“Reconfiguración y reestructuración” fueron las dos palabras clave utilizadas por el nuevo Presidente de la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe, Rafael Garrido, al anunciar la 48ª Asamblea de la CPAL. Esta se celebró del 19 al 23 de junio en un centro de espiritualidad jesuita a las afueras de Bogotá, la capital de Colombia.

La presencia del Padre General fue muy importante en este momento de reflexión sobre la preparación de una reorganización de las unidades administrativas y apostólicas de la Compañía en América Latina. Mientras que cada Provincia actual tuvo la oportunidad de presentar cómo sus miembros prevén una reestructuración de las Provincias, el Padre General pudo en primer lugar escuchar lo que los jesuitas y sus colaboradores en la misión sienten y entienden sobre los planes propuestos. Él puede también hacer una contribución específica, basada en la evolución que él prevé para la Compañía universal.

La CPAL no es la primera ni la única Conferencia que se plantea un proyecto concreto de reconfiguración de las Provincias. En todos los casos, surgen desafíos: están ligados, por supuesto, a las diferencias culturales, a las lenguas y a las tradiciones. Corresponde a los Superiores Mayores, en primer lugar, hacer frente a estos desafíos. Tienen la responsabilidad de mostrar a los jesuitas y a sus colaboradores en el trabajo de la Compañía cómo el futuro de la misión confiada a la Compañía dará más fruto si sabemos cooperar y trabajar juntos.

La Asamblea también ofrece la oportunidad de abordar otros temas. Como era de suponer, se abordan las formas de comunicación en tiempos de crisis. Una Provincia como Chile tuvo que aprender rápidamente las reglas de la transparencia y de la iniciativa en medio de la tormenta que la sacudió entre 2019 y 2022, y ahora puede aconsejar a otros Superiores Mayores que se enfrentan a situaciones escandalosas, como ocurrió recientemente en Bolivia. Las reuniones de los Provinciales son también un medio para que estos hombres se ayuden mutuamente de diversas maneras.

Aquí también juega un papel importante la participación del P. Arturo Sosa, como Superior General. El programa de una Asamblea de Conferencia, cuando el General está presente, incluye siempre encuentros individuales, personales, entre cada uno de los Provinciales y su Superior General. Es lo que se conoce como la “cuenta de conciencia”, un ejercicio de compartir y de acompañamiento espiritual que cada jesuita suele realizar cada año con su Provincial. En el caso de los Provinciales, la “cuenta de conciencia” se da al propio General.

El Padre Sosa también tuvo en mente un objetivo preciso en ese momento. En todos los encuentros que ha mantenido con grupos de jesuitas desde la Congregación de Procuradores celebrada en Loyola en mayo, ha anunciado la publicación del importante documento De Statu Societatis" (Sobre el estado de la Compañía). El General insiste en que no se trata de un documento más de la Curia General, sino de la culminación de un proceso de discernimiento que ha durado más de dos años, con vistas a orientar el futuro del servicio que la Compañía puede prestar a la Iglesia y a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. El De Statu no impulsa el inicio de otro proceso de reflexión, sino la continuación del que ya está en marcha desde la última Congregación General (2016), la proclamación de las Preferencias Apostólicas Universales (2019), la llamada a la conversión tras las huellas de Ignacio durante el Año Ignaciano (2021-2022), y a través de una reflexión en profundidad sobre el voto de pobreza (2022). Se prevé que la versión final del De Statu Societatis sea publicada, en formato electrónico, a finales de julio.

 

Con información jesuits.global