El Padre General en Nicaragua

Los días 23 y 24 de enero, el P. Arturo Sosa estuvo una reunión con sus compañeros jesuitas en Managua. Es bien sabido que las relaciones entre las autoridades nicaragüenses y la Iglesia Católica no siempre han sido fáciles. El Padre General no hizo ninguna declaración pública sobre este tema, pero estaba muy interesado en escuchar el punto de vista de los jesuitas. También quería asegurarles su apoyo. Durante la Eucaristía que presidió, en su homilía destacó varios aspectos del “modo de proceder” de Jesús durante su misión.

Un aspecto central de este enfoque es la sensibilidad a las necesidades de las personas. Esta sensibilidad permitió a Jesús consolar, traer salud y salvación. Para poder hacer esto, es porque Jesús era un hombre de discernimiento, ingenioso en su acercamiento a la realidad. Nuestra tradición de discernimiento ignaciano debe mejorar nuestras habilidades analíticas y agudizar nuestro “sentido del olfato” en el corazón de las situaciones humanas que requieren respuestas que no están ya predefinidas sino adaptarlas a cada situación.

El Padre General subrayó también la importancia de la colaboración en una misión común, la de la reconciliación de todas las cosas en Cristo. En los momentos difíciles o en medio de situaciones de conflicto, recordó, permanecer unidos en un espíritu de colaboración, lo que no es evidente: pocos discípulos permanecieron al pie de la cruz de Cristo. Recordemos que la forma de actuar de Jesús, es el dar su vida para que otros puedan tener Vida.

Esperanza y fe en la adversidad

En su última Misa con los peregrinos del MAGIS en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, el P. Arturo Sosa, SJ - Superior General de la Compañía de Jesús - envió un sencillo mensaje a mil jóvenes: "Están llamados a ser signo de los tiempos, esperanza de la Iglesia, unificadores en un mundo roto”. Continuando su visita centroamericana a Nicaragua, el P. Sosa llevó el mismo mensaje de esperanza y reconciliación a los jesuitas y a los laicos, en una serie de reuniones sobre los desafíos que enfrentan la Iglesia y la Compañía en el país. Escuchando a los jesuitas y laicos que han servido en Nicaragua durante décadas en 13 obras jesuitas, el P. Sosa oyó de primera mano relatos de una sociedad cansada de generaciones de pobreza, corrupción y promesas incumplidas.

El Padre General se enteró de cómo las instituciones jesuitas son regularmente vigiladas, amenazadas y reprimidas por las fuerzas militares y paramilitares respaldadas por el gobierno. Es sabido de todos que el P. Rector, José Ideáquez ha sido amenazado de muerte por su activa defensa, a nombre de la Iglesia, de jóvenes universitarios que por participar en las protestas contra el gobierno fueron encarcelados, reprimidos y aún asesinados. Medidas recientes del gobierno han decidido la reducción de más del 25% del apoyo económico que el país por Constitución debe darle a la UCA, cosa que pone en alto riesgo la financiación de los estudios de miles de estudiantes que provienen de sectores populares. Este fue un tema ampliamente analizado para discernir cómo enfrentar la crisis.

El P. General no sólo escuchó atentamente los relatos y análisis de todos aquellos que, de diversos modos, le hicieron una descripción de la situación del país. En sus palabras de aliento, dirigidas a los jesuitas al celebrar la Eucaristía con ellos, en la Residencia del Colegio Centroamérica, les señaló que, al igual que Jesús, “vale la pena correr riesgos” cuando lo que está en juego es la posibilidad de “hacer el bien y defender la vida”.

Así mismo, a los miembros de la familia ignaciana, reunidos en la Capilla del Colegio, los animó a “discernir cuidadosamente los espíritus presentes” en el contexto social y político del país, para “actuar como Jesús”, entregando lo mejor de sí para alabar a Dios, a través del servicio a las necesidades de los muchos necesitados. “Si realmente queremos contribuir a la reconciliación, debemos ser mensajeros de esperanza. Necesitamos, como pueblos, una inmensa esperanza para movilizarnos en la dirección de lo que ahora nos parece imposible, pero que es posible si nuestra fe en Dios se mantiene fuerte y profunda.”

 

https://www.youtube.com/watch?v=0M-Ehb6QNVE 

 

Fuente: Curia General Jesuita en Roma