Palabra de la CPAL de este mes de octubre ofrece una reflexión del Encuentro Internacional de Hermanos Jesuitas, realizado en Roma en el mes de julio, redactado por el Hno. Davidson Braga SJ, director del Centro MAGIS Amazônia de la Compañía de Jesús en Brasil.

 

Entre la temporalidad y la conversación espiritual:

frutos del Encuentro Internacional de Hermanos

 

Acercándonos de nuevo a la fiesta del Santo Alonso Rodríguez, el hermano consejero y portero me detengo un momento a pensar qué significa eso: “de la temporalidad a la conversación espiritual”; es precisamente en esta encrucijada que yo respondí al llamado a ser Hermano jesuita en estos días.

Al comienzo de la vocación, todo parecía muy simple y sencillo: hacer servicios simples y humildes que requieren poco estudio, pero muchos conocimientos prácticos, además de una inmensa humildad. Pero este romanticismo es efímero. Pronto me encontré desafiado a establecer conversaciones íntimas sobre Cristo y su acción salvadora en nuestras vidas. Muy temprano tuve que probar lo que es ser como Jesús, lo que es ser su compañero. Fui formado en los Ejercicios Espirituales y en psicología, pero la principal formación / probación que recibí a lo largo de mis años como jesuita fue precisamente: ayudar a las almas.

Hay muchos caminos para realizar esta vocación, que pertenece a todo jesuita. Pero para aquellos a quienes Cristo eligió para ser Hermanos en la Compañía, la dimensión temporal de la ayuda estuvo siempre presente. Esa realidad es más clara después de la profundización que algunos Hermanos hicimos el pasado mes de julio, en Roma.

Entre tantas cosas hermosas que el Año Ignaciano nos permitió vivir y celebrar, el Encuentro Internacional de Hermanos Jesuitas profundizó diálogos sobre la formación, la vocación y la identidad del Hermano jesuita. Los treinta y cinco compañeros de diferentes partes del mundo que, según el Padre General, "llenaron de gran alegría y jovialidad a la comunidad de la Curia", nos hicimos una pregunta que todavía resuena en nosotros: con tantos cambios en la sociedad, en la Iglesia y en la Compañía, ¿hay todavía lugar para el Hermano “trabajador”?

Nuestra respuesta inquebrantable es sí; porque un jesuita encuentra su identidad no por lo que hace (por su trabajo) sino por lo que es (Hermano). Como ha insistido el padre Arturo, en la vocación del Hermano hay un profetismo que interpela a todos.

En el Encuentro Internacional tomamos consciencia de que, últimamente, se están practicando más las conversaciones espirituales que Alonso mantuvo con tantas personas en la entrada, en los pasillos y en las salas del Colegio de Mallorca. Pero nunca hizo falta más que su famoso "¡Ya voy, Señor!" para comprender la profundidad espiritual y el profetismo de ese hombre.

De mi parte, he estado lejos de las primeras imágenes que me pinté como jesuita: un hermano cocinero en África. Los años de acompañamiento espiritual a los jóvenes y de trabajo clínico en psicología me han hecho parecer mucho más al Alonso consejero que al Alonso portero. Con todo, para mí una cosa está clara: en la vocación del hermano que hemos elegido promover no hay duda sobre su identidad.

El Hermano transparenta más la vida religiosa del jesuita porque, a diferencia del sacerdote, no existe en la mente de las personas una imagen muy clara de lo que significa ser Hermano. La mayoría de la gente se queda con la imagen que tiene de lo que es ser sacerdote y, entonces, no profundiza lo suficiente en la identidad religiosa de del jesuita, sea sacerdote o hermano. Esta conclusión es posible después de meditar en la afirmación del Papa Francisco al final del encuentro: el Hermano revela la vida religiosa en la Compañía de Jesús por lo que él es.

Las reflexiones surgidas en el Encuentro Internacional están dando frutos diversos; hemos identificado una gran variedad en las formas como se trata la vocación del Hermano en diferentes partes del mundo. La tarea ahora es hacer llegar las reflexiones a todo el Cuerpo de la Compañía. Pero no será todo a la vez; eso irá poco a poco. Para empezar, se está produciendo un material que ayudará a quienes trabajan en la formación de los jesuitas. Además, algunas de estas reflexiones estarán seguramente presentes en la próxima Congregación de Procuradores; el mismo Padre General nos pidió que contribuyéramos en este sentido. Por ahora, estamos seguros de que, entre la temporalidad y la espiritualidad, el hermano jesuita es ‘quien ayuda`.

Hno. Davidson Braga, S.J.

     

 

Oficina de Comunicaciones CPAL