidad apostólica de la ecología, la exclusión y desigualdad social, las migraciones, el fundamentalismo y el servicio a los pueblos indígenas demandaron mayor colaboración intra y supra provincial para abrirnos a la dimensión universal de las respuestas buscadas por la Compañía de Jesús. Así, en 1999 se crea la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) para fijar prioridades, planificar y coordinar una acción común. La CG36 (2016) nos marcó referentes de actuación para el desarrollo de nuestra misión: el discernimiento, la colaboración y sobretodo el trabajo en red. “Dada la magnitud y la interconexión de los problemas que enfrentamos es importante apoyar e impulsar una creciente colaboración entre los jesuitas y entre las obras de la Compañía por medio de REDES. Las redes internacionales e intersectoriales son una oportunidad para reforzar nuestra identidad, pues nos hacen compartir recursos y compromisos a nivel local, para así servir juntos a una misión universal”[1]. En-Red-Darnos, es nuestro lema.

Las Preferencias Apostólicas Universales (2019 a 2029), conjunto de perspectivas y dinamismos, plasman el marco de respuesta de la Red COMPARTE: 1) Mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento; 2) Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia, 3) Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador, y 4) Colaborar en el cuidado de la Cada Común. Todas se auto implican, y deben ser conscientemente actualizadas, como criterios permanentes de inspiración y de evaluación de nuestra acción personal y colectiva.

Destaco tres componentes de las Preferencias 2 y 4 que, desde mi experiencia, profundizan nuestra voluntad de alentar el crecimiento de comunidades rurales y urbanas excluidas y que son acompañadas porque creemos en las personas, en sus capacidades y en sus culturas.

  • Promover junto a los pobres la justicia social y el cambio de las estructuras económicas, políticas y sociales generadoras de injusticia, como dimensión necesaria de la reconciliación de los seres humanos, los pueblos y las culturas entre sí, con la naturaleza y con Dios.
  • Comprender en profundidad los procesos económicos, políticos y sociales que generan tanta injusticia y contribuir a la generación de modelos alternativos.
  • Contribuir con otros en la construcción de modelos alternativos de vida basados en el respeto a la creación y en un desarrollo sostenible capaz de producir bienes que, justamente distribuidos , aseguren una vida digna a todos los seres humanos en nuestro planeta.

 

LA RESPUESTA DE LA RED COMPARTE

“Se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad”. Papa Francisco[2].

 

COMPARTE[3] es una red de la CPAL, conformada por Centros Sociales presentes en quince regiones de 11 países (Paraguay, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Cuba y México[4]), junto al Servicio Jesuita a la Panamazonia (SJPan), Formación para el Trabajo de la Federación Fe y Alegría (FTFyA) y Alboan ONG de los jesuitas del País Vasco. Somos comunidad de aprendizaje y acción formada en 2008 para construir iniciativas económico-productivas alternativas al modelo de desarrollo imperante, junto con organizaciones productoras y otras entidades aliadas. Éstas se ubican en zonas rurales (café, cacao, banano, miel, maíz, lácteos, productos oleaginosos) y en zonas urbanas (emprendimientos textiles, de calzado, de artesanías) en situaciones generalmente paradójicas: comunidades carentes de bienestar, presentes en territorios de abundancia que, progresivamente, pierden esa virtud empobreciendo aún más a los ya despojados. COMPARTE busca crear nuevas posibilidades organizativas, educativas, de profesionalización y de colaboración social en los núcleos familiares y en sus regiones. Gestionamos acciones concretas de vinculación y de trabajo en red[5] para procesos de formación, asistencia técnica especializada e investigación con universidades del SUJ, AUSJAL y UNIJES[6], atendiendo la articulación con las otras líneas de trabajo de los Centros Sociales, como son, derechos humanos, migración, ecología integral, participación política e incidencia.

Asumimos el enfoque de la economía social y solidaria, porque es un movimiento que trasciende las iniciativas y transformaciones buscadas en el ámbito socio-económico e implica cambios profundos en las relaciones sociales y culturales, en la visión del mundo y sus paradigmas, así como en los valores, actitudes, comportamientos y aspiraciones. Además porque las organizaciones constituidas persiguen integralidad en las otras dimensiones de su vida y se configuran como potenciales elementos de cambio social, pues la solidaridad está presente en las diversas fases del ciclo económico hasta llegar a la reinversión social de las utilidades. Inicialmente este enfoque nos posibilitó aprender de experiencias y fracasos anteriores, en territorios sujetos a lógicas de economías de extracción y a esquemas intermediaristas de control local, además de las múltiples distorsiones económicas y políticas propias de mercados de materias primas.

Actualmente hay una apuesta política de la red por trabajar para el empoderamiento de las mujeres y la transversalización del enfoque de género en las organizaciones y procesos socioeconómicos, para eliminar las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres, y garantizar el reconocimiento del papel y la igualdad de oportunidades en la construcción de las alternativas al desarrollo por las que apostamos. El camino de la economía social y solidaria no puede ser inequitativo en términos de género. Existe un mayor contexto de oportunidad a nivel de la Compañía[7]

COMPARTE actúa como plataforma que concibe y dinamiza procesos piloto de innovación social transformadora como el Sistema Participativo de Garantías (SPG), instancia certificadora de productos agroecológicos para mercados locales, regionales e internacionales. El SPG busca ser eje articulador para generar un mercado social propio a nivel local, regional, nacional e internacional basado en la intercooperación entre diversos actores pertenecientes y vinculados a la Compañía de Jesús.

Finalmente resaltamos el aporte que hace COMPARTE a la labor educativa de los colegios y las universidades jesuitas para generar en el alumnado y profesorado, desde la práctica y la cercanía efectiva a procesos alternativos, un pensamiento y mirada crítica sobre la economía y sobre cómo hacer empresa social desde la lógica de la economía solidaria. Contribuimos a una educación que promueva el conocimiento crítico y la concienciación sobre la necesidad de construir otra economía que garantice la justicia social y ambiental.

Por: Oscar Rodríguez Rivera, S.J.

 

 

 

[1] Decreto 1, Congregación General 36. Obra Nacional de la Buena Prensa, 2017. México.

[2] Evangelii Gaudium, 223.

[3] www.desarrollo-alternativo.org

[4] En México, Yomol A´tel y las cafeterías Capeltic forman parte de esta Red.

[5] Documento: Profundizar y ampliar alternativas económicas en territorios de América Latina: el potencial de la vinculación académica y sector social en el marco de la comunidad COMPARTE. En: www.desarrollo-alternativo.org

[6] En México, América Latina y España, respectivamente. Destacamos el Programa de Prácticas Profesionales de la Deusto Business School, y el Programa Together, de la Universidad ESADE.

[7] El Decreto 14 de CG 34, “Los jesuitas y la situación de la mujer en la iglesia y en la sociedad” constata y denuncia la existencia de múltiples expresiones de dominio injusto de los hombres sobre las mujeres; invita a escuchar lo que nos dicen las experiencias de las mujeres y a actuar con responsabilidad para eliminar las desigualdades de género.