En días pasados, el P. Daniel de Ycaza SJ, Maestro de Novicios en Ecuador, Bolivia y Perú estuvo de visita en Lima, Perú para visitar a los estudiantes en formación de la Provincia del Ecuador. La Oficina de Comunicación de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL) lo entrevistó para conocer más a fondo sobre la primera etapa de formación de un jesuita, el noviciado.

 

¿Qué perfil debe tener una persona que ingresa al noviciado de la Compañía de Jesús y con qué perfil sale luego de esta primera etapa?

El perfil es de un joven ordinario que tenga muchos deseos de transformar la realidad, que tenga un amor muy personal a Cristo y de entrega a los más pobres. En el Noviciado ese perfil se va purificando en sus motivaciones y a través de la dimensión espiritual, que es la central, la intimidad con el Señor, la dimensión apostólica, comunitaria, intelectual, se va conociendo quién es este joven y cómo va siendo desde la experiencia de Dios como va fundando la compañía en sí y desde allí se va reconfirmando la vocación que siente de ser jesuita.

Cuando termina, se supone que ya ha fundado mucho más la Compañía de Jesús, ha asimilado más la Espiritualidad Ignaciana, un modo de ser, un modo de proceder, para seguir a la etapa siguiente que tiene su reto la formación intelectual y formar un buen jesuita.

 

¿Cómo ha visto la evolución de la formación de los novicios en los últimos años?

Es una satisfacción ver cómo van desplegando su modo de ser jesuita en las diversas actividades que tienen, sea en la universidad, en el apostolado, en la vida comunitaria, en medio de las fragilidades que todos tenemos la experiencia de Dios le va marcando y van aprendiendo a ser buenos jesuitas.

 

¿Cuáles son los retos actuales en la formación de novicios de América Latina?

La generación que va llegando, podríamos decir que es más frágil, más susceptible, entonces un desafío primero es la integración personal. Son como de fases internos, pueden tener 30 años pero en algunas etapas, pueden tener 20 años en otras y hasta 40, entonces cómo se van integrando desde la experiencia de Dios y desde allí su historia personal, biografía, van sanando heridas, fortaleciendo las cualidades y dones que el señor le ha regalado para sanar y servir.

Es muy importante el autonocimiento desde la experiencia de Cristo. El punto es que como la acción del espíritu encienda, como decía el Padre Hurtado: que un fuego encienda otros fuegos, y desde allí se entusiasman con la transformación de la realidad. Hacer este mundo más justo, más humano, más fraterno. Desde allí se va viendo el compromiso real para ser un buen jesuita.

 

¿Cuál es el principal consejo qué siempre le das a tus novicios?

El consejo central es el amor personal a Jesucristo, desde la identidad con él e identificación vivencial en su modo de ser, de proceder, en su criterio, sentimientos, estilo de vida. Desde esa intimidad con el Señor, como dice San Pablo hasta que ya no sea yo, el ego quien viva en mí, sino que Cristo viva en mí. Desde allí se integra todo.

 

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Oficina de comunicación - CPAL