Este martes, 5 de febrero, se celebrará en Roma la Apertura del proceso de Beatificación del P. Pedro Arrupe Gondra (1907-1991), 28º Superior General de la Compañía de Jesús. La sesión, presidida por el Cardenal Angelo de Donatis, Vicario General de la Diócesis de Roma, tendrá lugar en el Palacio Apostólico de San Juan de Letrán.

“Es la Compañía de Jesús la que pide a la Iglesia y ofrece a esta persona, a su 28º Superior General que murió en 1991, para que la Iglesia haga un discernimiento sobre sus virtudes, y pueda juzgar si esta persona es digna de ser un modelo de vida evangélica para todos, es decir, si en el fondo es santo”, con estas palabras el P. Pascual Cebollada, S.J., Postulador General de la Compañía de Jesús presenta la causa de Beatificación del P. Pedro Arrupe Gondra.

“Nosotros – precisa el jesuita – creemos que si, por eso lo presentamos fundamentalmente por dos razones: la primera porque es un hombre de Dios, es un hombre que en su comportamiento, en sus escritos, en su relación con las personas y en sus decisiones es alguien guiado por el Espíritu Santo, confiado en el Padre y arraigado en Jesucristo; y en segundo lugar es un hombre de la Iglesia, es un hombre que en todo está junto a esa Iglesia del Vaticano II, que es la Iglesia que le toca vivir y junto a esa tradición y esa novedad típica de cada momento de cambio, en el que el P. Arrupe es una persona central para toda la Iglesia”.

 

El P. Pascual Cebollada, postulador de la causa del P. Arrupe, ha invitado a todas las comunidades jesuitas a celebrar la Eucaristía este día dando gracias por la vida de este antiguo Superior General, en el 28º aniversario de su muerte. Así, toda la Compañía de Jesús estará unida por la oración en el momento de la apertura oficial del proceso de su causa de Beatificación.

Familiaridad con Dios

Sobre qué especificidades aportará el carismático superior jesuita a la nómina de santos y santas, el postulador apunta “una familiaridad con Dios tremendamente natural y que está presente en sus escritos, tanto en los más íntimos, y que no han sido publicados, como en los que ya se conocen. Y esto, junto con la encarnación de todo ello en un mundo muy agitado, en los años del posconcilio, con lo que significaba de una forma de presencia y a la escucha del Espíritu, para ver qué es lo que había que hacer para aquella renovación a la luz del Vaticano II”.

En este sentido, subraya Cebollada, “Arrupe fue una figura muy central del posconcilio, y a los jesuitas nos ayudó a volver a las fuentes de la Compañía de Jesús y a adaptarnos a unos tiempos que eran muy difíciles”.

Dos equipos de trabajo estudiando la documentación

“Hay un ingente material de estudio”, señala el postulador al referirse a las obras de Arrupe. “No había una bibliografía definitiva de sus obras y ahora se está trabajando en ella, porque hay muchísimas páginas de títulos, muchos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas”.

“Para el estudio de los documentos que no se habían publicado, hay una comisión histórica formada por cinco personas. Y en cuanto a los libros o artículos ya publicados, la comisión de estudiosos la forman cuatro personas, cuando lo normal es que sean dos. Estos dos equipos de trabajo ya están en pleno funcionamiento y aún no se sabe el tiempo que se tardará en clasificar el material, por lo que la causa del P. Arrupe irá despacio”, apunta el jesuita.